_quiero_una_rosa_

13 07 2008

Me encanta regalarte rosas. A parte de que eres la única persona a la que creo que puedo regalarle rosas (por la confianza que tenemos y tal), eres además la única persona a la que me apetece tanto regalárselas. Y poco más hay que hacer ahí. Mientras pueda…

Ocurre que a veces lo de ir en busca de una rosa se convierte en una aventura o en algo totalmente distinto a ‘comprar una rosa’. Las cosas que te regalo se me ocurren porque mi imaginación está terriblemente ligada a ti desde mucho tiempo atrás. En otras circunstancias o con otras personas a mí ni se me pasan por la cabeza. Si me preguntan ‘qué le puedo regalar a fulanita o a menganita’ la verdad de las verdades es que no sé qué contestar, pienso en un libro o en un cd o yo qué sé, cosas evidentemente banales que apenas rayan lo superficial y con una capacidad de sorpresa lamentablemente muy pobre, pero es que reconozco que no doy para más en esos casos. Contigo, no consigo explicarlo, pero es otra historia diferente. Esta: (cosas así me ocurren cuando pretendo comprar rosas a las diez de la noche).

La otra noche estaba tomando una caña en La Strada. Pensé en ti y se me antojó que me apetecía regalarte algo, una rosa mismo por ejemplo. Miré la hora, 21:10 y me fui a comprarte una rosa; como era tarde me acerqué a El Corte Inglés. Pregunté en la entrada por la floristería y me dijeron que sólo había flores artificiales. Hice amago de irme pero volví sobre mis pasos porque de pronto pensé que bueno, al menos era una rosa y lo de ir a robar otra vez otra no era plan. Bajé a la floristería de flores de mentira, al sótano. Nada más llegar a la zona esa de las flores vi los cestitos con el osito agarrado a él. Me encantó. (Inciso: antes, andando por los pasillos había visto pareos, cosméticos y cosicas de playa). Prosigo. Me agencié el cestito. Aún me quedé dando vueltas buscando entre todas las flores que había porque aún no había cambiado el chip del todo. Buscaba la flor, plan inicial, pero ya tenía el cestito, plan alternativo-improvisado-aún desconocido pero mucho mejor. Al ratito, cuando me dí cuenta de que no, que no había que buscar flores de mentira para el cestito, que ese plan ya no contaba, asumí que había que robar otra, y ya pude dejar de perder el tiempo ahí abajo para empezar a buscar las cosas para llenar el cestito. Primero me pasó por la cabeza la idea de poner chuches y bombones y tal, pero con el calor que hace… ¿he visto pareos antes?… ¡andando!. Los pareos son feos y baratillos, así en plan playero dominguero, no me gustan. Tú eres más chic, más ‘linda’. Cremitas… eso sí. Hace falta. Me vende la muchacha un bote de crema no sé que marca de FS 30… ¡al cestito!. Y ya perfilado todo. Sé qué quiero. Voy a hacer un ‘kit de playa chic para chica fashion’. El bote ese de crema, será bueno, pero no es suficiente, tiene que ser además bonito, que quede bien dentro del cestito, así que pegamos el cambiazo por otro de… no recuerdo tampoco la marca pero ya era un botecito más guay. Y en un momentito hago una lista (mental) de las cosas que creo que una chica necesita para ir a la playa. Dejo el sótano y ¡ale! tercera planta, moda jóven ella… cartel gigante con una niña vestida en plan playita, de blanco… ¡quiero eso!… y la dependienta empieza a enseñarme lo que hay, todo muy mono y chic. Pienso… ‘esto sí mola’. Decidido por una y camino de la caja para pagar, así de paso, veo otra, sólo queda esa de tu talla. Es perfecta. Estarás perfecta con esa. Camisa blanca a la cesta. Gafas de sol… ¡las gafas de sol fashion mundiales están aquí!. También a la cesta. Pendientes cucos, a la cesta. Una tarjetita para escribirte algo, ¡a la cesta!. Te encanta el Conecta 4… quinta planta, juguetes y apagando luces estaban ya. No tienen ninguno pequeñito que quepa en el cesto, pero bueno, a la cesta y ya veré cómo se soluciona el tema, porque si el corazoncico me ha dicho ‘conecta 4’ será por algo. Monederito, que no lo compré en El Corte Inglés pero lo tenía ya porque era algo pendiente y te sirve para llevar moneditas para los helados y los granizados… ¡a la cesta!… El caso es que cuando salí ¡aún no tenía la rosa! 🙂 Nada, a casita a escribir tranquilillo la tarjeta (porque yo sin renglones me tuerzo) y caminito de la Plaza del Ayuntamiento a llevar acabo mi segunda incursión… esta vez entré por la parte más cercana al hotel NH porque había demasiada gente paseando en el tramo Ayuntamiento-Puerto y no era plan ponerme ahí en el jardín con la navaja de Taramundi a escoger rosas y cortar ahí con toda la cara. Mirando entre los jardines aparece ‘Esa Rosa’, la chiquitita que viene de lujo para ponerla en la cajita, así como si el osito la estuviera cogiendo… Me falta el sombrero, pero bueno, más no he podido hacer así con estas maneras. Creo que lo puedo dejar ahí. Siguiente, sé que no estás en casa. Perfecto para dejarlo en tu ventana. Esto, el momento y el modo en el que lo recibes, lo descubres, lo encuentras… es una parte muy importante, tanto o más esencial; el momento en tu vida, no si de día o de noche a una hora u otra.

Así es como se prepara un regalo para ti. No vale planear nada. No hay reglas. Sólo ‘conocerte y quererte’. ¿Lo próximo?… ¡no tengo ni idea! 🙂


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