otra_nueva_etapa

29 06 2016

Hoy he podido preparar la segunda etapa de nuestro viaje que nos llevaría hasta Basilea.

Unos 70 kilómetros siguiendo el Canal du Rhone au Rhin muy llevaderos que nos permitirán disfrutar de las fortalezas de Neuf-Brisach o de la esclusa de Le Corbusier, en Niffer. Llegados a nuestro destino, en la parte francesa hay un camping que parece una delicia y en el que espero que podamos quedarnos; está muy cerca del centro pero sin renunciar a la idea de neustro viaje.

Este canal se construyó a finales del siglo XIX para unir el Mar del Norte con el Mediterráneo, uniendo los ríos Ródano y Rin aunque no fluye hacia ninguno de ellos sino hacia el río Ill. Tiene casi 350 kilómetros de longitud y es navegable por barcos de hasta 300 toneladas y aunque no tiene mucha importancia sí que proporciona un paisaje fabuloso y un carril bici paralelo a él estupndo.

Aquí tenéis la ruta desde Wikiloc, y como os comenté en la anterior entrada, seleccionar el mapa OpcenCycleMap.

Screenshot from 2016-06-30 00:05:12

Fui ayer a unas imprentas en Palma y en cuanto termine de diseñar todas las etapas, que creo que serán unas 25, llevaré los archivos para que me los impriman en A1… el GPS de momento lo dejamos para más adelante.





planning_v1.0

25 06 2016

Esta tarde por fin he podido empezar a prediseñar nuestro viaje; apenas he preparado una etapa de unos 60 kilómetros. Seguro que después todo cambia, sobre la marcha, pero me gusta la idea de tener algún camino trazado para empezar a pedalear.

Los mapas de esta parte los tengo de OpenCycleMap, y con Wikiloc voy diseñando la ruta. Después los imprimiré en las fichas de cada etapa que quiero hacer, aproximada. La información de interés de cada una de ellas, lugares que visitar, campings, gites d’etape y otros servicios que pueden resultar de ayuda los consulto en diferentes webs para añadirlos a la parte de atrás de cada ficha.

Screenshot from 2016-06-25 23:33:13

Esta primera ruta discurre por la frontera este de Francia así que los recursos franceses provienen de estas páginas:

Pistas ciclables http://www.francevelotourisme.com/

Campings municipales http://www.camping-municipal.org

Campings privados http://www.eurocampings.es

Gites d’etape http://www.gites-refuges.com/

Oficinas de turismo http://www.tourisme.fr/

Ferrocarril http://www.sncf.com/

À ne pas manquer https://www.tripadvisor.es/

Es apasionante cómo va tomando forma; Anna está superilusionada, y yo, claro, aunque lo que más me apasiona es pensar que Pedrito va a estar con nosotros y lo bonito que creo que va a ser para él.

Bueno, seguiré poquito a poco haciendo cosillas.

¡Buen fin de semana a todos!





la_bicicleta

19 06 2016

Después de tantos años desde el viaje por Europa he tenido que volver a mirar cosas sobre cicloturismo, y por supuesto, cambiar otras.

Lo primero ha sido buscar una bicicleta para Anna; al principio opté por una Cannondale que teníamos, una M300. Es antigua pero fantástica, muy ligera y que marcha estupendamente. Mi cuñado la llevó los días que me acompaño en la TransAndalus que hice en 2011.

Los inconvenientes son que tiene unos platos muy pequeños y sus ruedas son de 26 lo que quiere decir que hay que llevar una cadencia de pedaleo muy alta en comparación con la mía. Además le faltan una dinamo de eje o un lowrider, cosas que tendríamos que comprar por otro lado. El último inconveniente es que la tenemos en Murcia; se compró en Alemania, se envió a España, y ahora tendríamos que enviárnosla a Mallorca y viajar con ella equipada a Alemania de nuevo, y no es barato ir llevando la bici de un país a otro.

Así que mirando en algunas webs amigas como Rose Bikes o Globetrotter, eBay, y otras tantas, buscando cosillas, se me ocurrió echar un vistazo en la web de Decathlón y… ¡sorpresa!Encontré una bicicleta, la Hoprider 300, de características muy similares a la mía, ya equipada. Tiene una dinamo de eje, guardabarros con cables integrados en el trasero, un cambio muy sencillo, creo que es Altus, frenos V-brake, su transportín y luces delantera y trasera, rueda de 700 y platos más grandes… por 279€ en Alemania, 299€ aquí en España aunque no está disponible en los centros de Mallorca. Creo que está muy bien de precio y además nos ahorramos la tarea de preparar la Cannondale y de enviarla a Alemania.

Casi seguro que acabe comprándola; por supuesto el sillìn, las alforjas y el lowrider son harina de otro costal que tendré que comprar igualmente. Ya os iré comentando sobre esto.

 





eurovelo_en_familia

14 06 2016

Después de mucho tiempo por fin conseguimos, al menos, hacer planes en este sentido.

Este año, en nuestras vacaciones, queremos hacer una ruta en bicicleta. En concreto estamos preparando la EuroVelo 6.

En principio está diseñada para hacerla en sentido Oeste-Este, desde Nantes hasta Constanta, del Atlántico al Báltico. Nosotros vamos a hacer un tramo, el francés, pero en sentido contrario.

La salida la haremos desde Strasbourg, una ciudad que en mi anterior travesía me dejó prendada y a la que tenía pendiente regresar: Strasbourg es, de todo el viaje, la ciudad por excelencia. Esta es la ocasión.

Seguiremos el río Rhin hasta Colmar y continuaremos, siguiendo el río Doubs hasta que alcancemos la cola del Loira que nos llevará a la costa atlántica.

Map-France2

Es una experiencia fascinante que con Pedrito se hace aún más fantástica.

A pesar de la experiencia de otros viajes, Alemania, Suiza, Francia, Camino de Santiago (2010), Portugal (2012) y Andalucía (2011), es imprescindible visitar las webs amigas: rodadas, en bici y con alforjas. Y aunque no haremos el Camino en esta ocasión, no dejaremos de saludar a los bicigrinos.

Imagino que en estos dos meses que quedan podré compartir con vosotros tanto los preparativos del viaje y mapas así como las experiencias que tengamos. Será la primera vez que salgo en un viaje de esta índole con Pedrito, ¡que cumplirá dos años en Francia!.

Mientras, os dejo uno de tantos vídeos que hay sobre esta ruta, una de las EuroVelós más transitadas de Europa.

Un saludo a todos.

 

 





a380_de_airbus

5 05 2013

Todos hemos escuchado hablar del A380 de AIRBUS. En verdad, yo hasta el año pasado no pero quizás porque no estaba dentro de este mundo. Tampoco sabía cual es la diferencia entre un Roble y un Crianza que ahora sé.

En fin, al caso. Resulta que ahora hemos hecho una pequeña presentación sobre el A380, sí, una más que se sumará a tantas que ya hay hechas. Está relacionada con una asignatura que tenemos, Estructuras.

slide-1-638

La presentación dista muchísimo de ser la mejor que te puedas encontrar al respecto pero también dista muchísimo de la peor. Porque tiene ese puntito de humor cutre típico de los que no saben hacerlo mejor y porque no tiene esos largos textos copiados y pegados que aburren a cualquier tipo de público sea la hora que sea.

El caso es que venía a comentar sobre el A380 porque aunque mis intenciones a corto plazo son otras, quizás un mano a mano con un AS332 o incluso un S76, este, el A380, o su hermano pequeño, el A350, están en el punto de mira. Tanto que no me imagino ahora mismo otro final en mi historia. No sé cuáles serán los caminos que recorreré ni por dónde me llevarán, ni falta que me hace, pero vaya que sí veo esos aviones al final del camino.

¿Sabéis lo mejor de todo? que esta historia no acabará así. Así es la vida. Y de verdad que estoy intrigado por vivirla e ir descubriéndola. Para eso, lo único que tienes que hacer es ¡caminar!.





mis_respuestas_sin_sus_preguntas

15 12 2010

Hace un mes aproximadamente que estaba llegando a Santiago de Compostela. Bien, aún creo que no soy capaz de sacar conclusiones de toda esta experiencia. Ha sido algo sin duda especial que por alguna extraña razón está comenzando a arañar en mí más ahora que entonces. Siento los cambios sin llegar a ver a dónde llevan. Y una mezcla de emociones un tanto enfrentadas. Echo de menos salir en la bicicleta para encontrarme de nuevo con mis emociones y las sensaciones que vienen de todo cuanto rodea a uno cuando cree que está en soledad. Pronto organizaré algo.

La cuestión es que a pesar de no tener aún muy claro qué ha ocurrido en este viaje, sí que ha pasado tiempo suficiente, demasiado creo, y me temo que al menos os debo alguna reflexión a todos los que de una forma u otra habéis estado pendientes de este Camino que he hecho. Por un lado quisiera dar las gracias a todos los que a través de mensajes, bien en el blog o bien  a través del foro de bicigrinos o de redes sociales, me habéis infundido ánimos. Sabéis que no he actualizado el blog sobre la marcha: apenas me he conectado un par de veces, una vez en Lausanne y nuevamente en Burgos antes de llegar a Santiago. Y por otro lado quisiera animar a todo aquel que esté pensando, indeciso, si hacerlo o no hacerlo, a que de verdad lo haga. Desde luego y sin duda será una experiencia única que le aportará muchísimo a uno u otro nivel.

 

Así todo pues comentaré un poquito cómo fue el viaje. Ya sabemos que salí de Speyer. En realidad inicié el Camino aquí en Cartagena cuando cogí el coche para ir al aeropuerto y volé a Alemania. Fui en tren desde Kaiserslautern hasta Speyer, recogí mi credencial, la Pfälzer Pilgerpass, e inicie la andadura en bicicleta. Los primeros dos días fueron muy intensos. Tenía la sensación de no llegar a tiempo o de no cubrir los suficientes kilómetros hasta la primera meta propuesta que era Strasbourg donde había quedado con mi hermana y mi cuñado. Me preocupaba bastante encontrar un sitio adecuado para pasar la noche y ni me hice con la bicicleta. Creo que estar por fin ahí después de tantos preparativos y tan ilusionado que estaba me impedía al mismo tiempo disfrutarlo o mejor dicho, ser sensible a ello.

Strasbourg es, de todo el viaje, la ciudad por excelencia. Me quedé prendado. Supongo que me dejé impresionar, pero vaya que cuesta no hacerlo. Era compliacado controlar la hora a la que añochecía, cuánto pedalear y a que ritmo, etc. la cuestión es que estaba ahí. El lunes por la mañana tuve el primer pinchazo. Fue peor de lo que imaginaba. Me agobié porque tenía previsto llegar a un pueblo y arreglar un pinchazo con las manos heladas como las tenía, con las ruedas sucias y llenas de barro y teniendo que descargar tantas cosas que llevaba resultó un poco más laborioso de lo previsto. Hay que descargar la bicicleta, quitar la rueda, encontrar el pinchazo en la cámara y entonces encontrar la púa en la cubierta para que no vuelva a pinchar bien esa misma cámara reparada o bien otra nueva y vovlerla a montar procurando que no entre barro dentro, piedrecitas, etc. que pueden de nuevo pinchar la cámara. En fin, eso sólo ocurrió con el primero de los 7 u 8 pinchazos que tuve a lo largo de todo el trayecto. Desayuné en una confitería y me empecé a sentir estupendamente viendo a la gente que se reunía para desayunar, aún acostumbrando el oído al francés, pensando en hasta dónde llegaría ese día… bueno, una delicia.

Pocos días después estaba llegando a Suiza. Bajar hasta saint Hippolyte  y subir de nuevo hasta Mâiche fue muy gratificante y agotador. Lluvia y nieve por primera vez, y un camping municipal especial. Suiza me dio la bienvenida con mucha nieve antes de llegar a la Chaud des Fonds y me regaló unos paisajes espectaculares al cruzar la frontera que sigue el curso del río Doubs y una subida contínua de tres horas. Pero ese mismo día alcancé la orilla del lago Nauchatel. Es casi como sentir que has llegado al final de todos los caminos, al punto ese en el que confluyen los itinerarios que cada uno se propone en la vida. Lo mejor vino al día siguiente cuando llegué a Lausanne. Si nos pudiéramos enamorar de las ciudades, pensad que Lausanne es una rompecorazones. Es hermosa e inquieta. Lamenté mucho no haber pasado más tiempo allí pues después estuve dos días en Genève. Genève es un logro. Es el conjunto de todos nosotros que conviven en una ciudad cuyas raíces no son otras que las de todo el mundo pues en ella se encuentran todas las culturas. Casi me atrevo a decir que no es suiza sino mundial. Dejar Suiza y volver a Francia supuso unas etapas bonitas, un tiempo aún malo pero bonitas. Seguí el cauce del Ródano y bueno, para un río grande unos montes grandes y ver los Alpes sinceramente es impresionante. Parecen inexpugnables… es asombroso. Seguí en algunas etapas la EuroVelo y hay que reconocer que es un lujo pedalear por ahí.

El caso es que Saint Bonnet-le-Froid fue una etapa dura pero deliciosa para los sentidos. Se me hizo de noche, ascendía con cada kilómetro y pernocté bajo la nieve en un pueblecito a 1290 metros de altitud, junto a su Mairie. La mañana siguiente derrochó todo el sol contenido y los colores feroces que encendían cada pedacito de paisaje… azul intenso, verde intenso, blanco intenso, amarillo intenso… belleza intensa. Llegar a Le Puy-en-Velay me costó otro nuevo pinchazo en un bosque a 1255 metros de altitud, hielo en la carretera y los enganches de una alforja rotos. Y me fui abajo. Quise regresar cuando por la noche no había conseguido la credencial nueva, ni reparar la alforja y pensando en todos los desajustes que llevaba la bicicleta, frenos gastados, radios flojos, etc. A las siete de la mañana estuve en la misa del peregrino para recoger la Creanciale y llegué a Sauges poquito después de mediodía con todo en órden. De una forma u otra la noche fue inspiradora y pude resolver todo para continuar.

Lo siguiente era la región de l’Aubrac. Y comenzaron los cambios en mi manera de hacer el viaje. Dejé de pensar en dónde podría pasar la noche o en a dónde podría llegar. Simplemente pedaleaba y miraba alrededor. L’Aubrac es algo precioso. Es frío y viejo. No puede uno evitar pensar en cuántos habrán pasado antes por ahí haciendo el mismo camino hacia Santiago de Compostela. Las torres de los ingleses revelan historias de guerra y paz, las iglesias ya no son lo que fueron y sin embargo están ahí, a la orilla del camino, en el centro de un pueblo o en lo alto de alguna colina, contando una historia y formando parte del presente. Y tras l’Aubrac entramos en la región de l’Aveyron, totalmente opuesta. Valles verdes y montes frondosos siguiendo el río Lot… es como si alguien hubiera dado color a cada detalle y una luz increíble se cayera de algún lugar iluminando cada rincón.

No me gustó pedalear por los Pirineos Centrales. Mucha colina, sube y baja constante y el paisaje más que deslumbrante era desalentador. Sin embargo al final esos días son los que regresan con más ahínco a la mente cuando uno pretende recordar.

El uno de noviembre, el día de todos los santos, lo pasé en Cahors. Creo, bueno estoy convencido de ello, que fue el día en el que más soledad he sentido. Las calles estaban desiertas, el día gris, en realidad sentí bastante frío por dentro y es uno de los días por los que creo que merece la pena repetir un viaje así. La cuestión es que a primeros de noviembre llegué a Saint Jean-Pied-de-Port con la intención de descansar, lavar la ropa por fin y planear el camino francés que es el que iba a tomar, comprar mapas o ducharme. Me gustó descubrir el País Vasco francés, de hecho me llamó mucho la atención. Es mucho más acogedor de lo que pudiera imaginar tratándose de una región tan cercana a los Pirineos que yo asocio con frío.

Entrar a España, pasar Roncesvalles y llegar a Pamplona fue todo una. Pamplona es para verla una y otra vez, pero León… ya os contaré. En Pamplona dormí en uno de los parques que hay en el circuíto fluvial de la comarca. Tienen el mejor carril bici que he visto en España. Estella me sorprendió literalmente. La entrada a la ciudad por la carretera es bastante desoladora. Está repleta de los restos y las ruínas de una industria que se resiste a desaparecer y de pronto descubre uno un casco antíguo precioso que se desprende de los esplendores que las fábricas abandonadas tuvieran antaño. En Nájera comenzó el temporal de viento fuerte, muy fuerte. Paré en Tosantos reventado. no podía pedalear más. Burgos fue una casualidad. No tenía pensado quedarme; paré a comer en los arcos de la Plaza Mayor, estaba llviendo, y cuando me disponía a salir, a continuar el viaje, dejó de llover, salió el sol y me encontré de cara con una plaza preciosa llena de colorido, con las torrer de una catedral iluminadas por el sol y los reflejos infinitos de luz en el suelo mojado de lluvia… Pensé que no podía marcharme sin dar un paseo por esa ciudad y conocerla un poquito y me quedé en el albergue municipal. Ya ahí coincidí con peregrinos por primera vez. Fue estupendo… que cena… Al día siguiente me encontré con Loren en Carrión de los Condes. Tomamos un par de cañas y un calimoxo, me dio cordiales que había traído de Cartagena y cuando nos despedimos me fui a cenar al convento en el que iba a pasar la noche. Cené sólo en la cocina.

León fue un encontronazo de sensaciones. Calle Ancha repleta de gente. Viernes por la noche. Las cosas que sentí esa noche me las guardo para mí. Fue mucho más significatiba de lo que cabe esperar. Lo siguiente fue Ponferrada tras alcanzar la Cruz del Ferro y el Collado de las Antenas; de Ponferrada a Cebreiro… y me volví a encontrar con la nieve. En este punto del Camino comencé a sentir algo distinto. Olía a final. Cebreiro por la noche en noviembre, nevado, está precioso. Hay un silencio roto por la música celta que sale de las tabernas y de las tiendas, acompañada de los rumores de la gente que charla. Hace frío, hay nieve, es de noche y es bellísimo estar ahí. El corazoncico se encoje. Llegar hasta Sarria al día siguiente costó atravesar una ventisca en el Alto do Poio y lluvia fuerte abajo en Sárria. En esta parte del camino se empezaron a mezclar los recuerdos con lo que estaba viviendo. Melide fue diferente a las tres veces anteriores. Y a Santiago llegué casi sin querer llegar. Tenía pensado continuar hacia Finisterre y Muxia pero antes de llegar al Monte del Gozo una parte de mí ya sabía que me iba a quedar en Santiago esa misma mañana.

Y fue triste entrar en la Plaza del Obradoiro. Lloré porque estaba allí y eso significa que a veces los sueños se pueden hacer realidad. Lo único es que no me apetecía despertar de ese sueño. Ni aún me apetece. Creo que todavía no sé interpretar todas las cosas que me pasaron por la cabeza los dos días que estuve en Santiago de Compostela 2800 kilómetros después, 35 días más tarde…

No hay respuestas esperando a ninguna pregunta. Es un paso más de un Camino mucho más largo e importante que recorremos en la vida. Y yo sigo sin saber a dónde llega el mio.








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