cuando_sea_mayor

18 06 2014

Hace bastante que llevo dándole vueltas a esto y no sé cómo enfocarlo. Cuando sea mayor es una manera de pensar, de no llegar a nada nunca, que sin embargo aprendemos enseguida a usar.

Esta tarde he ido a hacer un examen. ¿Sabéis qué pasa cuando vas a hacer un examen de un nivel que no tienes y que no has preparado? Pues que suspendes. No hay que agobiarse, son cosas que pasan.

¿Sabéis qué ocurre cuando esperas a que llegue el momento adecuado? Que no llega. Y tampoco hay que agobiarse.

Nunca seremos mayores. Hemos aprendido a soñar demasiado y a pelear poco. Estamos de paso cada día porque creemos que sólo merece la pena disfrutar el mañana, ese día que sólo llegará cuando creamos haber alcanzado todas nuestras metas, convencidos de que podemos dedicarnos a descansar tras tanto esfuerzo y disfrutar de nuestra merecida recompensa.

Y mientras, la vida pasa de largo. Sí. Cuando hablo de la vida no me refiero a lo idílico de vivir sino a la vida tal como es, bonita y dura de pelar, frágil y apasionada, triste y emocionante. ¿Qué es la vida para ti? ¿Sentarte a disfrutar de una copa en la terraza de tu mansión con vistas al mar? ¿Copa, terraza, mansión o mar? ¿Y qué si no tienes la mansión? Soñamos demasiado pero vivimos algo menos.

Los sueños no deben ser una meta sino una herramienta; debemos perseguirlos y no hay forma mejor que viviendo cada día. Sufriendo, riendo, olvidando cosas importantes y aprendiendo cosas nuevas, mirando a la gente, cayéndonos, perdiendo a seres queridos y besando a otros, enamorándonos, esforzándonos, fracasando o ganando, llorando, curando heridas, sonriendo.

Hace unos años una escritora del Chicago Tribune, Mary Schmich, preparó un pequeño discurso de graduación. En este discurso daba algunos consejos para vivir feliz según su manera de ver las cosas. Esto ocurría en 1997. Dos años más tarde, Baz Luhrmann, guionista y productor de Romeo y Julieta y Moulin Rouge tomaba ese texto para trabajar en una canción que daría la vuelta al mundo inspirando a millones de personas.

Es esta, me gustaría compartirla con vosotros:

Ahora bien, seríamos verdaderamente ingénuos si pensáramos siquiera que en este vídeo o en las letras de esa canción se encuentra la clave de nuestra felicidad. Por supuesto que no. Quizás pasemos un ratito agradable viéndolo, quizás algunas cosas nos parezcan más o menos bien, pero desde luego no va a cambiar nuestra vida para nada. Seremos nosotros y nadie más quien la cambie. Y nos sobran los motivos para ello. Motivos verdaderos para ser mejores, para crecer por dentro, para vivir.

¿Entonces? ¿Por qué no llega el cambio? Pues porque aún no ha llegado el momento, claro. Y así caminamos cabizbajos día tras día en busca de la felicidad… por cierto, ¿habéis leído el libro? pues leédlo, y después leed El Sonido de la Vida, Cienfuegos y Mortadelo y Filemón… apagad la tele y leed.

Hace también algunos años, bastantes en verdad, intenté ir de vacaciones a Gijón. Conocí anteriormente allí a una chica y todo me parecía poco para intentar ir a verla pero claro, de Murcia a Gijón hay un trecho, así que pasé todos los fines de semana de un año académico echando horas con albañiles en el pueblo donde vivíamos para ahorrar algo de dinero. Conseguí 84000 pesetas, sí, y me las gasté en una semana en Gijón aprendiendo a caerme de bruces y a chocar de frente con mis sueños. Vaya viaje, vaya. Regresé a Gijón al año siguiente pero en esa ocasión porque iba de asistente a unas conferencias que se celebraban en Cabueñes para jóvenes emprendedores que aunque yo no iba a emprender nada en aquellos tiempos me sirvieron para desde entonces, cada vez que regresaba a Gijón fuera para aprender y sobretodo para descubrir a mucha gente inquieta, capaz y preparada sobre muchas materias. Y de Gijón a Murcia, con el gusanillo en el cuerpo, tuve el placer de asistir a una conferencia de José Luís Galindo en unas jornadas de emprendedores que celebran cada año. Esta fue en Cartagena y hago mención de él porque es un gran conferenciante pero sobretodo porque dijo algo que yo grabé para mí. José Luís Galindo decía que la mejor manera de mejorar era sencillamente preguntándose a sí mismo cada noche ¿qué puedo hacer mañana mejor que hoy? y hacerlo. El cambio empieza en uno mismo, no llega solo y nadie lo va a hacer por nosotros, nadie.

Como os decía, todos tenemos motivos para intentar ser mejores, pero es cierto que no todos los días se levanta uno con las pilas a tope pensando en que se va a comer el mundo. Hay días en los que nos falta motivación, mucha francamente. Pero claro… la frase “no estoy motivado”, siendo sinceros, no llega a más que a excusa. Alguien me dice que está desmotivado y yo no sabría qué quiere decir, de verdad. Se me ocurre que lo más sencillo sería recomendarle esto y contemplar cómo se crece a cada minuto hasta sentirse capaz de todo:

Pero no creo que funcione. Tenemos que buscar en nuestro interior lo que queremos más profundamente y pelear por ello. No hay vídeos, música, libro o frase amiga capaz de brindarnos lo que necesitamos para salir adelante con el ímpetu que la vida requiere para que la vivamos. Lo que viene de fuera afuera se va y si son esas cosas las que nos mueven, en un abrir y cerrar de ojos estaremos parados en la cuneta llorando y viendo pasar coches y más coches.

Este es Jordi Vila Porta en una conferencia suya sobre la motivación… he cogido sólo el fragmento que quiero que escuchéis aunque sin duda os recomiendo que le dediquéis un ratito a escuchar algunas de sus conferencias o a leer alguno de sus libros porque lo merece.

Los motivos son lo único que verdaderamente importa y esos los tenemos a raudales. Convirtámoslos en sueños y juguemos a perseguirlos, a diario. Tienes que salir a pelear por tus sueños cada día, insisto, cada día. No podemos rendirnos a la contemplación de las cosas que ocurren por que sí.

De nuevo en un encuentro en Gijón años atrás, en el transcurso de una cena con compañeros y amigos, Libio Encarnación me decía: “Pedro, cuando cambias el enfoque cambian los resultados”. Libio ha convertido eso en su lema, es a día de hoy la idea básica sobre la que se centra su carrera y es el punto de partida de tantos proyectos de los que forma parte. Anotadlo, porque las cosas no siempre salen como esperamos pero es que no siempre las hacemos como debemos.

Cambiemos la manera de hacer las cosas y tendremos resultados diferentes, aunque siempre podemos esperar a ser mayores.





el_mito_de_soller

21 04 2014

Por fin he ido a Sóller; el sábado por la mañana Anna y yo nos acercamos a Sóller. Todos nos hablaban del pueblo, de lo bonito que es, de cuánto merece la pena ir y demás. Y yo pensar en Sóller era pensar en el tren, que sí sabía que era de madera y que era un atractivo turístico.

La cuestión es que vi una casa en Baniaraix, entre Sóller y Fortnalux, y pensamos que sería una buena ocasión o excusa para ir al mítico pueblo.

Es cierto que está a tiro de piedra de Palma gracias al túnel, así que el peaje merece la pena pagarlo aunque se torran un poco. No había mucha gente sino lo siguiente. Estaba abarrotado aquello. Increíble. Lo primero que hicimos fue ir a Beniaraix, a ver el pueblecito en el que se encontraba la casa. Aunque la casa nos ha fascinado, está descartada porque acceder a ese lugar es una locura a través de estrechísimas carreteras, cientos de curvas y casas muy pegadas… pero nos gustó el entorno, mucho. Estaba celebrándose la Ultra Trail Mallorca y vaya la cantidad de corredores y caminantes que vimos. Imagino que habrán acabado ya…

Al caso, que regresamos a Sóller a dar una vueltecilla.

Nos ha encantado. Es cierto que estaba repleto de turistas y lo ideal sería volver un día con mucha menos gente, una tarde cualquiera, pero eso hasta el próximo otoño me da que no va a suceder. La cañita que nos tomamos en la Plaça de sa Constitució estuvo bien la verdad. Ahora tengo pendiente, entre otras tantas cosas, el enterarme un poco de la historia del pueblo, de sus tradiciones y peculiaridades y compartirlas con vosotros porque pienso que poco o menos os importará que os hable de que me he ido a tomarme una caña a Sóller.

En cualquier caso creo que merece la pena ir a descubrir el mito de Sóller. Os animo a visitarlo como otros tantos sitios de Mallorca aún por descubrir. Y aprovecho además para invitaros a un blog que he empezado a seguir que me sirve de guía a la hora de esto precisamente, de conocer más y más lugares de la isla fascinantes. Se trata de unaarjoneraenmallorca.com. Espero que os guste.





antes_del_autogiro

21 04 2014

Hace unos días tuvimos que ir a Llucmajor y entre otras cosas encontré esto a título informativo junto a una maqueta, quizás era original, de una especie de autogiro.

Os dejo el texto que he escaneado:

cometagiroavión

Sí es cierto que de la Cierva fue Ministro de Guerra en aquel 1921… no sé qué pensar… siendo como somos los españoles…





ponle_menta

12 04 2014

Me llevé el ordenador a León con Windows Vista, con el suyo de casa, de cuando lo compré. Era una Home Premium y no me puedo quejar, ha durado un par de años.

Antes, desde aquel Ubuntu 4.10, Warty Warthog, que empecé a usar en el 2004, me he dejado seducir por las posteriores versiones de la distribución Ubuntu, hasta la 7.04, Feisty Fawn, que me animó por sí sola a regresar a Windows. Creo recordar haber probado Ubuntu 9.10, Karmic Koala, y 10.04, Lucid Lynx, aunque no estoy seguro del todo de haberlas trasteado, no lo recuerdo bien.

Ahora estoy en Mallorca y encontrarme ayer con este panorama, a pesar de tener antivirus y todas las pamplinas estas que no sé seguro si hay que tener o es peor tenerlas para limpiar registros, quitar rootkits, malware y mil historias , no sé ni qué son ni qué hacen, ha sido determinante. Cuando terminó había 304 amenazas. Tampoco sé si son de verdad o no, pero sí es cierto que ayer se desconfiguró el menú de inicio y no puedo modificarlo, tampoco puedo gestionar los programas predeterminados, no hay opciones en el menú contextual de botón derecho de ratón, en fin…

Lo que menos me apetece es lo que estoy haciendo ahora: copiando de todos los archivos que me interesa llevarme. Es muy lento y tedioso, primero seleccionarlos y aprovechar para limpiar, que muchos no hacen falta, y después que se copien en los discos duros…

Después he echado un vistazo a las aplicaciones que uso ahora con Windows y sus gemelas en Linux.

Y lo mejor viene ahora… la diferencia es que ya no segiré con Ubuntu. Viniendo de quien viene la recomendación, voy a probar Linux Mint Debian Edition. Estoy inquieto y todo. Recuerdo cómo funcionaba todo con Ubuntu, suave, sin problemas, bonito, y me impaciento.

El usuario corriente no cambia de Windows a Linux por sí mismo y de forma voluntaria porque está acostumbrado a su Windows, que es mejor; al contrario, cambia de Windows XP a Windows 7 por cojones porque no le queda otra. Y no tienen nada que ver uno con otro. Además invierte tiempo y esfuerzo en encontrar versiones piratas del software al que está acostumbrado como es el Office o un editor gráfico, por ejemplo un Photoshop, en vez de aprender a usar el software libre que hay disponible.

En mi trabajo están haciendo precisamente esas migraciones de Windows XP a Windows 7 en los ordenadores y bueno, resulta curioso como todos lo aceptamos. Es lo que hay y nos toca familiarizarnos con el nuevo entorno. Para mi gusto tenemos suerte porque Windows 8 tiene lo suyo y ese Menú de Inicio que incorpora… que delicia solo pensarlo…

A pesar de todo esto creo que si le propones a un usuario que cambie de Windows a alguna distribución Linux… en fin… para qué hablar.

Desde aquí, si alguien está en la duda, yo le animo a que pruebe. Que se prepare su juego de discos de recuperación, sus Recovery Discs, para poder regresar a su Windows sin ningún problema si acaso no le gusta lo que ve, y a ver qué





jardines_calatravos

25 03 2014

Data del siglo XV aunque algunas de sus obras, como la cubierta del vestíbulo, de estilo mudéjar, se dice que es del siglo XII. La casa aledaña se construyó en el siglo XVII y la impresionante fachada barroca es del siglo XVIII. Las puertas que dan acceso al recinto pertenecían al antiguo Palacio de la Inquisición que hasta 1823 ocupaba una buena parte de la Plaza Mayor de Palma. Y así, entre esa mezcolanza de estilos e historias nos adentramos en un pequeño viaje para los sentidos.

Los jardines, del siglo XIX, dan nombre a este lugar, los Jardines de Alfabia. Modernos y de estilo paisajístico, rodeados de palmeras y bambúes, son la antesala a una propiedad que ha pertenecido a la familia de Rosellón y Cerdaña, a los moriscos Ben-Abet, a los Bennàser, los Berga, Villalonga, Santacília y Burgues Zaforteza.
Estos jardines, como decía, son modernos, y nada tienen que ver con la sucesión de huertos, o la gran pérgola de 72 columnas que cubre la escalinata entre estos. El aljibe es digno de mención, y la claridad de sus aguas… y no me olvido del bar, sí. Hay una pequeña terraza que convierte un café en una auténtica delicia para disfrutar de la visita.

Quizás haya más familias, no he indagado tanto. Y cada una de ellas, en su momento, aporta a la posesión algo que perdura en el tiempo y que hoy los identifica.

Y así es como encontramos escudos de armas de varias de ellas, inscripciones de otra, libros, pinturas, retratos… todo forma parte de un archivo histórico fabuloso cuyo contenedor es otro más valioso aún, la casa de Alfabia. La biblioteca, por ejemplo, cuenta con más de 1200 libros que constituyen un fondo bibliográfico más que interesante en el que, yo desconozco su valor, se destaca la Historia de Jaime I, de Bernardino Gómez, de 1584.

En la sala principal llama la atención el gran cuadro de Pedro de Santacília y Pax, caballero de la orden Calatrava pero sobretodo, y esto sí me ha llamado la atención, importante adalid de los Canamunt. Y esto ya es harina de otro costal… en otra ocasión os contaré sobre los Canamunts y los Canavalls e incluso sobre los Torrelles y los Puigdorfiles y toda la bandolería mallorquina de antes del siglo XVII, porque hay mucho que contar.

En fin, sigo… la silla del rey moro o la habitación de Isabel II también llaman la atención. La silla del rey moro, que no es de ningún moro, es sencillamente una obra de arte. Se trata de una silla tallada en Flandes en el siglo XIV de traza gótica en la que se ven unas figuras representadas. En la parte trasera aparecen Calisto y Melibea reunidos en el huerto. También se ve que el Rey los espía subido en el arbol y es el reflejo de éste en la fuente lo que alerta a Calisto de su presencia. Esto es lo que hay inscrito en una plaquita junto a la silla a modo de información. Yo he revisado por encima La Celestina de Fernando de Rojas y no veo la figura de un Rey espiando a Melibea por ningún lado… a lo sumo podría pensar en Patronio, el padre de ella, pero no lo veo claro. En fin, quizás no sea relevante. Por otro lado, la habitación, que recibe el nombre de Isabel II porque ésta pernoctó en ella en un viaje a la isla, es la única dependencia de la propiedad que disponía de aseo y bañera, que se mandaron  instalar para la ocasión. Además, llama mucho la atención, la puerta de la habitación que es una obra de arte del rococó francés del siglo… XVIII.

Una almazara, cuadras y establos están también abiertos al visitante. Una capilla y una pequeña sala de reunión… en fin, a día de hoy ha sido la visita más inquietante de las que hemos hecho por la isla.

Hay más información en http://www.mallorcaquality.com/alfabia/





literanta_y_libros_por_leer

25 03 2014

Hace unos días fuímos a Literanta a tomar un cafetillo. Literanta es una librería y cafetería de Palma de Mallorca, como La biblioteca de Babel supongo aunque prefiero la primera.

La cuestión es que dando vueltas por allí, por entre los libros, encontré uno que me llamó la atención, El fin de los escribas. Y como suelo hacer, leí la parte trasera para ver de qué iba:

 La fecha del fin del mundo está cada vez más cerca. La población, resignada, teme ver cumplida la antigua profecía de los escribas de la abadía de Vectis. Algunos, sin embargo, aún conservan la esperanza. ¿Es posible alterar el curso del destino? Glenn Cooper, el autor que revolucionó el género del thriller histórico con La biblioteca de los muertos y El libro de las almas, nos brinda ahora un espléndido y perturbador desenlace. El fin de los escribas es el broche de oro a una trilogía que ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo.

Resulta que hace años mi hermana Almudena me había regalado La biblioteca de los muertos, lo tengo aquí en Palma, lo traje entre otros más libros, de Murcia. Y no sabía que era el primero de una trilogía ni mucho menos. Pues así es como unas páginas un día, otras más a la noche siguiente y más aún después, a otra mañana, he ido arrancando otra vez en un intento por recuperar algunos hábitos que daba por perdidos, en este caso, el de leer.

Indagando un poquito sobre Glenn Cooper y esta trilogía, pues he encontrado que parece que son cuatro libros los que componen esta trilogía…

La biblioteca de los muertos, el primero de ellos. Os dejo aquí sus sinopsis.

 Bretaña, siglo VII. En la abadía de Vectis crece Octavus, un niño al que le auguran poderes diabólicos. Octavus no tarda en empezar a escribir una lista de nombres y fechas sin ningún sentido aparente. Pero poco después, cuando una muerte en la abadía coincide con un nombre y una fecha de la lista, el miedo se apodera de los monjes. Nueva York, en la actualidad. Un asesino en serie tiene atemorizada a toda la ciudad. Poco antes de morir, las víctimas reciben una postal con la fecha de su muerte escrita. ¿Quién está detrás de estas muertes? Un secreto escalofriante, oculto desde hace siglos, está a punto de ser revelado. Un thriller soberbio dotado de una intriga estremecedora que ya ha conquistado a más de un millón de lectores en todo el mundo.

El libro de las almas, el segundo de la trilogía.

 El destino de la humanidad está escrito, pero solo algunos lo saben. Un ex agente del FBI, que participó en uno de los descubrimiento más sorprendentes de la humanidad, el hallazgo de una biblioteca medieval con un legado de vida y muerte, debe ahora encontrar un libro perdido: un ejemplar de la biblioteca que contiene las claves del inquietante futuro que nos aguarda.

La hora de la verdad, un cuarto libro que cronológicamente se sitúa entre el segundo y el tercero de la trilogía.

 Miami, 2020. Will Piper, ex agente del FBI, al fin disfruta de la tranquilidad que tanto le ha costado alcanzar desde que se cruzó en su vida el misterio de la biblioteca de los muertos y reveló a una atónita humanidad la fecha del fin del mundo que los escribas de la abadía de Vectis habían predicho.
Pero ese ansiado retiro no va a durar mucho: el secuestro del hijo de un senador de Estados Unidos tiene a la opinión pública conmocionada, sobre todo porque el senador Killian podría convertirse en el presidente que lleve al país al temido «fin de los días».
El principal sospechoso es Cameron MacDonald, responsable de la seguridad del político y antiguo compañero de Piper. Y, por esa amistad, para demostrar la inocencia de su amigo, Will está dispuesto a desafiar todas las normas. Incluso las que impone el Área 51 sobre la información secreta que se halla en los libros de los malogrados escribas.

Y El fin de los escribas, el tercer y último libro que da fin a la trilogía. Vuelvo a ponerla:

 La fecha del fin del mundo está cada vez más cerca. La población, resignada, teme ver cumplida la antigua profecía de los escribas de la abadía de Vectis. Algunos, sin embargo, aún conservan la esperanza. ¿Es posible alterar el curso del destino? Glenn Cooper, el autor que revolucionó el género del thriller histórico con La biblioteca de los muertos y El libro de las almas, nos brinda ahora un espléndido y perturbador desenlace. El fin de los escribas es el broche de oro a una trilogía que ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo.

En fin, así es como he regresado a la lectura. Tenía plena confianza en Fall of Giants, de Ken Follet, pero no lo consiguió, ni atraparme el libro ni leerlo yo, así que aún está por aquí esperando a que llegue su turno. Supongo que es cuestión de encontrar el momento adecuado.





bellver_y_las_avenidas

16 03 2014

Esta mañana hemos subido al Castillo de Bellver, ya sabéis, el castillo de planta circular que hay en Palma de Mallorca. Si no todos, casi todos hemos oído hablar de él.

Bueno, para ir entrando en el tema, he leído y así cuentan, es de principios del siglo XIV y se trataba de la residencia real del Rey Jaime II, después del Rey sancho y más tarde del Rey Jaime III. Vinieron más después creo. Más tarde se convirtió en fortificación y sufrió algunas modificaciones para alojar la artillería. Se puede pasear por prácticamente todo el castillo. En su interior alberga el Museo de Historia de la Ciudad de Palma y aquí es donde aparecen las Avenidas.

No sé si conocéis las Avenidas, o Avingudes, de la ciudad de Palma. Se trata de una gran avenida que rodea la ciudad cuyo trazado es un tanto peculiar. Su nombre, Avenidas, se debe a que cada tramo de este trazado tiene nombres de Avenidas diferentes.

 De este a oeste son: Avenida de Gabriel Alomar i Villalonga, Avenida de Alexandre Roselló, Avenida de Juan March, Avenida Conde de Sallent, Vía Alemania y la Avenida de Portugal.

Ni que decir queda que circular por ellas en coche, no quiero pensar en ir en bici, es una proeza… yo necesito estar concentrado exclusivamente en tomar cada curva, en no rozar a los vecinos, cuidarme del carril VAP y de los autobuses, taxis y turistas en coches de GoldCar… así que una tarde, circulando por ellas pensé que sin duda quien diseñó semejante trazado,  ahora sé que fue Don Bernardo Calvet, tortuoso por llamarlo así, no merecería más que ir a la carcel por ser un alto riesgo para la perpetuidad de nuestra especie si creyó que se podría circular de forma segura por ellas.

Pues bien, resulta que fueron los árabes quienes entre los siglos X y XIII, levantaron sus murallas siguiendo un trazado que sirvió de inspiración a nuestro ingeniero Calvet. Posteriormente las murallas se rediseñaron en los siglos XVII y XIX y sus trazados casi se correspondían con el actual trazado de las Avenidas. A partir de 1902 se comenzaron a derribar las murallas tras el decreto del Rey Alfonso XIII que lo consentía con el fin de favorecer la expansión de la ciudad dado el crecimiento urbanístico inminente.

Este proyecto urbanístico de Calvet tenía algunos fallos, entre ellos el no delimitar la altura máxima de los edificios según la anchura de las calles. Únicamente establecía la altura mínima que debían tener de forma que rápidamente aparecieron edificios altos que originaron calles oscuras en el ensanche de la ciudad, todo lo que rodea las Avenidas. Y fue el arquitecto Gabriel Alomar el que sucedió a Calvet en 1941 con un plan urbanístico que dió lugar a la actual ciudad de Palma de Mallorca, no sé si mejor o peor.

Así pues, os recomendamos que visitéis el Castillo de Bellver, de la Bella Vista, porque sí es cierto que desde ahí se ven el mar, la sierra, el puerto, la ciudad, el bosque… en fin, ideal para una bonita residencia.








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