_predilecciones_

27 05 2008

Hace 14 años mis padres me enviaron, en verano, a un colegio de estos de inglés. Estaba en Colloto, Oviedo, Asturias (el colegio ya no existe como tal). Fue para cambiar de aires fundamentalmente y parece que les funcionó. Conocí gente y supuso, aquel mes de julio del 94, un tremendo cambio en mi vida. Entre la gente que conocí estaba Ana. Y ella fue una de las causas o de los motivos por los que regresé a Asturias nuevamente otra vez, y otra y otra más. Imagino que debido al tiempo, a la distancia o a nosotros mismos, no lo sé seguro aún, esa relación se extinguió pero yo ya me había quedado suficientemente prendado de Asturias como para prescindir de aquel paraíso. Y entre tantas cosas que descubrí se encuentra la obra de Chillida. Eduardo Chillida es escultor, pintor, filósofo… autor del Elogio al Horizonte que hay en el Cerro de Santa Catalina, en el Barrio de Cimadevilla de Gijón.

A mí aquella escultura me impresionó y mi interés por las diferentes obras del artista no cayó en vano. Una de mis grandes ilusiones hoy en día es poder visitar el Museo Chillida Leku, en Hernani, Guipuzkoa, pero bueno, imagino que todo llega.

Y ahora hemos tenido ocasión de ver parte de su obra gráfica en la Sala de Exposiciones La Aurora, en Murcia, entre el 10 de abril y el 10 de mayo. Un homenaje a Johann Sebastian Bach en once serigrafías y un relieve original.

Me gusta ver cómo aparecen y desaparecen sus obras en un viaje a través del tiempo, entre galerías, periódicos, publicaciones u homenajes. Es perfecto, sutil y sugerente.


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