_diciendo_o_escribiendo_

21 01 2009

Todos tenemos algo que contar y a veces incluso necesidad de ello. Y yo soy de los de escribir, más que de los de decir…

Ayer por la tarde me acerqué a comprar un libro para mi padre; como uno más de tantos intentos, lo de ir a comprarle un libro a él y listo se quedó en eso, en un intento, porque encontré cinco libros más para mí… así es imposible. El caso es que a parte de comprarle el libro, esa era la intención, encontré otro que cogí para mí: ‘Decirte adiós‘. Es probable que no lo hayáis oído nombrar ni nada, creo que es una primera edición… en fin, todo se andará. El caso es que este libro, ‘Decirte adiós‘ de Philippe Besson es una recopilación de cartas, de cartas de desamor. Más adelante, cuando lo lea os comentaré alguna cosilla porque ahora mismo cierto es que no tengo ni idea de qué va el libro. Intuyo algo pero nada más.

La cuestión de todo esto es que viendo ese libro, teniéndolo en las manos en aquel instante, no pude evitar pensar en mis libros, en mis cartas, en esas páginas en las que tantas cosas he contado… y he pensado contaros algo a vosotros.

Veréis, son tres ‘libros’ si se pueden llamar así. Al principio creía que no tenían ninguna estructura y que no eran más que un montón de hojas escritas al antojo de cada día y colocadas todas juntas una detrás de otra. Ahora eso ya no creo que sea así. Sí hay una estructura y no es otra que la que el propio cambio les iba dando, las cosas aprendidas, los fracasos acumulados, los logros alcanzados… cada página contribuye a su modo y en su justa medida a dotar de ‘una estructura’ que hace que sean entendibles y consecutivos.

El primero es, o fue, ‘El atardecer de un sueño‘, 1998. No eran más que cartas a Ana y cosas que compartíamos, todas recopiladas, anotadas y descritas las sensaciones a mi manera de entonces. Es el azul.

A continuación apareció ‘Qué lejos estoy de tus labios‘, de 2000 a 2002. Es definitivamente el más descriptivo, igualmente, una cantidad de anotaciones, ideas, descripciones, pero ya no hay cartas… es un descriptor de emociones que refleja las bases sobre las que se asienta un proceso que dio comienzo entonces y del cual intenté seguir dejando huella en ‘Arquitectura de una vida‘, 2004, un par de años más tarde y que cerró muchos capítulos de mi vida, dejó muchas puertas cerradas, respuestas a muchas preguntas y por supuesto, el marcador de aquel punto de inflexión que tanto tiempo inconscientemente había estado buscando para llegar aquí, así, ahora, hoy, cada día y con el que se completan las experiencias de los dos anteriores. Después de este último, los dos primeros adquieren un significado diferente, vuelves la vista atrás, vuelves a leer las páginas de entonces y las entiendes de otra forma, transmiten otras sensaciones que al principio no percibes… son especiales. Son ‘mi historia’, sí, y lo mejor es que quedan muchos por escribir aún.

Soy un romántico, y ¡me encanta! 🙂 ¡Sí!

Y dicho esto, imagino que voy a salir a tomar un cafetillo y aprovecharé para leer un ratito tranquilamente en alguna cafetería cuca y agradable.


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