ride your life!

13 11 2012

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Nunca antes había usado tanto la bici; bueno, en realidad no tenía bici hasta hace un par de años que la compré. El caso es que aquí en León al contrario de lo qué podría pensar, por el frío o la lluvia, la uso más que nunca y me encanta, no sé.

La ciudad da mucho juego; es suficientemente pequeña para poder ir en bici a cualquier sitio y suficientemente grande para que sea la alternativa ideal a ir caminando.

Si llueve o si no, salir de calle Ancha para ir a comprar o a hacer cualquier pamplina por ahí es además una comodidad.

Ahora estoy pensando en una bici plegable; dudaba porque hay unas bicicletas, #fixies, que me gustan mucho pero de algún modo después de ver una Strida casi que se despejaron las dudas… sólo queda ahorrar para agenciármela.

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En fin, que os animéis a darle a los pedales,  a sentir el aire frío en la cara y a no parar redescubriendo vuestra ciudad de una forma diferente.





de_ruta_por_la_peninsula

3 06 2012

Poquito a poco se acerca el día; yo estoy cada vez más emocionado.

En poquito más de un mes si todo sale bien estaré en marcha, sin internet, sin música, a solas conmigo mismo pedaleando, parando a comer cuando me de la gana, que no lo que me de la gana, durmiendo en el suelo, en una playa o en algún claro de algún bosquecillo, donde pille, con el sol por despertador cada mañana, el mar, pueblos, ciudades, gentes que descubrir y conocer, amigos y conocidos con los que encontrarme… averías e imprevistos que seguro habrá y malos momentos sé que también los habrá pero también sé que merecen la pena y mucho.

Así que he empezado a subir las etapas para que quien quiera pues pueda consultarlas. Insisto una vez más en que sólo son para estimar cómo será el viaje porque luego siempre ocurre otra cosa, tomas otro camino o te detienes en un pueblo sin más. Bueno, pues eso, que las estoy subiendo aquí a través de BikeMap.net. La serie se llama IBÉRICA y no Heracles como pensé al principio únicamente para que no haya confusión en el caso de quien ande buscando los mapas a través de los buscadores y se sepa enseguida a qué se refiere. Ruta Ibérica es bastante descriptivo de lo que es en sí misma, ¿no?… aquí está:

No me digáis que no es emocionante… a mí me tiene loco sólo pensarlo.

En fin, ya iré subiendo más etapas estos días.





un_viaje_sin_hilos

20 05 2012

Imagina que vas a hacer un viaje; tienes que llevar lo que vayas a usar, tú, nadie más lo va a llevar por ti. Puedes comprar cosas a lo largo del viaje, evidentemente, pero en cualquier caso, sea lo que sea, lo vas a llevar tú. Cada cosa cuenta. No por el peso sino por la necesidad a fin de cuentas. Entonces, la pregunta es ¿qué te llevarías? o también me vale, ¿qué no te llevarías?. Y puedo hacer una más, ¿qué crees que necesitarás?.

Bien, ahora os cuento; primero os pongo al tanto. Estamos a menos de dos meses de coger las vacaciones de verano; algunos ya sabéis que tengo pensado hacer un viajecillo dando la vuelta a España, bueno, a la península, en bicicleta. Aquí en el blog aún no he comentado nada apenas por falta de tiempo pero en breve daré detalles.

De momento un pequeño avance; se supone que el día 9 de julio podré salir de León con mi bicicleta rumbo a Portugal, a Porto, para desde allí seguir hacia el sur pegado a la costa: Lisboa, Huelva, Gibraltar, Málaga, Almería y Cartagena donde pararé, si hay tiempo, unos días a ver a mi familia, y de seguido, Alicante, Valencia y Castellón; dejaré la costa para ir hacia Zaragoza, Pamplona y alcanzar la costa cantábrica en San Sebastián y seguir, Santander, Gijón y de nuevo León. Así de primeras salen algo más de 4000 kilómetros. Ya veremos al final qué pasa.

Esto está pre-programado en unas 42 etapas como véis en el boceto que he hecho; es sólo para tener una pequeña idea de si es posible hacerlo en el tiempo que tengo de vacaciones aunque luego no respete ni los sitios ni los días esos porque nunca se sabe qué puede surgir.

Ahora, y a lo que iba cuando abrí esta entrada; ¿en que plan?. Pues veréis, esto sí lo he comentado en varias ocasiones, estos dos años, desde que hiciera el Jakobusweg, han sido unos años de importantes cambios en mi vida; muchas cosas han dejado de ser para que otras fueran, algunos los he provocado o al menos los he intentado, otros han ocurrido y he tenido que hacerles frente. Me he encontrado conmigo mismo, me han vencido mis debilidades y he logrado metas gracias a mis fortalezas. He descubierto parajes recónditos que sé que no voy a volver a visitar, también he conocido a gente interesante y a gente a cuyo lado no quiero caminar; he aprendido cosas buenas y me he dejado llevar por la comodidad de lo aprendido evitando el esfuerzo en otras. Y mucho más. Ahora tengo este viaje en mente; hace unos meses la idea que tenía era la de viajar a Islandia y dar la vuelta a la isla en bicicleta, por ocio. Eso económicamente ahora no es viable de modo que abandoné la idea. Fue pasando el tiempo y sin darme cuenta surgió una pequeña necesidad que se ha materializado en este viaje por la costa de la península Ibérica. Es un proceso similar al que ocurrió cuando hice el Camino, y no cuando atravesé Andalucía. Poco a poco, día a día, se va acumulando un poquito más de necesidad de desconectar, de regresar a las cosas que me hacen sentir a gusto conmigo, dejar que pasen un poco de largo todas esos lastres que enmascarados como necesidades se nos cuelan en el día a día no dejándonos ver lo que ocurre ante nosotros, la vida.

Hay algunas cosas fundamentales que diferenciaron los viajes de Alemania y Andalucía; por un lado el dinero y por otro la comunicación. En el Camino apenas llevaba dinero y sin embargo en Andalucía tenía mi tarjeta de crédito para emergencias. En Alemania no tenía más que un móvil para hacer llamadas si ocurría algo y en Andalucía llevé un smartphone con conexión a Internet. También, más fundamental aún si cabe, el viaje de Alemania era necesario y el de Andalucía no. En Alemania no tenía música y por Andalucía todas las noches escuchaba música al acostarme. Y ahora resulta que este se parece mucho más al viaje de Alemania que al de Andalucía, haciendo referencia a estos tres detalles que os cuento. Parecen tonterías pero se trata de experiencias totalmente diferentes. Somos adictos a estas cosas y dejamos de percibir lo que hay en nosotros mismos, en nuestro entorno y en las personas que nos rodean. No se pueden comparar las experiencias porque son como os digo, de distinta índole. En Le Puy-en-Velay no recuerdo el tiempo que pasé sentado en las escaleras de una plazoleta desmoralizado por las inclemencias del tiempo y las averías en la bicicleta, queriendo coger un tren de vuelta a Cartagena y sin dinero para ello, llorando y sin saber qué iba a pasar esa noche, sin saber cómo podría continuar el viaje al día siguiente con la bicicleta así… En Andalucía subía fotos al facebook o a enviaba tweets de vez en cuando y mi preocupación era que el móvil tuviera batería o encontrar lugares en los que cargarlo… sin duda no se puede comparar. Y resulta que uno me gustó y el otro no, así que sin querer, este viaje lo estoy planteando cada vez más seriamente de esta forma; sé que es necesario y por eso he decidido que le voy a dar más prioridad que a otras cosas que puedan surgir; apenas llevaré dinero y el teléfono… un Nokia3109c va que se mata.

Ahora que puedo comparar puedo a la vez contestar a esas preguntas del principio… sé que las cosas que necesito son muchas menos de las que creemos de buenas a primeras pero sobretodo sé que no necesito las redes sociales, que no necesito estar día y noche localizado o dinero para comer y cenar en bares o restaurantes cada día. Sé que puedo cocinar en medio de la nada, que las cuatro o cinco personas que son importantes y que quiero visitar a lo largo de mi viaje estarán esperándome a que llegue, que la música la llevo dentro y es emocionante, sé que no necesito ni cambiarme de ropa a diario ni lavar la ropa a diario, ni ducharme, por supuesto. Y también sé que es maravilloso descubrir de cuánto eres capaz cuando crees que no puedes continuar. Eso es maravilloso sin duda, más que nada.

Así pues, tú ¿qué te llevarías?





posibles_imposibles

2 04 2012

 Una limonada en la Imprenta Casado. El río Bernesga y el río Torío se únen y yo no lo sabía. Unas sidras en El Lavaderu. Una cervecita en la Candamia. La Deutsche Bäckerei de León cerrada. Conocer la historia de Genarín. Salir con la bicicleta. Pedirnos un quitahambre. No poder ver una exposición. Descubrir a Leonino. Pedir una fabada que no podíamos comernos. Conocer a Verónica, Judith, Noemí y Maite, a Pablo, Sergio y Ángel. Ir al Monalisa. No probar las tortitas de camarones. Escuchar las bandas de las Cofradías de la Semana Santa de León. Compartir… Ver nieve en el Puerto de Pajares. No poder ver el saco con el pellejo del topo de la catedral de León. Ver el antiguo Café Europa convertido en Taberna Makande. Ver llover. Ver Gijón desde Providencia. Ver Providencia desde Santa Catalina. Conocer un rinconcito de León sorprendente. Encontrarme con Benito. Desayunar en un mirador en Pajares. Cantar canciones de El Barrio y Facto Delafé. Caminar descalzos por San Lorenzo con la mar baja. Recordar Cabueñes y sus encuentros juveniles en La Escalerona. Escanciar sidra y dejar que nos la escancien. Comer torrijas sentados en una piedra. Reírme. Comprar un disco de saetas que no me gusta. He visto Gladiator y Mi nombre es Khan. He secado una lágrima. He visto a Sindy y me ha alegrado mucho más de lo que imaginaba. No he hecho fotos porque me he olvidado la cámara cada día. Te he quitado la arena de los piés. He sentido el viento fuerte y el olor del mar bajo el Elogio del horizonte de Chillida y me he emocionado. Me han clavado 12 euros por un tramo de autopista. Mancharnos de sidra al romperla malamente. He limpiado la casa. He visto fotos de mi sobrina. Planeado un poquito mi vuelta a la Península en verano…

… mezclar y vivir todo esto y más en sólo un par de días puede parecer imposible o complicado, creedme cuando os digo que sí es posible, pero, lo mejor de todo, sin duda, es que nada estaba previsto.





inspiraciones

22 10 2011

Este año probablemente pueda disfrutar de más vacaciones que otros. Y puede que mi cuñado, con esto de que estará en España, también.

Se nos pasó por la cabeza ir a Groenlandia, en bicicleta y en canoa. Ahí está la cosa. El tema es que Islandia se está barajando también como una alternativa relevante.

Mirad esto primero…

Es bonito, ¿verdad? Y dan ganas de ir, ¿a que sí?. Bueno, este vídeo es parte de un programa islandés orientado a reactivar la economía fomentando, entre otras cosas, el turismo. Para ello emplean muchos recursos, podéis visitar INSPIREDBYICELAND para deleitaros, promocionando la cultura esencialmente, intentando vender además ‘calidad de vida’.

Islandia tiene más de 13000 kilómetros de carreteras, no todas son asfaltadas. Sin embargo, la que nos interesa principalmente es la ‘Ring Road’ o ‘Route 1’, la que da la vuelta a toda la isla. Tiene unos 1300 kilómetros de longitud; lo bueno es que de ella salen otras muchas hacia el interior y esto así ofrece muchísimas posibilidades a la hora de redefinir la ruta en base a las circunstancias.

A parte de Cabo Norte, ahora mismo es una de las rutas que más me apetece hacer. Por supuesto el resto de Europa, Canadá y Alaska, pero supongo que habrá que esperar para eso.

Y bueno, repetir el Camino de Santiago sería algo estupendo, no sé. El otro día vi un vídeo del Camino que hizo gringito95. Es un vídeo cuya composición me gusta mucho. A parte de que consiguió grabar muchísimos recursos, lo maquetó de forma que le quedó de lujo, tanto que dan ganas de ir apenas verlo.

Así que, con todo esto, poquito a poco iremos dando forma a estas ideas que se nos pasan por la cabeza, preparando cosillas e intentaré teneros al corriente de todos los preparativos, como cuando el Camino de Santiago desde Alemania, Jakobusweg.

 

 





preparar_el_camino_de_santiago

9 07 2011

Buenas tardes a todos; mirad, en el 2004, un año Xacobeo, hice mi primer Camino de Santiago, a pie, cortito. No preparé nada ya que la que entonces era mi novia se encargó de todo.

He vuelto a hacerlo después un par de veces más a pie y no necesité preparar muchas cosas; ya el año pasado lo hice en bicicleta desde Alemania. En este caso sí prepare muchas cosas dado que era un verdadero reto para mí. Me compré una bici y no tenía ni idea de nada. Y sobretodo porque el planteamiento fue diferente: nada de albergues o restaurantes, al contrario, mi tienda y mi cocinilla. Salí con 70€ de Kaiserslautern rumbo a Santiago de Compostela. Tenía programado casi todo y al final me lo salté casi todo. Típico.

Ahora voy a volver a hacer el Camino, en agosto. Hace una semana estando de cañas con un amigo decidimos hacerlo. Al día siguiente estaba listo, todo organizado. Y es lo que os quería contar, cómo hacerlo o qué tres pasos seguir para organizarlo y disfrutarlo:

· Decidir que quieres hacer el Camino, ver de cuántos días dispones para hacerlo y escoger el punto de partida según eso. (30km/día a pie y 80km/día en bici)

· Reservar un hotelito en Santiago para el día que supones que llegarás y el siguiente, por lo que pueda pasar y les mandas una cajita por correos con ropa limpia y colonia para ponerte guapo y no tener que ir cargado durante el Camino.

· Cuando llegue el día, subirte al tren hasta tu lugar de partida y echar a andar o a pedalear. La tarde de antes has podido preparar una pequeña mochila con lo poco que necesitarás llevar: tu credencial, una botella de agua, un saco de dormir, tres pares de calzoncillos o braguitas y un par de camisetas, una chaqueta y unos pantalones de lluvia por lo que pueda pasar y listo… no se me ocurre más que sea necesario.

El resto son ‘pequeños’ detalles en los que nos gusta entretenernos porque auguran algo que nos ilusiona, son los preliminares de algo bonito pero ya no forman parte de la planificación sino de la intención de mejorar las condiciones en las que haremos el viaje. Veréis, con el tiempo, que muchas son prescindibles.





bicicleando_por_Andalucía

9 05 2011

Bueno, muchos sabéis que hace aproximadamente un mes crucé Andalucía en bicicleta. Se me ocurrió que podía ir a la Feria de Espera en bici, descubriendo partes de Andalucía desconocidas para mí y reviviendo de alguna forma la increíble aventura que supuso hacer el Camino de Santiago desde Alemania en octubre y noviembre del año pasado.

Así que el 18 de abril mi cuñado Jörg y yo salimos de Cartagena, cerca del mediodía, a tomar unas tapitas con @_CONEJO y @nazita_ en el #ViejoAlmacén y seguidamente dejamos la ciudad dirección Mazarrón.

Bueno, para los que no lo sepan, Espera es un pueblecito que hay en la provincia de Cádiz, cerca del pantano de Bornos, al que voy desde hace algunos años bien por Feria o por Romería o símplemente por ir. Conocía a JuanFran y a través de él al resto.

Sigo, como decía, salimos de Cartagena hacia el Puerto de Mazarrón pasando por Canteras, las Cuestas del Cedacero e Isla Plana. Atravesamos el Puerto de Mazarrón, tomamos una cañita en el Oásis de las Palmeras antes de adentrarnos en las playas de Bolnuevo y llegamos a Puntas de Calnegre, en concreto a la Cala Calnegre donde pasamos la primera noche. Más adelante, en otro post probablemente, incluiré enlaces a los mapas con las rutas y el itinerario que seguí cada día.

Al día siguiente amaneció lloviendo. Jörg no llevaba ropa de lluvia así que esperamos a que amainara allí mismo en el bar que hay en la playa. Decidimos continuar el camino sin regresar a la carretera y aquello se convirtió en un tramo del GR92 intransitable apenas a pié de forma que tuvimos que ir cargando con las bicicletas a hombros por el sendero y bueno… yo creía que me moría. Almorzamos en Águilas y llegamos hasta Mojácar a las cinco de la tarde aproximadamente con lo que tuvimos tiempo de reparar mis dos pinchazos y de buscar tranquilamente algún lugar en el que pernoctar.

La mañana siguiente la pasamos casi entera en Mojácar; Jörg volvía a Murcia en el autobús de las 13:00 así que decidimos ver el pueblo tranquilamente. Poquillo antes de que llegara el autobús pasamos las alforjas que él llevaba a mi bicicleta y envolvimos la suya en film transparente para evitarle roces y partes móviles en el maletero. En cuanto se fue seguí el camino hacia Almería. Pasé Carboneras y Los Escullos, cerca de San José, hasta El Alquián, a escasos kilómetros de Almería, donde pasé la noche. Me costó bastante el tramo de Rodalquilar, con unas pendientes del 10% que me hicieron ver las estrellas recién cargado que iba y aún no me había hecho a la idea ni de ir sólo ni de administrarme correctamente los kilómetros de cada día.

La cuestión es que en Almería ví a María del Mar y a Antonio, quedamos allí para desayunar, en la Cafetería Colombia. Allí tuve que decidir si continuar por la costa, más llano todo, o si dirigirme hacia la sierra. Pensé que sería más bonita la parte de la sierra así que salí de Almería por el norte, pasé por Benahadux y Alhama de Almería bien, tranquilillo, pero a la altura de Rágor mirad que me encontré con un puerto que bueno… En Fondón me crucé con una pareja que estaba haciendo la Transándalus, fue un encuentro agradable. La noche la pasé en Laujar de Andarax, junto al nacimiento del río a apenas un kilómetro del pueblo. Hay un área de recreo muy agradable. A todo esto, seguía lloviendo, desde aquel día en Cala Calnegre…

La jornada siguiente discurrió por las faldas de Sierra Nevada. Comenzó a cambiar el paisaje, la niebla se volvió compañera de viaje, bajaron las temperaturas y llovía más. Y más subidas. Desayuné en el mismo pueblo, en Laujar un poquillo tarde porque me quedé durmiendo sin querer y bueno, de ahí ya me fui pasando por Alcolea, Cádiar y Bérchles donde paré a comer junto a la iglesia. Seguí un poquito más hasta Juviles donde decidí que pasaría la noche. Estos pueblos ya están a una altura considerable. Fuera en la calle hace fresco y llueve. Pernocté en una explanadilla que hay en la parte alta del pueblo que llaman ‘Fuerte de Juviles’. Imagino que antiguamente habría eso precisamente, un fuerte o alguna clase de fortificación. Hasta que se hizo de noche, más o menos, estuve en un bar, el Café Alonso, en el que me tomé un ColaCao que me vino especial. La cuestión es que ahí es donde comencé a tomarme tiempo. Cuando estás pedaleando piensas muchas cosas pero no retienes tantas, te distraes con una cosa u otra e incluso a veces intentas eso precisamente, distraerte para evitar pensar en el esfuerzo. Sin embargo en esos ratitos sentado tranquilo y a solas se piensan otro tipo de cosas, se echan de menos momentos que han pasado o que no van a pasar, se repasan las cosas que se han hecho de una forma diferente… son ratitos necesarios.

Quinto día de travesía. Las Alpujarras. Llegué a desayunar a Trevélez. Según me comentaron se trata del pueblo a más altura de España. Como pueblo no me gustó, refiriéndome a que no tiene una estructura como tal sino que está atravesado por la carretera y en torno a un ensanchamiento de la misma se han colocado bares, tiendas y secaderos de jamones… no hay una placita con su fuente en frente de la iglesia en torno a la cual se desarrolla la población. Desayuné un ColaCao con churros que bueno… Lo siguiente fue Pampaneira. Sorprendente. Está apenas a unos kilómetros de Bubión, dónde me han dicho que hay un monasterio budista, y de Capileira, antesala del Pico del Veleta. En Pampaneira había gente a patadas. Las terrazas en la calle y la placita estaban repletas de gente, los balcones coloreados con cientos de alfombras que imagino que son hechas allí o en la zona y bueno, reconozco que tenía su encanto. Comí ahí en el pueblo, me tomé un cafetillo y seguí mi camino hacia Motril. Todo cuesta abajo salvo ‘Los Caracolillos’ que son un pequeño puerto de montaña que precede a Motril similar al de Rodalquilar con un desnivel del 10% que te lo explica. Llegué a Motril tempranillo así que me paré un ratillo a tomar una cañita y decidí que iría a dormir a Puerto Motril, a la playa. Ocurre que cuando llegué pasé por la puerta de dos campings y bueno, no pude resistir la tentación. Pasé la noche en el Camping Playa de Poniente. Nada, tranquilillo todo. Estuve paseando un poquillo por la noche pero vamos, que muy tranquilo todo.

De Motril seguí por la costa hacia Málaga. me hubiera gustado parar en Almuñecar en vez de pasar de largo, pero bueno, en otra ocasión. Pasé por Nerja… las playas de Nerja son una preciosidad, rectas, amplias y casi salvajes porque no llegas a ellas con el coche. Se ven desde la carretera pero están ahí abajo, tienes que bajar a ellas, y luego subir para volver. Me gustó también la costa de Torrox-Costa: se trata de un amplio paseo marítimo lleno de terrazas de todos los estilos gastronómicos, bares y pubs, etc. En Torre del Mar paré a descansar y desde ahí llegué hasta La Cala del Moral. Pasada La Araña encontré un área en la que pasaría la noche, el Peñon del Cuervo, siguiendo el Paseo de los Canadienses. Como era temprano regresé a La Cala del Moral a tomar una cervecita. De vuelta en el Peñón conocí porque se acercó a Felipe. Es un vagabundo, extremeño, que está viviendo allí en el Peñón desde hace cuatro años. Después de separarse la vida no sé si le llevó hasta allí o si decidió él vivirla así. Creo que lo primero porque hablando con él creo que es fácil percibir que siente nostalgia y me habló de las ganas que tenía de arrancar de nuevo, de encontrar un trabajo y de una forma u otra ir dejando eso atrás. Por la noche allí en el Peñón hubo pelea: había una peña de chavales cerca, en las barbacoas, haciendo una botellona y bueno, acabaron rompiéndose las botellas en la cabeza… creía que alguna me iba a tocar a mí.

Volví a ver a Felipe por la mañana, caminamos un ratillo juntos por el Paseo de los Canadienses y ya seguí hasta Málaga. Estuve callejeando un poquillo hasta que paré a desayunar en una confitería, La Canasta, en frente del Mercado de Atarazanas. Probé las torrijas porque un hombre que estaba comprando me explicó que eran típicas de allí. ¿Habéis probado las torrijas? Es el postre más delicioso que he probado jamás. Estaba sentado en la terracita y oye que cuando la probé me daban mareos de lo buenas que estaban…

Bueno, al caso, que me gustó Málaga pero así sin darme cuenta casi se ma pasó la mañana allí. Salí antes de comer hacia la Sierra de las Nieves. Es todo muy llano hasta que estás llegando a Álora. Subir ese pueblo es un escándalo para las piernas con una bicicleta cargada. Comí allí tirado en un banco en un parque, desfondado y pensando que no quería pedalear más… aunque enseguida se me pasó y seguí hacia El Chorro, a las puertas del Desfiladero de los Gaitanes. Me quedé en el Camping El Chorro: es un camping en medio del monte, de tercera, muy económico y bien situado. Echando cuentas pensé que si al día siguiente salía llegaría a Cádiz el martes, el miércoles quizás así que me propuse quedarme un día más.

Así pasé el noveno día de la travesía allí en El Chorro. Salí a andar por el Sendero del Caminito del Rey que es una senda que se acerca al Desfiladero de los Gaitanes y pasa junto a las vías del tren y permite ver el antiguo Caminito del Rey. Es una zona evidentemente muy frecuentada por escaladores, de hecho conocí a un grupillo en el Camping… Jose, Rocío, etc. que bueno, hay que conocerlos. El día allí transcurrió muy tranquilo, paseillo, comer, descansar, mirar, dormir… reírme con estos, en fin, un día de no hacer nada. Al día siguiente tendría que hacer un puerto así que no me vino tampoco mal.

Como decía, ya estaba concienciado, tenia que hacer el Puerto del Viento en la Sierra de las Nieves, tras el cual se llega a Ronda y a su serranía. Una vez que llegué a El Burgo, el pueblo que hay antes del comienzo del Puerto del Viento, comí, me tomé un cafetillo y me costó algo menos de un par de horas llegar a la cima, a 1190 metros. Eso sí, muy animado y a muy buen ritmo. De ahí a Ronda no había nada, apenas una hora. En Ronda ocurrió que me sorprendió. Es increíble, ¿un pueblo o una ciudad?… había más ambiente allí que en Santo Domingo un sábado por la tarde. Y me apeteció pasar la tarde allí: esto fue el miércoles antes de Feria. Pasé por la Oficina de Turismo, llamé a los Campings que había y me fuí al más cercano, el Camping del Sur que está a poco más de un kilómetro, es de primera y cuesta casi lo mismo que los otros más retirados y de tercera. Me duché en el camping, me cambié de ropa, cené y dejé todo listo, la tienda, etc. antes de volver al centro. Me quedé maravillado, en serio. Las callejas que tiene, lo cuidado que está todo, el ambiente que hay, los comercios, los turistas, la gente de allí… en fin. Aunque había cenado, estaba ahí en la Plaza del Socorro entre tanto ambiente que vaya, era el momento… en la Taberna Los Candiles me pusieron media ración de carne en salsa… bueno, sin comentarios, y esa cañita… y luego un cafetito junto a la Plaza de Toros, en el Café Atrium que vaya… estaban jugando además el Madrid contra el Barcelona en uno de los cuatro clásicos que tenían lugar en el mes… en fin, un ambiente impensable.

El decimo primer día de travesía no estaba previsto que fuera el último. Llegué a comer a Grazalema; descansé un poquito y subí el Puerto del Boyar, pero una vez en lo alto, a 1109 metros, no me quedaba nada más que bajar y bajar hasta Arcos de la Frontera. Benamahoma y El Bosque fueron un flash poco más o menos porque iba a toda pastilla… y cuando llegué a las cinco y media a Arcos pensé que era una tontería quedarme por ahí además que después de estar en Ronda, Arcos me dio una impresión triste y no me apeteció quedarme; merendé en un parque y me fuí a Espera.

Así pasaron, muy por encima, los once días que estuve de travesía por Andalucía. En Espera pues estuvimos de Feria, pasada por agua pero de Feria a fin de cuentas. Y el regreso a Cartagena lo hice en tren… bueno, autobús de Espera a Sevilla, en el AVE de Sevilla a Madrid y en el Talgo, o Altaria lo llaman ahora, de Madrid a Cartagena. Aproveché un transbordo largo en Madrid para poder acercarme a comer al Malaspina, detrás de Puerta del Sol. Cada vez que voy a ese lugar me sorprende y me encanta.

Y bueno, poco más. O mucho más en realidad pero muchas impresiones me las quedo yo para mí. Puedo comentar sin embargo, porque me parece relevante y desde luego sorprendente dado que mis expectativas eran un poquillo opuestas, que hay partes en las que Andalucía no es barata y que me gusta más el norte. Con que no es barata me estoy refiriendo a un sector muy conccreto del turismo rural y que me gusta más el norte lo digo porque me gusta más la lluvia y el frío que el sol, nada más. Ya veréis las fotos y fliparéis porque hay unos paisajes… bueno, de película. Y que tiene más montes de lo que me imaginaba, eso también me sorprendió un poquillo porque creía que sería más llana y no, vaya que te hartas a pedalear cuesta arriba.








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