Ya sabéis que este fin de semana la Esculta de Barrio Peral estuvo en un curso de escalada.
Ha sido una experiencia. Ni rapelar ni espeleo… es otro mundo y me ha encantado. Sobre todo porque aquí sí llegas a tus propias limitaciones físicas. Bajando un pozo en alguna mina te enfrentas a tus miedos y dependes mucho del equipamiento que llevas. Cuerdas en buen estado, ascendedores, seguros, etc. y no importa si la pared está mojada o llena de arañas, uno va por su cuerda y cuando se cansa para y descansa, en fin, es distinto, compruebas con más detalle todo, cada anclaje, el aseguramiento que haces, todo porque no puedes, de un vistazo, ver toda la vía como aquí en la escalada; en las cuevas o las minas estás a oscuras y no ves más que lo que iluminan las lámparas. Sin embargo aquí, sí que miras y de un vistazo ves cómo progresas, si has cruzado la cuerda o te has dejado alguna cinta sin coser, pero no hay ascendedores, sí seguro, tu compañero que desde abajo te asegura, pero no tienes otro medio para subir que manos, pies y los más grandes o más pequeños resquicios de la roca y cuando quieres impulsarte hacia arriba, agarrado con los dedos a algún filo y sientes que flaquean… es emocionante. Os animo a compartir esta experiencia.








