oviedo_medieval_y_mertens_en_gijón

5 05 2013

Ayer estuve en Gijón, no había ido allí desde septiembre del año pasado y bueno, esta vez ha sido diferente, ahora os cuento.

Estaba celebrándose la Media Maratón de Gijón en lo que yo creo que es un marco incomparable porque discurría, en uno de sus tramos, por el muro de San Lorenzo y a mí ya sabéis que ese mar me tiene prendado. Enhorabuena por cierto a Chema Martínez y a Irene Pelayo, los ganadores.

Paseando por el centro llegamos a Revillagigedo y resulta que había una exposición de fotografía de montaña que nos animamos a ver. Las fotos son increíbles pero la impresión de las mismas aún más. Están hechas con ‘tintas pigmentadas’ según leí y con un ‘acabado cristalizado’. El resultado era desde luego sorprendente. En fin, la exposición está llevada de la mano de Memorial Maria Luísa. Es una exposición itinerante así que puede que en algún momento pasen por tu ciudad, en ese caso, ve a verla.

Eso sí, habiendo paseado por Cimadevilla, subido al Cerro de Santa Catalina, habiendo hecho una parada de obligado cumplimiento en El Lavaderu y habiendo visto que por la noche tocaba Wim Mertens en el Teatro Jovellanos y quedarme con unas ganas increíbles de verlo y después también de haber bajado a la playa a mojarnos los piés un poquito, paramos en a tomar un cafetillo en el Café Varsovia, qué menos. Y de nuevo sorprendido, me encantó y os lo recomiendo: tranquilo, junto al mar, acojedor…

Aunque lo que de verdad me sorprendió ayer fue Oviedo. Nunca he visitado de Oviedo más que la Plaza de la Escandalera, Calle Pelayo y Calle Uría en las tantas veces que haya estado allí de paso yendo hacia Gijón. Y digo que me ha sorprendido porque se nos ha ocurrido acercarnos a la Catedral y bueno… sin darnos cuenta estábamos inmersos en un laberinto de calles medievales y bulliciosas. Algo increíble y fascinante. Desde la Plaza Portier a la Plaza de Alfonso II el Casto, en la que se encuentra la Catedral, la Calle San Antoni nos llevó hasta la Plaza del Ayuntamiento, la Magdalena, Daoiz y Velarde y a la Plaza Fontán para parar a comer en la Calle Ferro, junto al Mercado del Fontán y San Isidoro el Real… no sé cómo es posible que ese paseo haya sido capaz de hacerme ver tantas cosas de una manera tan diferente. Cayó el mito Gijón VS Oviedo que construí de pequeño. Ya que pudiera yo vivir en una ciudad como Oviedo cuyo patrimonio se derrama por sus calles para que al pasear lo disfrutes viviendo su historia, ya.

Así que con una impresión muy buena, ayer hice un viaje que me llevó sin duda a esos recovecos de la adolescencia para reparar algunas cosas que no sé por qué, di por sentadas entonces.

No puedo menos que sugeriros una parada en Oviedo como algo casi obligatorio, en serio.


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