perdidos_entre_siete_mares

11 10 2015

A veces cuando pensamos en lugares remotos en los que perderse, Nueva Zelanda o Islandia nos vienen a la cabeza, al menos a mí me pasa. Sin embargo resulta que estos destinos son bastante accesibles y asequibles. No ocurre lo mismo con esta isla que he conocido por pura casualidad y que me ha llamado la atención. Se trata de Tristán de Cuña, Tristão da Cunha en portugués, nombre de su descubridor que lo puso en honor a sí mismo. Si bien en el momento del descubrimiento, debido al temporal y a lo abrupto de su costa con acantilados de hasta 60 metros, no le fue posible el desembarco.

Se encuentra en un archipiélago formado por las islas Inaccesible y Nightingale del Atlántico Sur, dista más de 2800 kilómetros de Sudáfrica, más de 3300 kilómetros de Sudamérica y unos 2100 kilómetros de Santa Elena, con la cual, junto a la isla Asunción, constituyen una división de los Territorios Británicos de Ultramar, BOT.

British_Overseas¿La habéis encontrado?

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Llama la atención que no tiene aeropuerto y que su única ciudad, Edimburgo de los Siete Mares, la habitan unos 270 habitantes. Hay un café, un pub y una tienda de ultramarinos. Barcos anualmente llevan medicamentos, alimentos y libros a la isla. En 2001 llegó la televisión y recientemente Internet. Una cosa peculiar es que a pesar de formar parte administrativamente de Santa Elena, en vez de usar la libra de Santa Elena emplean la libra esterlina y viven de una forma… no sé si llamarlo comunista o comunitaria: el territorio pertenece a la comunidad que se dedica a la agricultura y a la pesca. Las cabezas de ganado están muy controladas para no poner en peligro los pocos pastos y cultivos y para asegurar que no haya familias con mejores condiciones económicas que otras… tampoco permiten que forasteros de Tristán compren tierras o se asienten en la isla, lo que parece en sí una política de inmigración interesante desde luego.

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Bueno, a lo que vamos, la isla fue descubierta por Tristão da Cunha, un navegante explorador y comandante portugués, a primeros del siglo XVI y hasta que pasó a manos inglesas a comienzos del siglo XIX sirvió de base para balleneros y cazadores de focas. Una vez británica se fundó el asentamiento Fort Malcolm para prevenir los asaltos franceses que pudieran intentar liberar a Napoleón, entonces exiliado en Santa Elena. Posteriormente, tras una visita del príncipe Alfredo, duque de Edimburgo, en su vuelta al mundo, se la llamó Edimburgo de los Siete Mares en honor a esta. Lo de Edimburgo se intuye, pero lo de los Siete Mares… resulta que en la literatura medieval, entre los siglos V y XV, estos Siete Mares representaban aquellos que había que cruzar si se quería ir a China, desde Europa: el golfo Pérsico, el mar Negro, el mar Rojo, el mar Caspio, el mar Mediterráneo, el mar Adriático y el mar de Arabia aunque pertenece al Océano Índico. En el tiempo en el que el Duque de Edimburgo visitó Tristán de Cuña, estos mares no eran ya mares sino océanos: el Océano Ártico, el Océano Antártico, el Océano Pacífico norte, el Pacífico sur, el océano Atlántico norte, el océano Atlántico sur y el océano Índico y precisamente dar la vuelta al mundo suponía cruzarlos.

7oceansY poco más; es una pequeña curiosidad que quise compartir con vosotros.


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