montes_de_cartagena

15 02 2014

A día de hoy no sé si es por tradición o por masoquismo… me he vuelto a inscribir en la Ruta de las Fortalezas de Cartagena.

Dicen que en esta quinta edición han alargado el recorrido y han hecho más no sé qué… sólo recuerdo lo que sentía subiendo el Roldán en ediciones anteriores y me pongo malo… luego recuerdo lo que siente uno cuando llega a la meta y se zampa los macarrones con tomate más buenos del Mundo mundial y me entra la sonrisilla…

La cuestión es que si todo va bien, el 5 de abril nos vemos allí en Cartagena y nos pegamos una pateada por esos montes de esas de agárrate y no te menees.





oviedo_medieval_y_mertens_en_gijón

5 05 2013

Ayer estuve en Gijón, no había ido allí desde septiembre del año pasado y bueno, esta vez ha sido diferente, ahora os cuento.

Estaba celebrándose la Media Maratón de Gijón en lo que yo creo que es un marco incomparable porque discurría, en uno de sus tramos, por el muro de San Lorenzo y a mí ya sabéis que ese mar me tiene prendado. Enhorabuena por cierto a Chema Martínez y a Irene Pelayo, los ganadores.

Paseando por el centro llegamos a Revillagigedo y resulta que había una exposición de fotografía de montaña que nos animamos a ver. Las fotos son increíbles pero la impresión de las mismas aún más. Están hechas con ‘tintas pigmentadas’ según leí y con un ‘acabado cristalizado’. El resultado era desde luego sorprendente. En fin, la exposición está llevada de la mano de Memorial Maria Luísa. Es una exposición itinerante así que puede que en algún momento pasen por tu ciudad, en ese caso, ve a verla.

Eso sí, habiendo paseado por Cimadevilla, subido al Cerro de Santa Catalina, habiendo hecho una parada de obligado cumplimiento en El Lavaderu y habiendo visto que por la noche tocaba Wim Mertens en el Teatro Jovellanos y quedarme con unas ganas increíbles de verlo y después también de haber bajado a la playa a mojarnos los piés un poquito, paramos en a tomar un cafetillo en el Café Varsovia, qué menos. Y de nuevo sorprendido, me encantó y os lo recomiendo: tranquilo, junto al mar, acojedor…

Aunque lo que de verdad me sorprendió ayer fue Oviedo. Nunca he visitado de Oviedo más que la Plaza de la Escandalera, Calle Pelayo y Calle Uría en las tantas veces que haya estado allí de paso yendo hacia Gijón. Y digo que me ha sorprendido porque se nos ha ocurrido acercarnos a la Catedral y bueno… sin darnos cuenta estábamos inmersos en un laberinto de calles medievales y bulliciosas. Algo increíble y fascinante. Desde la Plaza Portier a la Plaza de Alfonso II el Casto, en la que se encuentra la Catedral, la Calle San Antoni nos llevó hasta la Plaza del Ayuntamiento, la Magdalena, Daoiz y Velarde y a la Plaza Fontán para parar a comer en la Calle Ferro, junto al Mercado del Fontán y San Isidoro el Real… no sé cómo es posible que ese paseo haya sido capaz de hacerme ver tantas cosas de una manera tan diferente. Cayó el mito Gijón VS Oviedo que construí de pequeño. Ya que pudiera yo vivir en una ciudad como Oviedo cuyo patrimonio se derrama por sus calles para que al pasear lo disfrutes viviendo su historia, ya.

Así que con una impresión muy buena, ayer hice un viaje que me llevó sin duda a esos recovecos de la adolescencia para reparar algunas cosas que no sé por qué, di por sentadas entonces.

No puedo menos que sugeriros una parada en Oviedo como algo casi obligatorio, en serio.





las_cosas_que_no_sirven

21 02 2013

Voy a ser muy breve.

Adolf Wagner y Lorenz Wagner heredaron el negocio de su padre, Hans Wagner: la fábrica de calzado HanWag.
Lorenz Wagner decidió seguir su camino por otro lado fundando LoWa, una muy reconocida marca de calzado de montaña.

Bien, hace un par de años llegaron a mis manos unas Alaska GTX. Esta bota fue diseñada en 1996 y se convirtió en el bestseller de las botas de montaña. Aún no han cambiado su diseño y aún ostenta ese puesto primero. No penséis en las botas que conocemos de Altus, HiTech, The North Face o cualquier otra marca. No tienen nada que ver. Las hormas y el proceso de fabricación son el secreto y punto clave de estas botas. Y no hay otras iguales.

Esto lo comento porque hoy he ido de marcha cerca del pantano de Luna, en León. Llevaba el equipo que nos han dado, y las botas son unas Iturri de GoreTex, supuestamente hechas para esto y mucho más. He estado echando un vistazo y resulta que Iturri no sólo hace botas de montaña, hace también zapatos, botas de trabajo, ropa, camiones industriales, equipos contraincendios, sistemas integrales… en fin, una barbaridad de cosas dispares y no sé por qué pero me da que quien mucho abarca poco puede.

No hace falta deciros las fatigas que paso con ellas. Y aquí es donde viene mi paranoia de hoy… si una cosa no sirve para el propósito para el que está hecha a mí me da la sensación de que es un gasto de recursos, energía y tiempo el que se invierte en ella estúpido, irracional.

Y a raíz de todas estas pamplinas que me pasan por la cabeza, he recordado aquel vídeo de Anny Leonard sobre esa forma que tenemos de producir y consumir…

(hay dos más, esta es sólo la primera parte de tres)

¿No sería más sensato invertir ciertamente en la producción de cosas buenas, útiles y eficientes y ahorrarnos el desperdicio de tiempo, energía y recursos que fabricar cosas que no sirven supone?

 

Hace un par de años llegaron a mí unas botas de montaña. unas HanWag. No tenía ni idea de qué marca era esa ni si eran mejores o peores. El caso es que si indagas te enteras de que son unas de las mejores que podéis encontrar. Podemos hablar de Teva, The North Face o lo que se os ocurra. Únicamente Lowa se les acercan. HanWag y LoWa, hermanos Wagner, heredaron el negocio de su padre. Lorentz tomó una línea diferente pero como quien dice, si lo has mamado… por eso que creo que está a la altura.





posibles_imposibles

2 04 2012

 Una limonada en la Imprenta Casado. El río Bernesga y el río Torío se únen y yo no lo sabía. Unas sidras en El Lavaderu. Una cervecita en la Candamia. La Deutsche Bäckerei de León cerrada. Conocer la historia de Genarín. Salir con la bicicleta. Pedirnos un quitahambre. No poder ver una exposición. Descubrir a Leonino. Pedir una fabada que no podíamos comernos. Conocer a Verónica, Judith, Noemí y Maite, a Pablo, Sergio y Ángel. Ir al Monalisa. No probar las tortitas de camarones. Escuchar las bandas de las Cofradías de la Semana Santa de León. Compartir… Ver nieve en el Puerto de Pajares. No poder ver el saco con el pellejo del topo de la catedral de León. Ver el antiguo Café Europa convertido en Taberna Makande. Ver llover. Ver Gijón desde Providencia. Ver Providencia desde Santa Catalina. Conocer un rinconcito de León sorprendente. Encontrarme con Benito. Desayunar en un mirador en Pajares. Cantar canciones de El Barrio y Facto Delafé. Caminar descalzos por San Lorenzo con la mar baja. Recordar Cabueñes y sus encuentros juveniles en La Escalerona. Escanciar sidra y dejar que nos la escancien. Comer torrijas sentados en una piedra. Reírme. Comprar un disco de saetas que no me gusta. He visto Gladiator y Mi nombre es Khan. He secado una lágrima. He visto a Sindy y me ha alegrado mucho más de lo que imaginaba. No he hecho fotos porque me he olvidado la cámara cada día. Te he quitado la arena de los piés. He sentido el viento fuerte y el olor del mar bajo el Elogio del horizonte de Chillida y me he emocionado. Me han clavado 12 euros por un tramo de autopista. Mancharnos de sidra al romperla malamente. He limpiado la casa. He visto fotos de mi sobrina. Planeado un poquito mi vuelta a la Península en verano…

… mezclar y vivir todo esto y más en sólo un par de días puede parecer imposible o complicado, creedme cuando os digo que sí es posible, pero, lo mejor de todo, sin duda, es que nada estaba previsto.





pasando_por_valporquero

23 10 2011

Hace un mes hice una pequeña salida con la bicicleta a Vegacervera. Es un pueblo al norte de León, a unos 30 kilómetros. Acampé en el Camping Las Hoces, antesala de las mismas. El sitio es precioso, un paraje natural sin igual, delicia de escaladores y barranquistas, por supuesto ideal para el turismo rural con el aliciente o la ventaja de estar muy cerca de León con lo que no es necesario realizar desplazamientos largos para ‘desconectar’.

Serrilla me encantó; es otro pequeño pueblecito que hay en la vera del río Torío, sobre una peña. La subida augura buenas sensaciones, calles empedradas, una vista espléndida y una sensación acogedora que te envuelve. Hay un albergue privado que a mí me cameló apenas verlo.

En fin, a lo que iba, el sábado recorrí varios pueblos, Felmín, Orzónaga y Matallana por ejemplo, pero no llegué a Valporquero. Como lo dejé pendiente, esta mañana nos hemos acercado Bardaji y yo con el coche a ver aquello porque de verdad creo que merece la pena. Valporquero, el pueblo, es conocido por el Sistema Valporquero, de 3120 metros de longitud. Una parte de la cueva es visitable, está abierta al público y está habilitada con escaleras, pasillos, etc. de forma que se puede acceder a la Ruta Especial por 7 €uros y disfrutar de su recorrido subterráneo. Otra parte, a continuación de esta primera, también está abierta al público pero sólo se puede recorrer con equipo de espeleobarranquismo apropiado. Para ello podemos contactar con Guheko que es una de las empresas que trabajan allí. La experiencia debe ser formidable, sin duda. En noviembre se acaba la temporada según tengo entendido, pero vamos, en primavera estoy allí el primero. Hay una merenderos, cafetería y restaurante, una zona infantil habilitada, aparcamiento… vamos que está pensado para que vayan turistas a lo loco y sin embargo se conserva el espíritu de la montaña y eso me ha gustado. Por supuesto, es que además el valle en el que se encuentra es una preciosidad, ya lo veréis los que os animéis a ir.

En fin, como decía, queda pendiente una visita futura a hacer espeleobarranquismo y descubrir eso. Y mientras creo que la parte del río Luna es otra maravilla, y la garganta del Cares en los Picos de Europa, así que entre que llega la primavera y no podemos ir viendo la manera de recorrer un poquito estos otros parajes y dejarnos sorprender.

Para eso, a modo de info para el que quiera, yo me voy a apuntar al Compateo que tiene organizado Guheko. Así puedo conocer la zona y conocer gente afin de aquí. En fin, ¡os tendré al tanto!.





vamos_de_compras

17 07 2011

Buenos días; mirad, ya hace algo más de un año empecé a ser consciente de nuestras carencias en algunos aspectos como la formación de los supuestos profesionales que nos vendes cosas aquí en España. Voy a hacer referencia a lo que tiene que ver con la equipación de montaña y a la equipación de bicicletas pero estoy convencido de que es algo que podemos hacer extensible a muchos otros ámbitos como electrónica, informática, etc.

Como os decía, hace algo más de un año me empecé a dar cuenta de esto. Me propuse un viaje por Europa en bicicleta y no encontraba asesoramiento por ningún sitio. Tampoco la equipación que buscaba estaba disponible pero lo que más me dio que pensar era la falta de preparación de la gente que se supone que sabe del tema, que vende unos artículos y entiendo, a mi parecer, que los conocen, que pueden recomendarte unos u otros según tus necesidades y sus características. Esto definitivamente no ocurre.

Pasando por Ciclos Currá o por Sexto Grado, bici o montaña, el planteamiento es el mismo. Tienen un material que algún representante les ha ofrecido y es lo que te van a vender. Con tal de ello encontrarán la justificación que haga falta pero todas del estilo ‘no necesitas más‘ o ‘para qué gastarte más dinero en otra cosa‘. Bien, puede que tengan razón y que sea válida, pero a mí no me gusta. Yo pienso que me cuesta mucho ganar el dinero y no me apetece regalárselo a un jeta que no se lo curra. Me gusta que me convenzan y no con pamplinas de esas.

Resulta que después de la travesía por los Pirineos y la de Bavaria más tarde, ví cosas que llevaban los que me acompañaban que me gustaban. Y me llamó la atención que no me decían ‘esto es lo mejor de lo mejor, pata negra‘ como decimos aquí, sino ‘esto es bueno porque puedes usarlo con uno u otro combustible según estés en lugares elevados o no‘ hablando de un hornillo o ‘me gusta esta porque lleva estas cintas que te permiten regular  la altura y como ves, las normales no…‘ hablando de una mochila. Bueno pues esas explicaciones me parecen la mejor forma de convencer a alguien para decidirse a comprar algo.

Cuando fui a buscar las luces para la bicicleta a Ciclos Currá me insistieron en que me llevara un kit de luces a pilas. Y yo le preguntaba si de verdad me recomendaba eso para un viaje en bicicleta por Europa en vez de un eje con dinamo y lámparas para dinamos. ‘¡Por supuesto! Mira, tenemos este juego por 40€… ‘ No lo compré por chiripas. No lo compré porque cuando le pregunté por un Rohloff SpeedHub 500 me dijo que no sabía qué era y saltaron las alarmas sobre la preparación de aquel dependiente, aunque en los carteles dice ‘Consulta con nuestros técnicos’, no sé yo.

Así la cosa empecé a buscar, a mirar y a preguntar, casi siempre en Alemania, también en Nueva Zelanda y el Reino Unido, sobre materiales, recomendaciones de equipación, etc. Me subscribí a foros y me hinché… acabé de inglés y de alemán hasta los mismos, pero dio buenos resultados. Al final conseguí informarme sobre qué necesitaba de verdad, no qué me querían vender, aprendí y conseguí hacerme con el equipo idóneo para un principiante en esto. Tuve que comprar todo fuera, en Alemania las cosas de la bicicleta, en Nueva Zelanda el equipo para dormir y pernoctar y en en Reino Unido lo que era de montaña, por los precios fundamentalmente y porque algunas marcas aquí en España no están disponibles.

Como esto está en contínuo cambio no puedes dejar de mirar y eso hago. Y lo que quiero es compartir con vosotros estas observaciones.

Mirad, en Alemania hay una tienda que es un referente en el mundo del deporte de aventura. Globetrotter Ausrüstung. Material muy específico de muchísimas disciplinas. No es Decathlon, no os equivoquéis. Trabajan de otra forma, es muy distinto. Tienen pistas de prueba para que pruebes el calzado antes de comprarlo en distintos tipos de firme y con distintas pendientes, salas de frío, hielo y viento para que pruebes sacos de dormir y ropa de montaña a -40ºC (puedes dormir ahí horas porque entienden que es algo que puedes necesitar probar durante un largo período de tiempo y no en cinco minutos), hay piscinas para probar las piraguas, canoas, kayaks o equipo de buceo, rocódromos para probar equipamiento, calzado y ropa de escalada… en fin, mirad, esta es la tienda de Köln (Colonia). Tienen un canal de televisión, 4-SeasonsTV, en el que hacen reviews de material nuevo que entra, feedbacks del viejo una vez testeado, experiencias de usuarios, eventos, turismo, consejos y comparaciones de productos… Una vez que tienes la tarjeta de cliente puedes hacer pedidos sin necesidad de realizar el pago de nada; cuando lo recibes ves las cosas, te pruebas, dudas y tal hasta que te decides y devuelves lo que no quieres sin costes, teniendo que pagar únicamente aquello con lo que te quedas. ¿Os imagináis eso aquí en España? No funcionaría, pediríamos cosas para usarlas durante el fin de semana y devolverlas después o algo por el estilo, o a lo mejor les devolveríamos cosas del Decathlon, etc.

Sin embargo, por extraño que parezca, tenemos algo parecido… Bueno, están únicamente en Madrid, en Huesca y en Benasque y se llama Barrabés. No sé si han abierto ya en Zaragoza. Es cara, pero es la mejor tienda de montaña que podréis encontrar en España en lo que se refiere a las marcas con las que trabajan y desde mi punto de vista son los que más posibilidades tienen de dar el paso hacia lo que yo entiendo que debe ser una tienda de montaña, con gente preparada y con iniciativa. De momento ya tienen una revista y boletines técnicos y un canal de vídeos en los que nos dan consejos.

Con todo esto quiero insistir en la iportancia que tiene el tener a gente preparada. Hoy en día es facilísimo acceder a información a través de internet. El usuario no es tonto y cada vez tiene más acceso a la información y al mercado online. Si le quieres cobrar más de lo que a él le cuesta comprar un artículo por Internet tienes que ofrecerle algo más evidentemente; estoy hablando de un buen servicio, un buen asesoramiento, proporcionarle confianza, demostrarle interés por sus necesidades y no liarlo con mentiras o camelos. Y esto parece que en España nos cuesta entenderlo. Por eso todos vamos al Decathlon.

Y yo estoy cansado de que me quieran engañar o de encontrarme con gente incompentente ocupando puestos de trabajo que no se esfuerzan en conservar. ¿No sería ideal que un vendedor de una determinada sección se leyera las reviews que hacen las marcas de sus productos nuevos?, ¿que buscaran información sobre los productos, que miraran comparativas, etc.?, ¿que fueras a comprar y aunque no lo sean, den la impresión de ser competentes y no auténticos vagos que van a echar horas e intentar que te lleves lo que tienen porque algún descerebrado ha comprado lo que un proveedor les ha dicho que compren sin atender a las necesidades de los clientes que son los que al final se acaban adaptando a los productos y no al revés?… pues sí que sería ideal, sí.





bicicleando_por_Andalucía

9 05 2011

Bueno, muchos sabéis que hace aproximadamente un mes crucé Andalucía en bicicleta. Se me ocurrió que podía ir a la Feria de Espera en bici, descubriendo partes de Andalucía desconocidas para mí y reviviendo de alguna forma la increíble aventura que supuso hacer el Camino de Santiago desde Alemania en octubre y noviembre del año pasado.

Así que el 18 de abril mi cuñado Jörg y yo salimos de Cartagena, cerca del mediodía, a tomar unas tapitas con @_CONEJO y @nazita_ en el #ViejoAlmacén y seguidamente dejamos la ciudad dirección Mazarrón.

Bueno, para los que no lo sepan, Espera es un pueblecito que hay en la provincia de Cádiz, cerca del pantano de Bornos, al que voy desde hace algunos años bien por Feria o por Romería o símplemente por ir. Conocía a JuanFran y a través de él al resto.

Sigo, como decía, salimos de Cartagena hacia el Puerto de Mazarrón pasando por Canteras, las Cuestas del Cedacero e Isla Plana. Atravesamos el Puerto de Mazarrón, tomamos una cañita en el Oásis de las Palmeras antes de adentrarnos en las playas de Bolnuevo y llegamos a Puntas de Calnegre, en concreto a la Cala Calnegre donde pasamos la primera noche. Más adelante, en otro post probablemente, incluiré enlaces a los mapas con las rutas y el itinerario que seguí cada día.

Al día siguiente amaneció lloviendo. Jörg no llevaba ropa de lluvia así que esperamos a que amainara allí mismo en el bar que hay en la playa. Decidimos continuar el camino sin regresar a la carretera y aquello se convirtió en un tramo del GR92 intransitable apenas a pié de forma que tuvimos que ir cargando con las bicicletas a hombros por el sendero y bueno… yo creía que me moría. Almorzamos en Águilas y llegamos hasta Mojácar a las cinco de la tarde aproximadamente con lo que tuvimos tiempo de reparar mis dos pinchazos y de buscar tranquilamente algún lugar en el que pernoctar.

La mañana siguiente la pasamos casi entera en Mojácar; Jörg volvía a Murcia en el autobús de las 13:00 así que decidimos ver el pueblo tranquilamente. Poquillo antes de que llegara el autobús pasamos las alforjas que él llevaba a mi bicicleta y envolvimos la suya en film transparente para evitarle roces y partes móviles en el maletero. En cuanto se fue seguí el camino hacia Almería. Pasé Carboneras y Los Escullos, cerca de San José, hasta El Alquián, a escasos kilómetros de Almería, donde pasé la noche. Me costó bastante el tramo de Rodalquilar, con unas pendientes del 10% que me hicieron ver las estrellas recién cargado que iba y aún no me había hecho a la idea ni de ir sólo ni de administrarme correctamente los kilómetros de cada día.

La cuestión es que en Almería ví a María del Mar y a Antonio, quedamos allí para desayunar, en la Cafetería Colombia. Allí tuve que decidir si continuar por la costa, más llano todo, o si dirigirme hacia la sierra. Pensé que sería más bonita la parte de la sierra así que salí de Almería por el norte, pasé por Benahadux y Alhama de Almería bien, tranquilillo, pero a la altura de Rágor mirad que me encontré con un puerto que bueno… En Fondón me crucé con una pareja que estaba haciendo la Transándalus, fue un encuentro agradable. La noche la pasé en Laujar de Andarax, junto al nacimiento del río a apenas un kilómetro del pueblo. Hay un área de recreo muy agradable. A todo esto, seguía lloviendo, desde aquel día en Cala Calnegre…

La jornada siguiente discurrió por las faldas de Sierra Nevada. Comenzó a cambiar el paisaje, la niebla se volvió compañera de viaje, bajaron las temperaturas y llovía más. Y más subidas. Desayuné en el mismo pueblo, en Laujar un poquillo tarde porque me quedé durmiendo sin querer y bueno, de ahí ya me fui pasando por Alcolea, Cádiar y Bérchles donde paré a comer junto a la iglesia. Seguí un poquito más hasta Juviles donde decidí que pasaría la noche. Estos pueblos ya están a una altura considerable. Fuera en la calle hace fresco y llueve. Pernocté en una explanadilla que hay en la parte alta del pueblo que llaman ‘Fuerte de Juviles’. Imagino que antiguamente habría eso precisamente, un fuerte o alguna clase de fortificación. Hasta que se hizo de noche, más o menos, estuve en un bar, el Café Alonso, en el que me tomé un ColaCao que me vino especial. La cuestión es que ahí es donde comencé a tomarme tiempo. Cuando estás pedaleando piensas muchas cosas pero no retienes tantas, te distraes con una cosa u otra e incluso a veces intentas eso precisamente, distraerte para evitar pensar en el esfuerzo. Sin embargo en esos ratitos sentado tranquilo y a solas se piensan otro tipo de cosas, se echan de menos momentos que han pasado o que no van a pasar, se repasan las cosas que se han hecho de una forma diferente… son ratitos necesarios.

Quinto día de travesía. Las Alpujarras. Llegué a desayunar a Trevélez. Según me comentaron se trata del pueblo a más altura de España. Como pueblo no me gustó, refiriéndome a que no tiene una estructura como tal sino que está atravesado por la carretera y en torno a un ensanchamiento de la misma se han colocado bares, tiendas y secaderos de jamones… no hay una placita con su fuente en frente de la iglesia en torno a la cual se desarrolla la población. Desayuné un ColaCao con churros que bueno… Lo siguiente fue Pampaneira. Sorprendente. Está apenas a unos kilómetros de Bubión, dónde me han dicho que hay un monasterio budista, y de Capileira, antesala del Pico del Veleta. En Pampaneira había gente a patadas. Las terrazas en la calle y la placita estaban repletas de gente, los balcones coloreados con cientos de alfombras que imagino que son hechas allí o en la zona y bueno, reconozco que tenía su encanto. Comí ahí en el pueblo, me tomé un cafetillo y seguí mi camino hacia Motril. Todo cuesta abajo salvo ‘Los Caracolillos’ que son un pequeño puerto de montaña que precede a Motril similar al de Rodalquilar con un desnivel del 10% que te lo explica. Llegué a Motril tempranillo así que me paré un ratillo a tomar una cañita y decidí que iría a dormir a Puerto Motril, a la playa. Ocurre que cuando llegué pasé por la puerta de dos campings y bueno, no pude resistir la tentación. Pasé la noche en el Camping Playa de Poniente. Nada, tranquilillo todo. Estuve paseando un poquillo por la noche pero vamos, que muy tranquilo todo.

De Motril seguí por la costa hacia Málaga. me hubiera gustado parar en Almuñecar en vez de pasar de largo, pero bueno, en otra ocasión. Pasé por Nerja… las playas de Nerja son una preciosidad, rectas, amplias y casi salvajes porque no llegas a ellas con el coche. Se ven desde la carretera pero están ahí abajo, tienes que bajar a ellas, y luego subir para volver. Me gustó también la costa de Torrox-Costa: se trata de un amplio paseo marítimo lleno de terrazas de todos los estilos gastronómicos, bares y pubs, etc. En Torre del Mar paré a descansar y desde ahí llegué hasta La Cala del Moral. Pasada La Araña encontré un área en la que pasaría la noche, el Peñon del Cuervo, siguiendo el Paseo de los Canadienses. Como era temprano regresé a La Cala del Moral a tomar una cervecita. De vuelta en el Peñón conocí porque se acercó a Felipe. Es un vagabundo, extremeño, que está viviendo allí en el Peñón desde hace cuatro años. Después de separarse la vida no sé si le llevó hasta allí o si decidió él vivirla así. Creo que lo primero porque hablando con él creo que es fácil percibir que siente nostalgia y me habló de las ganas que tenía de arrancar de nuevo, de encontrar un trabajo y de una forma u otra ir dejando eso atrás. Por la noche allí en el Peñón hubo pelea: había una peña de chavales cerca, en las barbacoas, haciendo una botellona y bueno, acabaron rompiéndose las botellas en la cabeza… creía que alguna me iba a tocar a mí.

Volví a ver a Felipe por la mañana, caminamos un ratillo juntos por el Paseo de los Canadienses y ya seguí hasta Málaga. Estuve callejeando un poquillo hasta que paré a desayunar en una confitería, La Canasta, en frente del Mercado de Atarazanas. Probé las torrijas porque un hombre que estaba comprando me explicó que eran típicas de allí. ¿Habéis probado las torrijas? Es el postre más delicioso que he probado jamás. Estaba sentado en la terracita y oye que cuando la probé me daban mareos de lo buenas que estaban…

Bueno, al caso, que me gustó Málaga pero así sin darme cuenta casi se ma pasó la mañana allí. Salí antes de comer hacia la Sierra de las Nieves. Es todo muy llano hasta que estás llegando a Álora. Subir ese pueblo es un escándalo para las piernas con una bicicleta cargada. Comí allí tirado en un banco en un parque, desfondado y pensando que no quería pedalear más… aunque enseguida se me pasó y seguí hacia El Chorro, a las puertas del Desfiladero de los Gaitanes. Me quedé en el Camping El Chorro: es un camping en medio del monte, de tercera, muy económico y bien situado. Echando cuentas pensé que si al día siguiente salía llegaría a Cádiz el martes, el miércoles quizás así que me propuse quedarme un día más.

Así pasé el noveno día de la travesía allí en El Chorro. Salí a andar por el Sendero del Caminito del Rey que es una senda que se acerca al Desfiladero de los Gaitanes y pasa junto a las vías del tren y permite ver el antiguo Caminito del Rey. Es una zona evidentemente muy frecuentada por escaladores, de hecho conocí a un grupillo en el Camping… Jose, Rocío, etc. que bueno, hay que conocerlos. El día allí transcurrió muy tranquilo, paseillo, comer, descansar, mirar, dormir… reírme con estos, en fin, un día de no hacer nada. Al día siguiente tendría que hacer un puerto así que no me vino tampoco mal.

Como decía, ya estaba concienciado, tenia que hacer el Puerto del Viento en la Sierra de las Nieves, tras el cual se llega a Ronda y a su serranía. Una vez que llegué a El Burgo, el pueblo que hay antes del comienzo del Puerto del Viento, comí, me tomé un cafetillo y me costó algo menos de un par de horas llegar a la cima, a 1190 metros. Eso sí, muy animado y a muy buen ritmo. De ahí a Ronda no había nada, apenas una hora. En Ronda ocurrió que me sorprendió. Es increíble, ¿un pueblo o una ciudad?… había más ambiente allí que en Santo Domingo un sábado por la tarde. Y me apeteció pasar la tarde allí: esto fue el miércoles antes de Feria. Pasé por la Oficina de Turismo, llamé a los Campings que había y me fuí al más cercano, el Camping del Sur que está a poco más de un kilómetro, es de primera y cuesta casi lo mismo que los otros más retirados y de tercera. Me duché en el camping, me cambié de ropa, cené y dejé todo listo, la tienda, etc. antes de volver al centro. Me quedé maravillado, en serio. Las callejas que tiene, lo cuidado que está todo, el ambiente que hay, los comercios, los turistas, la gente de allí… en fin. Aunque había cenado, estaba ahí en la Plaza del Socorro entre tanto ambiente que vaya, era el momento… en la Taberna Los Candiles me pusieron media ración de carne en salsa… bueno, sin comentarios, y esa cañita… y luego un cafetito junto a la Plaza de Toros, en el Café Atrium que vaya… estaban jugando además el Madrid contra el Barcelona en uno de los cuatro clásicos que tenían lugar en el mes… en fin, un ambiente impensable.

El decimo primer día de travesía no estaba previsto que fuera el último. Llegué a comer a Grazalema; descansé un poquito y subí el Puerto del Boyar, pero una vez en lo alto, a 1109 metros, no me quedaba nada más que bajar y bajar hasta Arcos de la Frontera. Benamahoma y El Bosque fueron un flash poco más o menos porque iba a toda pastilla… y cuando llegué a las cinco y media a Arcos pensé que era una tontería quedarme por ahí además que después de estar en Ronda, Arcos me dio una impresión triste y no me apeteció quedarme; merendé en un parque y me fuí a Espera.

Así pasaron, muy por encima, los once días que estuve de travesía por Andalucía. En Espera pues estuvimos de Feria, pasada por agua pero de Feria a fin de cuentas. Y el regreso a Cartagena lo hice en tren… bueno, autobús de Espera a Sevilla, en el AVE de Sevilla a Madrid y en el Talgo, o Altaria lo llaman ahora, de Madrid a Cartagena. Aproveché un transbordo largo en Madrid para poder acercarme a comer al Malaspina, detrás de Puerta del Sol. Cada vez que voy a ese lugar me sorprende y me encanta.

Y bueno, poco más. O mucho más en realidad pero muchas impresiones me las quedo yo para mí. Puedo comentar sin embargo, porque me parece relevante y desde luego sorprendente dado que mis expectativas eran un poquillo opuestas, que hay partes en las que Andalucía no es barata y que me gusta más el norte. Con que no es barata me estoy refiriendo a un sector muy conccreto del turismo rural y que me gusta más el norte lo digo porque me gusta más la lluvia y el frío que el sol, nada más. Ya veréis las fotos y fliparéis porque hay unos paisajes… bueno, de película. Y que tiene más montes de lo que me imaginaba, eso también me sorprendió un poquillo porque creía que sería más llana y no, vaya que te hartas a pedalear cuesta arriba.








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