la_alegoría_de_kowloon

2 07 2014

En el siglo IV antes de Cristo la obra República de Platón recogía las ideas que conformaban su filosofía de forma crítica e introduciendo en ella su concepto del mundo de las ideas. Está escrita en forma de diálogo sobretodo con Sócrates, que nunca escribió nada y de quien sabemos únicamente a través de las obras de otros filósofos de la época.

República está formada por diez libros que dan la impresión de no pertenecer a la misma obra entre ellos. Y es en el séptimo de estos en el que encontramos el mito de la caverna que todos conocemos o al menos hemos oído hablar de él alguna vez.

Distingue dos mundos, uno de imágenes y sombras que viene de los sentidos y otro más verdadero, de las ideas, que únicamente se alcanza a través de la razón. Y nos explica la existencia de estos dos mundos con esta alegoría en la que hombres encadenados y obligados a mirar hacia una pared ven únicamente sombras de personas y cosas que pasan tras ellos. Es el mundo sensible que proviene de nuestra imaginación y de nuestra memoria. En la alegoría uno de los presos es llevado fuera de la cueva, o consigue escapar de ella tras mucho esfuerzo. En ese momento la luz cegadora del Sol le impediría ver y busca nuevamente las sombras aunque en este caso debidas a una luz mayor. Sigue viviendo en el mundo sensible ya que estos objetos, sus sombras, no proporcionan conocimiento certero pero poco después verá el Sol, no directamente, y percibirá que es el orígen de los días y de las noches, de las estaciones, de las cosechas… verá ahora a las personas y las formas cuyas sombras veía en la pared de la cueva y que son el fundamento de esa realidad anterior… acaba de adentrarse en el mundo inteligible, el de las ideas entre las cuales el Sol como tal representa el bien. Él es el filósofo, el que alcanza a ver la realidad de las cosas por encima de las interpretaciones que hacemos de lo que perciben nuestros sentidos.

El preso volverá a la cueva a rescatar a sus compañeros que se reirán de él y en el momento en el que él pretende liberarlos de las cadenas intentarán incluso matarlo.

Pues bien, Kowloon representa la alegoría del siglo XX aunque no es obra de Platón.

En el año 960, durante la dinastía Song de China, se estableció un pequeño puesto defensivo cuya función era la de controlar el mercadeo de sal. Vamos por partes. Yo he tenido que mirar esto y os cuento porque aquí hay chicha. A día de hoy Hong Kong es uno de los dos estados administrativos especiales de China, también llamados SARs. Hong Kong SAR, proviniente de la colonia británica y Macau SAR, antaño dependiente de Portugal. No pertenecen como tales a China pero no fue así antes. Como os contaba, en el 960, bajo la dinastía Song, se estableció un pequeño puesto defensivo con el propósito de salvaguardar el comercio de sal. No ocurrió nada relevante hasta que en el Tratado de Nanjing la isla de Hong Kong fue cedida a Gran Bretaña después de la Guerra del Opio. Esto ocurría a mediados del siglo XIX, en 1842 e hizo que fuera imperante la necesidad de mejorar la capacidad defensiva del viejo fuerte cercano: se construyó una impresionante muralla que lo protegía. No obstante, poco después, en 1898 se celebró la Convención de la Extensión de Hong Kong y se añadieron Nuevos Territorios entre los que se incluía la península de Kowloon a excepción del fuerte defensivo que nos atañe. Gran Bretaña no puso impedimento en que siguiera ocupado por oficiales chinos siempre y cuando no interfiriera con los intereses británicos. Aprovechando este periodo de calma la iglesia protestante construyó un asilo en el yamen del pequeño recinto, una escuela y un hogar de acogida. Sin despertar interés en ninguna de las dos naciones, se planeó su demolición en torno a 1933 aunque se conservaron las tres edificaciones y la muralla.

En diciembre de 1941 Japón ataca Pearl Harbor y la colonia británica de Hong Kong. Ambas el mismo día, 7 y 8 de diciembre por encontrarse a uno y otro lado de la línea internacional de fechas. Durante esta guerra se desmantela la muralla del fuerte de Kowloon para ampliar el aeropuerto cercano de Kai Tak.

Ocurre que tras la rendición de Japón, China anuncia su intención de reclamar los derechos sobre el antiguo asentamiento y numerosos pobres y refugiados acuden a Kowloon. Gran Bretaña, aquí comienza a formarse nuestra caverna, adopta una actitud pasiva en cuanto concierne a la ciudad amurallada y tras el incendio de 1950 que acaba con las pocas casas de madera también China se desentiende de la ciudad de Kowloon. Esto abre las puertas a una ciudad sin ley, sin orden, que comienza a crecer a desde su base hasta convertirse en el asentamiento humano más denso que jamás haya existido. Durante más de dos decadas las triadas controlaban Kowloon, una ciudad que crecía hacia arriba y en la que no había restricciones para médicos dentistas ilegales, drogas, fumaderos de opio y prostitución. Hasta 40000 personas en apenas 26000 metros cuadrados en una ciudad con muchos límites: el antiguo trazado de su muralla, los 14 pisos de altura máximos que podían hacer para no interferir las sendas de planeo de los aviones que acaso tocaban sus tejados y los 77 pozos de agua, algunos a más de 90 metros de profundidad, que proveían la ciudad. Calles a las que nunca llegaba la luz del sol, fábricas y negocios en espacios tan reducidos que no somos capaces de imaginarlo…

Durante muchos años Hong Kong se aprovechó de esa mano de obra tan barata posible sólo por la falta de normas que regularan desde la higiene hasta los riesgos laborales, la sanidad, la seguridad o los servicios básicos. Y poco a poco los crímenes, la delincuencia y la masiva población de de Kowloon se fue convirtiendo en algo tan embarazoso que tanto Gran Bretaña como China decidieron tomar cartas en el asunto. La densidad de población llegó a 1’270’000 habitantes por kilómetro cuadrado, algo desproporcionado teniendo en cuenta que la propia Hong Kong o México DF ostentan densidades de población en torno a los 6’500 habitantes por kilómetro cuadrado.

Pero… esta es la otra cara… había pequeños apartamentos de 20 metros cuadrados en los que convivían 4 familias o una fábrica de bolsas de plástico, empleadas y maquinaria incluídas, en una habitación… Fue en 1983, tras varias intervenciones policiales y apoyadas por el rechazo de los jóvenes de Kowloon hacia las triadas y la creciente delincuencia cuando se pudo considerar que por fin la ciudad estaba bajo control.

En 1993 la ciudad fue demolida. Se evacuó a todos los habitantes de los 350 bloques de viviendas interconectados y comenzaron unas obras cuyo resultado fue el parque de la ciudad amurallada de Kowloon (the Kowloon walled city park).

Aquí viene lo interesante. A mediados de los años 80, el fotografo canadiense Greg Girard y el, creo que inglés, Ian Lambot, dedicaron cinco años a conocer a los residentes y fotografiar la vida cotidiana de la ciudad. Su trabajo se ha convertido en prácticamente la única pieza documental de lo que llegó a ser Kowloon. Me gustaría que os fijárais e intentárais imaginar el día a día de alguien que va a trabajar ahí… a una carnicería, a una pescadería, a una peluquería… este vídeo os va a ayudar mucho a no imaginarlo sino a verlo:

Esto es un tráiler; aquí tenéis el vídeo completo, CITY OF DARKNESS.

Os invito encarecidamente a que veáis los vídeos y las fotos hasta el punto de no tener palabras para describirlas.

Las imágenes son sobrecogedoras. Lo único que parece esperanzador viendo el trabajo de estos dos fotógrafos son los testimonios que hay de muchos exresidentes que echan de menos las cosas buenas que había en Kowloon y que incluso no querían ser evacuados. Escuchando algunos de estos testimonios, llama la atención esa idea de familia que tienen, esa idea de compartir, de ayudarse unos a otros, de convivir y de verdad, me cuesta creerlo.

Tal vez fueron los habitantes de Kowloon esos presos fugados de la caverna, los que con tremendo escfuerzo y dolor fueron capaces de abrir los ojos a la luz del Sol. Digo esto porque a veces siento que estamos encerrados en nuestras cavernas de lujo. No nos ayudamos. Somos como las triadas.

Supongo que preferimos seguir viendo pasar sombras reflejadas en la pared.





cuando_sea_mayor

18 06 2014

Hace bastante que llevo dándole vueltas a esto y no sé cómo enfocarlo. Cuando sea mayor es una manera de pensar, de no llegar a nada nunca, que sin embargo aprendemos enseguida a usar.

Esta tarde he ido a hacer un examen. ¿Sabéis qué pasa cuando vas a hacer un examen de un nivel que no tienes y que no has preparado? Pues que suspendes. No hay que agobiarse, son cosas que pasan.

¿Sabéis qué ocurre cuando esperas a que llegue el momento adecuado? Que no llega. Y tampoco hay que agobiarse.

Nunca seremos mayores. Hemos aprendido a soñar demasiado y a pelear poco. Estamos de paso cada día porque creemos que sólo merece la pena disfrutar el mañana, ese día que sólo llegará cuando creamos haber alcanzado todas nuestras metas, convencidos de que podemos dedicarnos a descansar tras tanto esfuerzo y disfrutar de nuestra merecida recompensa.

Y mientras, la vida pasa de largo. Sí. Cuando hablo de la vida no me refiero a lo idílico de vivir sino a la vida tal como es, bonita y dura de pelar, frágil y apasionada, triste y emocionante. ¿Qué es la vida para ti? ¿Sentarte a disfrutar de una copa en la terraza de tu mansión con vistas al mar? ¿Copa, terraza, mansión o mar? ¿Y qué si no tienes la mansión? Soñamos demasiado pero vivimos algo menos.

Los sueños no deben ser una meta sino una herramienta; debemos perseguirlos y no hay forma mejor que viviendo cada día. Sufriendo, riendo, olvidando cosas importantes y aprendiendo cosas nuevas, mirando a la gente, cayéndonos, perdiendo a seres queridos y besando a otros, enamorándonos, esforzándonos, fracasando o ganando, llorando, curando heridas, sonriendo.

Hace unos años una escritora del Chicago Tribune, Mary Schmich, preparó un pequeño discurso de graduación. En este discurso daba algunos consejos para vivir feliz según su manera de ver las cosas. Esto ocurría en 1997. Dos años más tarde, Baz Luhrmann, guionista y productor de Romeo y Julieta y Moulin Rouge tomaba ese texto para trabajar en una canción que daría la vuelta al mundo inspirando a millones de personas.

Es esta, me gustaría compartirla con vosotros:

Ahora bien, seríamos verdaderamente ingénuos si pensáramos siquiera que en este vídeo o en las letras de esa canción se encuentra la clave de nuestra felicidad. Por supuesto que no. Quizás pasemos un ratito agradable viéndolo, quizás algunas cosas nos parezcan más o menos bien, pero desde luego no va a cambiar nuestra vida para nada. Seremos nosotros y nadie más quien la cambie. Y nos sobran los motivos para ello. Motivos verdaderos para ser mejores, para crecer por dentro, para vivir.

¿Entonces? ¿Por qué no llega el cambio? Pues porque aún no ha llegado el momento, claro. Y así caminamos cabizbajos día tras día en busca de la felicidad… por cierto, ¿habéis leído el libro? pues leédlo, y después leed El Sonido de la Vida, Cienfuegos y Mortadelo y Filemón… apagad la tele y leed.

Hace también algunos años, bastantes en verdad, intenté ir de vacaciones a Gijón. Conocí anteriormente allí a una chica y todo me parecía poco para intentar ir a verla pero claro, de Murcia a Gijón hay un trecho, así que pasé todos los fines de semana de un año académico echando horas con albañiles en el pueblo donde vivíamos para ahorrar algo de dinero. Conseguí 84000 pesetas, sí, y me las gasté en una semana en Gijón aprendiendo a caerme de bruces y a chocar de frente con mis sueños. Vaya viaje, vaya. Regresé a Gijón al año siguiente pero en esa ocasión porque iba de asistente a unas conferencias que se celebraban en Cabueñes para jóvenes emprendedores que aunque yo no iba a emprender nada en aquellos tiempos me sirvieron para desde entonces, cada vez que regresaba a Gijón fuera para aprender y sobretodo para descubrir a mucha gente inquieta, capaz y preparada sobre muchas materias. Y de Gijón a Murcia, con el gusanillo en el cuerpo, tuve el placer de asistir a una conferencia de José Luís Galindo en unas jornadas de emprendedores que celebran cada año. Esta fue en Cartagena y hago mención de él porque es un gran conferenciante pero sobretodo porque dijo algo que yo grabé para mí. José Luís Galindo decía que la mejor manera de mejorar era sencillamente preguntándose a sí mismo cada noche ¿qué puedo hacer mañana mejor que hoy? y hacerlo. El cambio empieza en uno mismo, no llega solo y nadie lo va a hacer por nosotros, nadie.

Como os decía, todos tenemos motivos para intentar ser mejores, pero es cierto que no todos los días se levanta uno con las pilas a tope pensando en que se va a comer el mundo. Hay días en los que nos falta motivación, mucha francamente. Pero claro… la frase “no estoy motivado”, siendo sinceros, no llega a más que a excusa. Alguien me dice que está desmotivado y yo no sabría qué quiere decir, de verdad. Se me ocurre que lo más sencillo sería recomendarle esto y contemplar cómo se crece a cada minuto hasta sentirse capaz de todo:

Pero no creo que funcione. Tenemos que buscar en nuestro interior lo que queremos más profundamente y pelear por ello. No hay vídeos, música, libro o frase amiga capaz de brindarnos lo que necesitamos para salir adelante con el ímpetu que la vida requiere para que la vivamos. Lo que viene de fuera afuera se va y si son esas cosas las que nos mueven, en un abrir y cerrar de ojos estaremos parados en la cuneta llorando y viendo pasar coches y más coches.

Este es Jordi Vila Porta en una conferencia suya sobre la motivación… he cogido sólo el fragmento que quiero que escuchéis aunque sin duda os recomiendo que le dediquéis un ratito a escuchar algunas de sus conferencias o a leer alguno de sus libros porque lo merece.

Los motivos son lo único que verdaderamente importa y esos los tenemos a raudales. Convirtámoslos en sueños y juguemos a perseguirlos, a diario. Tienes que salir a pelear por tus sueños cada día, insisto, cada día. No podemos rendirnos a la contemplación de las cosas que ocurren por que sí.

De nuevo en un encuentro en Gijón años atrás, en el transcurso de una cena con compañeros y amigos, Libio Encarnación me decía: “Pedro, cuando cambias el enfoque cambian los resultados”. Libio ha convertido eso en su lema, es a día de hoy la idea básica sobre la que se centra su carrera y es el punto de partida de tantos proyectos de los que forma parte. Anotadlo, porque las cosas no siempre salen como esperamos pero es que no siempre las hacemos como debemos.

Cambiemos la manera de hacer las cosas y tendremos resultados diferentes, aunque siempre podemos esperar a ser mayores.





el_mito_de_soller

21 04 2014

Por fin he ido a Sóller; el sábado por la mañana Anna y yo nos acercamos a Sóller. Todos nos hablaban del pueblo, de lo bonito que es, de cuánto merece la pena ir y demás. Y yo pensar en Sóller era pensar en el tren, que sí sabía que era de madera y que era un atractivo turístico.

La cuestión es que vi una casa en Baniaraix, entre Sóller y Fortnalux, y pensamos que sería una buena ocasión o excusa para ir al mítico pueblo.

Es cierto que está a tiro de piedra de Palma gracias al túnel, así que el peaje merece la pena pagarlo aunque se torran un poco. No había mucha gente sino lo siguiente. Estaba abarrotado aquello. Increíble. Lo primero que hicimos fue ir a Beniaraix, a ver el pueblecito en el que se encontraba la casa. Aunque la casa nos ha fascinado, está descartada porque acceder a ese lugar es una locura a través de estrechísimas carreteras, cientos de curvas y casas muy pegadas… pero nos gustó el entorno, mucho. Estaba celebrándose la Ultra Trail Mallorca y vaya la cantidad de corredores y caminantes que vimos. Imagino que habrán acabado ya…

Al caso, que regresamos a Sóller a dar una vueltecilla.

Nos ha encantado. Es cierto que estaba repleto de turistas y lo ideal sería volver un día con mucha menos gente, una tarde cualquiera, pero eso hasta el próximo otoño me da que no va a suceder. La cañita que nos tomamos en la Plaça de sa Constitució estuvo bien la verdad. Ahora tengo pendiente, entre otras tantas cosas, el enterarme un poco de la historia del pueblo, de sus tradiciones y peculiaridades y compartirlas con vosotros porque pienso que poco o menos os importará que os hable de que me he ido a tomarme una caña a Sóller.

En cualquier caso creo que merece la pena ir a descubrir el mito de Sóller. Os animo a visitarlo como otros tantos sitios de Mallorca aún por descubrir. Y aprovecho además para invitaros a un blog que he empezado a seguir que me sirve de guía a la hora de esto precisamente, de conocer más y más lugares de la isla fascinantes. Se trata de unaarjoneraenmallorca.com. Espero que os guste.





antes_del_autogiro

21 04 2014

Hace unos días tuvimos que ir a Llucmajor y entre otras cosas encontré esto a título informativo junto a una maqueta, quizás era original, de una especie de autogiro.

Os dejo el texto que he escaneado:

cometagiroavión

Sí es cierto que de la Cierva fue Ministro de Guerra en aquel 1921… no sé qué pensar… siendo como somos los españoles…





ponle_menta

12 04 2014

Me llevé el ordenador a León con Windows Vista, con el suyo de casa, de cuando lo compré. Era una Home Premium y no me puedo quejar, ha durado un par de años.

Antes, desde aquel Ubuntu 4.10, Warty Warthog, que empecé a usar en el 2004, me he dejado seducir por las posteriores versiones de la distribución Ubuntu, hasta la 7.04, Feisty Fawn, que me animó por sí sola a regresar a Windows. Creo recordar haber probado Ubuntu 9.10, Karmic Koala, y 10.04, Lucid Lynx, aunque no estoy seguro del todo de haberlas trasteado, no lo recuerdo bien.

Ahora estoy en Mallorca y encontrarme ayer con este panorama, a pesar de tener antivirus y todas las pamplinas estas que no sé seguro si hay que tener o es peor tenerlas para limpiar registros, quitar rootkits, malware y mil historias , no sé ni qué son ni qué hacen, ha sido determinante. Cuando terminó había 304 amenazas. Tampoco sé si son de verdad o no, pero sí es cierto que ayer se desconfiguró el menú de inicio y no puedo modificarlo, tampoco puedo gestionar los programas predeterminados, no hay opciones en el menú contextual de botón derecho de ratón, en fin…

Lo que menos me apetece es lo que estoy haciendo ahora: copiando de todos los archivos que me interesa llevarme. Es muy lento y tedioso, primero seleccionarlos y aprovechar para limpiar, que muchos no hacen falta, y después que se copien en los discos duros…

Después he echado un vistazo a las aplicaciones que uso ahora con Windows y sus gemelas en Linux.

Y lo mejor viene ahora… la diferencia es que ya no segiré con Ubuntu. Viniendo de quien viene la recomendación, voy a probar Linux Mint Debian Edition. Estoy inquieto y todo. Recuerdo cómo funcionaba todo con Ubuntu, suave, sin problemas, bonito, y me impaciento.

El usuario corriente no cambia de Windows a Linux por sí mismo y de forma voluntaria porque está acostumbrado a su Windows, que es mejor; al contrario, cambia de Windows XP a Windows 7 por cojones porque no le queda otra. Y no tienen nada que ver uno con otro. Además invierte tiempo y esfuerzo en encontrar versiones piratas del software al que está acostumbrado como es el Office o un editor gráfico, por ejemplo un Photoshop, en vez de aprender a usar el software libre que hay disponible.

En mi trabajo están haciendo precisamente esas migraciones de Windows XP a Windows 7 en los ordenadores y bueno, resulta curioso como todos lo aceptamos. Es lo que hay y nos toca familiarizarnos con el nuevo entorno. Para mi gusto tenemos suerte porque Windows 8 tiene lo suyo y ese Menú de Inicio que incorpora… que delicia solo pensarlo…

A pesar de todo esto creo que si le propones a un usuario que cambie de Windows a alguna distribución Linux… en fin… para qué hablar.

Desde aquí, si alguien está en la duda, yo le animo a que pruebe. Que se prepare su juego de discos de recuperación, sus Recovery Discs, para poder regresar a su Windows sin ningún problema si acaso no le gusta lo que ve, y a ver qué





jardines_calatravos

25 03 2014

Data del siglo XV aunque algunas de sus obras, como la cubierta del vestíbulo, de estilo mudéjar, se dice que es del siglo XII. La casa aledaña se construyó en el siglo XVII y la impresionante fachada barroca es del siglo XVIII. Las puertas que dan acceso al recinto pertenecían al antiguo Palacio de la Inquisición que hasta 1823 ocupaba una buena parte de la Plaza Mayor de Palma. Y así, entre esa mezcolanza de estilos e historias nos adentramos en un pequeño viaje para los sentidos.

Los jardines, del siglo XIX, dan nombre a este lugar, los Jardines de Alfabia. Modernos y de estilo paisajístico, rodeados de palmeras y bambúes, son la antesala a una propiedad que ha pertenecido a la familia de Rosellón y Cerdaña, a los moriscos Ben-Abet, a los Bennàser, los Berga, Villalonga, Santacília y Burgues Zaforteza.
Estos jardines, como decía, son modernos, y nada tienen que ver con la sucesión de huertos, o la gran pérgola de 72 columnas que cubre la escalinata entre estos. El aljibe es digno de mención, y la claridad de sus aguas… y no me olvido del bar, sí. Hay una pequeña terraza que convierte un café en una auténtica delicia para disfrutar de la visita.

Quizás haya más familias, no he indagado tanto. Y cada una de ellas, en su momento, aporta a la posesión algo que perdura en el tiempo y que hoy los identifica.

Y así es como encontramos escudos de armas de varias de ellas, inscripciones de otra, libros, pinturas, retratos… todo forma parte de un archivo histórico fabuloso cuyo contenedor es otro más valioso aún, la casa de Alfabia. La biblioteca, por ejemplo, cuenta con más de 1200 libros que constituyen un fondo bibliográfico más que interesante en el que, yo desconozco su valor, se destaca la Historia de Jaime I, de Bernardino Gómez, de 1584.

En la sala principal llama la atención el gran cuadro de Pedro de Santacília y Pax, caballero de la orden Calatrava pero sobretodo, y esto sí me ha llamado la atención, importante adalid de los Canamunt. Y esto ya es harina de otro costal… en otra ocasión os contaré sobre los Canamunts y los Canavalls e incluso sobre los Torrelles y los Puigdorfiles y toda la bandolería mallorquina de antes del siglo XVII, porque hay mucho que contar.

En fin, sigo… la silla del rey moro o la habitación de Isabel II también llaman la atención. La silla del rey moro, que no es de ningún moro, es sencillamente una obra de arte. Se trata de una silla tallada en Flandes en el siglo XIV de traza gótica en la que se ven unas figuras representadas. En la parte trasera aparecen Calisto y Melibea reunidos en el huerto. También se ve que el Rey los espía subido en el arbol y es el reflejo de éste en la fuente lo que alerta a Calisto de su presencia. Esto es lo que hay inscrito en una plaquita junto a la silla a modo de información. Yo he revisado por encima La Celestina de Fernando de Rojas y no veo la figura de un Rey espiando a Melibea por ningún lado… a lo sumo podría pensar en Patronio, el padre de ella, pero no lo veo claro. En fin, quizás no sea relevante. Por otro lado, la habitación, que recibe el nombre de Isabel II porque ésta pernoctó en ella en un viaje a la isla, es la única dependencia de la propiedad que disponía de aseo y bañera, que se mandaron  instalar para la ocasión. Además, llama mucho la atención, la puerta de la habitación que es una obra de arte del rococó francés del siglo… XVIII.

Una almazara, cuadras y establos están también abiertos al visitante. Una capilla y una pequeña sala de reunión… en fin, a día de hoy ha sido la visita más inquietante de las que hemos hecho por la isla.

Hay más información en http://www.mallorcaquality.com/alfabia/





literanta_y_libros_por_leer

25 03 2014

Hace unos días fuímos a Literanta a tomar un cafetillo. Literanta es una librería y cafetería de Palma de Mallorca, como La biblioteca de Babel supongo aunque prefiero la primera.

La cuestión es que dando vueltas por allí, por entre los libros, encontré uno que me llamó la atención, El fin de los escribas. Y como suelo hacer, leí la parte trasera para ver de qué iba:

 La fecha del fin del mundo está cada vez más cerca. La población, resignada, teme ver cumplida la antigua profecía de los escribas de la abadía de Vectis. Algunos, sin embargo, aún conservan la esperanza. ¿Es posible alterar el curso del destino? Glenn Cooper, el autor que revolucionó el género del thriller histórico con La biblioteca de los muertos y El libro de las almas, nos brinda ahora un espléndido y perturbador desenlace. El fin de los escribas es el broche de oro a una trilogía que ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo.

Resulta que hace años mi hermana Almudena me había regalado La biblioteca de los muertos, lo tengo aquí en Palma, lo traje entre otros más libros, de Murcia. Y no sabía que era el primero de una trilogía ni mucho menos. Pues así es como unas páginas un día, otras más a la noche siguiente y más aún después, a otra mañana, he ido arrancando otra vez en un intento por recuperar algunos hábitos que daba por perdidos, en este caso, el de leer.

Indagando un poquito sobre Glenn Cooper y esta trilogía, pues he encontrado que parece que son cuatro libros los que componen esta trilogía…

La biblioteca de los muertos, el primero de ellos. Os dejo aquí sus sinopsis.

 Bretaña, siglo VII. En la abadía de Vectis crece Octavus, un niño al que le auguran poderes diabólicos. Octavus no tarda en empezar a escribir una lista de nombres y fechas sin ningún sentido aparente. Pero poco después, cuando una muerte en la abadía coincide con un nombre y una fecha de la lista, el miedo se apodera de los monjes. Nueva York, en la actualidad. Un asesino en serie tiene atemorizada a toda la ciudad. Poco antes de morir, las víctimas reciben una postal con la fecha de su muerte escrita. ¿Quién está detrás de estas muertes? Un secreto escalofriante, oculto desde hace siglos, está a punto de ser revelado. Un thriller soberbio dotado de una intriga estremecedora que ya ha conquistado a más de un millón de lectores en todo el mundo.

El libro de las almas, el segundo de la trilogía.

 El destino de la humanidad está escrito, pero solo algunos lo saben. Un ex agente del FBI, que participó en uno de los descubrimiento más sorprendentes de la humanidad, el hallazgo de una biblioteca medieval con un legado de vida y muerte, debe ahora encontrar un libro perdido: un ejemplar de la biblioteca que contiene las claves del inquietante futuro que nos aguarda.

La hora de la verdad, un cuarto libro que cronológicamente se sitúa entre el segundo y el tercero de la trilogía.

 Miami, 2020. Will Piper, ex agente del FBI, al fin disfruta de la tranquilidad que tanto le ha costado alcanzar desde que se cruzó en su vida el misterio de la biblioteca de los muertos y reveló a una atónita humanidad la fecha del fin del mundo que los escribas de la abadía de Vectis habían predicho.
Pero ese ansiado retiro no va a durar mucho: el secuestro del hijo de un senador de Estados Unidos tiene a la opinión pública conmocionada, sobre todo porque el senador Killian podría convertirse en el presidente que lleve al país al temido «fin de los días».
El principal sospechoso es Cameron MacDonald, responsable de la seguridad del político y antiguo compañero de Piper. Y, por esa amistad, para demostrar la inocencia de su amigo, Will está dispuesto a desafiar todas las normas. Incluso las que impone el Área 51 sobre la información secreta que se halla en los libros de los malogrados escribas.

Y El fin de los escribas, el tercer y último libro que da fin a la trilogía. Vuelvo a ponerla:

 La fecha del fin del mundo está cada vez más cerca. La población, resignada, teme ver cumplida la antigua profecía de los escribas de la abadía de Vectis. Algunos, sin embargo, aún conservan la esperanza. ¿Es posible alterar el curso del destino? Glenn Cooper, el autor que revolucionó el género del thriller histórico con La biblioteca de los muertos y El libro de las almas, nos brinda ahora un espléndido y perturbador desenlace. El fin de los escribas es el broche de oro a una trilogía que ha fascinado a millones de lectores en todo el mundo.

En fin, así es como he regresado a la lectura. Tenía plena confianza en Fall of Giants, de Ken Follet, pero no lo consiguió, ni atraparme el libro ni leerlo yo, así que aún está por aquí esperando a que llegue su turno. Supongo que es cuestión de encontrar el momento adecuado.








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