cerezos_en_jumilla_y_vajillas_alemanas

10 04 2012

¿Cómo habéis pasado la Semana Santa?

Bueno, escribí antes de irme a Cartagena a pasar unos días allí. El domingo celebramos el bautizo de mi sobrina, la niña de mi hermana, Sofia. La verdad es que la niña me parece la más bonita del mundo, pero bueno, he sido el padrino, qué voy a decir.

El caso es que el miércoles hice el viaje de León a Cartagena, muy largo por cierto. Allí estaban mi cuñado y su hermano y más familia que vino de Alemania. Estuvimos unos días en La Manga, pudimos salir a correr por la orilla del agua, unos buenos trechitos hasta el Puerto de Tomás Maestre que cansan lo suyo, donde acabábamos con una cervecita ya sabéis dónde, en La Falúa, viendo ponerse el sol entre los mástiles de los veleros. Una delicia.

Pasa que el sábado fuímos a una cata de vinos pero antes pasamos a visitar una finca, Finca Toli, en Jumilla, en la que tienen un cultivo de cerezos. No es usual que en esta zona se encuentren cultivos de estos dedicados a la explotación de la fruta. Me gustó lo que vi. Adelantan la cosecha y consiguen sacar los frutos a la venta un par de meses antes para poder fijar ellos los precios y no depender de las existencias en el mercado llegada la temporada pero a base de mucho trabajo y de invertir mucho en ello. Más de 6000 candelas entre los árboles con las que combaten las heladas nocturnas si hace aire o molinos rotatorios que generan corrientes convectivas para desplazar el aire más frío de las partes más bajas y proteger los árboles entre otras. No sabía que pudiera estar tan controlado todo de esa forma. Abejorros que llevan a cabo la polinización en los invernaderos, abejas en los cultivos al aire libre, tratamientos que les dan que sin llegar a ser ecológicos procuran conseguir el ‘residuo 0’…

En fin, me pareció muy interesante. Mantener un cultivo ya no consiste en arar la tierra, cavar  y quitar las malas hierbas y recoger la fruta… es un negocio en el que la publicidad, la presentación, la presencia en el mercado y otros factores son tan importantes como el producto en sí y no puede dedicárseles ni menos tiempo ni menos recursos. A mí eso me ha asombrado.

Después de eso nos fuímos a comer a un restaurante de Jumilla y me tenéis que disculpar porque no recuerdo el nombre. Es donde se hizo la cata de los vinos de la tierra. Ocurrió algo peculiar. Estábamos sentados, esperando a que comenzaran a servir la comida. Tenía en frente a mi cuñado y a mi concuñado, Jörg y Jan, y a mi lado a Kurt Erwin Groestch, miembro del Rotary Club Teatro Romano de Cartagena. Hablando de a saber qué y jugueteando con los platos se me ocurrió mirar por debajo de la vajilla, para ver la marca. Era inglesa y le dije a mi cuñado que la mejor que había era la Rosenthal. Mi cuñado la conoce e íba a decir algo cuando Kurt habló… resulta que es hijo del que en su día fuera director del Hotel Rosenthal. Bueno… más coincidencia imposible. Así que empezó a contarnos cómo era antaño, cómo emplazaban las fábricas cerca de la República Checa de donde obtenían la caolita o cómo hacían vajillas de diferentes calidades para suministrarlas entonces al ejército alemán… yo qué sé, nos lo pasamos de lujo hablando con este hombre, el hijo rebelde de la familia que no se ha dedicado a la fabricación o venta de la mejor vajilla del mundo…

A parte de esto, hablando de los vinos que probamos, pues fueron normales, ninguno me sorprendió. Todos excepto uno eran vinos jóvenes, con no tanto brío como me esperaba de los vinos de Jumilla, pero que son para eso, para acompañar la comida sin pretender descubrir ningún placer extraordinario, que no quita que fueran buenos. Probamos Luzón, Tavs, Valtosca, Carchelo y otros… y bueno, lo que os decía, esperaba que fueran vinos con más brío y me gustó que no fuera así.

Por otro lado me han recomendado que pruebe, a parte de Pago de Carraovejas, que lo tengo pendiente hace tiempo, el Abadía Retuerta… así que estos días voy a ir detrás de ellos, a ver dónde aquí en León los puedo probar. Hasta ahora, también hay que decirlo, de los vinos que he tenido ocasión de probar, el que más me ha gustado ha sido el Arzuaga, un Ribera de crianza que me pido en el Camarote Madrid… sin duda.


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One response

14 04 2012
la_sidra_natural_y_un_vino_en_tetra_pack « eblog_de_pedro

[…] ya os comenté que asistí a una cata de vinos en Jumilla y la experiencia que supuso aquello con la visita a la finca de cerezos y demás. Me encantó. Pero […]

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