los_torrentes

17 11 2013

Bienvenidos a Mallorca.

Sí, después de las divagaciones y la incertidumbre, elegimos Mallorca. Y después de tres meses de viajes, asuntos pendientes,  papeles por arreglar, buscando casa y haciéndonos con la nueva situación, ya estamos aquí.

Hay muchas cosas que queremos seguir cambiando, pero ya estamos aquí.

En las más de 800 entradas de este blog apenas he  hablado nunca de mi trabajo y muchas cosas han cambiado desde aquellos comienzos. Ahora yo en el trabajo tengo por delante los nuevos HD19; vale, no tienen nada de nuevos pero sí que son un nuevo reto para mí. Quizás hasta que lleguen los HD21 o incluso el de verdad nuevo NH90… nunca se sabe aunque tal y como están las cosas con la crisis es posible que yo no los vea.

La cuestión es que resulta apasionante el mantenimiento de estas aeronaves. Jamás me imaginé que algún día podría llegar a desmontar un helicóptero; es mucho mejor que pilotarlo porque después hay que volverlo a montar y dejarlo apto para el vuelo. Y esto es sólo el principio, que aún no me entero de nada.

A día de hoy, a parte de tareas básicas de mantenimiento, estoy intentando hacerme con la BTP.

Por otro lado, ya estamos instalados en Mallorca; ha sido una llegada un tanto escabrosa sin saber a dónde ir y con muchos inconvenientes a la hora de coger piso pero bueno, como digo, ya estamos instalados en él, con muchas cosillas pendientes, pero ya instalados. Poquito a poco todo marcha.

Ella, Anna, se va unos días a Polonia; tiene que ir a las clases presenciales del máster que está haciendo. Imagino que ya podremos ir haciéndonos con las rutinas de trabajo, que hasta ahora, desde antes de verano, con la mudanza de León a Murcia, arreglando el piso de Murcia y después de Murcia a Mallorca, hemos ido a trompicones con casi todo.

Pues lo que está haciendo es un máster de inglés para extranjeros a distancia a través de la Academia Humanístico Económica de Łódź; pero hay un tanto por ciento de clases que son presenciales. Y lo exámenes también. Así que nos esperan un par de años de viajes a Polonia más o menos continuados.Y yendo a otra cosa, resulta que ayer fuimos a andar un poquillo y nos acercamos con la intención de pasar por Orient, al Salt del Freu. No había agua aunque ha estado lloviendo estos días. Dicen que para enero quizás porque están siendo muy flojas las lluvias hasta ahora. Os cuento. Orient es un pueblecito que está en la sierra de la Tramuntana, a unos 10 kilómetros al norte de Bunyola. Es pequeño, coqueto y perdido entre montes pero tiene dos restaurantes y dos hoteles rurales que tienen pinta de ser una delicia para los sentidos.

Por Orient pasa un torrente, el Torrent d’Orient, y a unos dos kilómetros del pueblo, torrente abajo hay unas cataratas. El lugar es precioso, quedan restos de lo que quizás fuera un molino, y sin lugar a duda no tiene nada que ver con lo que me esperaba de la isla cuando pensé en venir aquí. Seguimos una pequeña marcha que vimos en Wikilok y acabamos en Orient.

Así pues aquí estamos. El resultado de una andadura que empecé hace tres años y que ya llega a su fin con la intención de dejar paso a una nueva.

Intentaré seguir descubriendo Mallorca y compartiéndolo con todos.





pasando_por_valporquero

23 10 2011

Hace un mes hice una pequeña salida con la bicicleta a Vegacervera. Es un pueblo al norte de León, a unos 30 kilómetros. Acampé en el Camping Las Hoces, antesala de las mismas. El sitio es precioso, un paraje natural sin igual, delicia de escaladores y barranquistas, por supuesto ideal para el turismo rural con el aliciente o la ventaja de estar muy cerca de León con lo que no es necesario realizar desplazamientos largos para ‘desconectar’.

Serrilla me encantó; es otro pequeño pueblecito que hay en la vera del río Torío, sobre una peña. La subida augura buenas sensaciones, calles empedradas, una vista espléndida y una sensación acogedora que te envuelve. Hay un albergue privado que a mí me cameló apenas verlo.

En fin, a lo que iba, el sábado recorrí varios pueblos, Felmín, Orzónaga y Matallana por ejemplo, pero no llegué a Valporquero. Como lo dejé pendiente, esta mañana nos hemos acercado Bardaji y yo con el coche a ver aquello porque de verdad creo que merece la pena. Valporquero, el pueblo, es conocido por el Sistema Valporquero, de 3120 metros de longitud. Una parte de la cueva es visitable, está abierta al público y está habilitada con escaleras, pasillos, etc. de forma que se puede acceder a la Ruta Especial por 7 €uros y disfrutar de su recorrido subterráneo. Otra parte, a continuación de esta primera, también está abierta al público pero sólo se puede recorrer con equipo de espeleobarranquismo apropiado. Para ello podemos contactar con Guheko que es una de las empresas que trabajan allí. La experiencia debe ser formidable, sin duda. En noviembre se acaba la temporada según tengo entendido, pero vamos, en primavera estoy allí el primero. Hay una merenderos, cafetería y restaurante, una zona infantil habilitada, aparcamiento… vamos que está pensado para que vayan turistas a lo loco y sin embargo se conserva el espíritu de la montaña y eso me ha gustado. Por supuesto, es que además el valle en el que se encuentra es una preciosidad, ya lo veréis los que os animéis a ir.

En fin, como decía, queda pendiente una visita futura a hacer espeleobarranquismo y descubrir eso. Y mientras creo que la parte del río Luna es otra maravilla, y la garganta del Cares en los Picos de Europa, así que entre que llega la primavera y no podemos ir viendo la manera de recorrer un poquito estos otros parajes y dejarnos sorprender.

Para eso, a modo de info para el que quiera, yo me voy a apuntar al Compateo que tiene organizado Guheko. Así puedo conocer la zona y conocer gente afin de aquí. En fin, ¡os tendré al tanto!.





vamos_de_compras

17 07 2011

Buenos días; mirad, ya hace algo más de un año empecé a ser consciente de nuestras carencias en algunos aspectos como la formación de los supuestos profesionales que nos vendes cosas aquí en España. Voy a hacer referencia a lo que tiene que ver con la equipación de montaña y a la equipación de bicicletas pero estoy convencido de que es algo que podemos hacer extensible a muchos otros ámbitos como electrónica, informática, etc.

Como os decía, hace algo más de un año me empecé a dar cuenta de esto. Me propuse un viaje por Europa en bicicleta y no encontraba asesoramiento por ningún sitio. Tampoco la equipación que buscaba estaba disponible pero lo que más me dio que pensar era la falta de preparación de la gente que se supone que sabe del tema, que vende unos artículos y entiendo, a mi parecer, que los conocen, que pueden recomendarte unos u otros según tus necesidades y sus características. Esto definitivamente no ocurre.

Pasando por Ciclos Currá o por Sexto Grado, bici o montaña, el planteamiento es el mismo. Tienen un material que algún representante les ha ofrecido y es lo que te van a vender. Con tal de ello encontrarán la justificación que haga falta pero todas del estilo ‘no necesitas más‘ o ‘para qué gastarte más dinero en otra cosa‘. Bien, puede que tengan razón y que sea válida, pero a mí no me gusta. Yo pienso que me cuesta mucho ganar el dinero y no me apetece regalárselo a un jeta que no se lo curra. Me gusta que me convenzan y no con pamplinas de esas.

Resulta que después de la travesía por los Pirineos y la de Bavaria más tarde, ví cosas que llevaban los que me acompañaban que me gustaban. Y me llamó la atención que no me decían ‘esto es lo mejor de lo mejor, pata negra‘ como decimos aquí, sino ‘esto es bueno porque puedes usarlo con uno u otro combustible según estés en lugares elevados o no‘ hablando de un hornillo o ‘me gusta esta porque lleva estas cintas que te permiten regular  la altura y como ves, las normales no…‘ hablando de una mochila. Bueno pues esas explicaciones me parecen la mejor forma de convencer a alguien para decidirse a comprar algo.

Cuando fui a buscar las luces para la bicicleta a Ciclos Currá me insistieron en que me llevara un kit de luces a pilas. Y yo le preguntaba si de verdad me recomendaba eso para un viaje en bicicleta por Europa en vez de un eje con dinamo y lámparas para dinamos. ‘¡Por supuesto! Mira, tenemos este juego por 40€… ‘ No lo compré por chiripas. No lo compré porque cuando le pregunté por un Rohloff SpeedHub 500 me dijo que no sabía qué era y saltaron las alarmas sobre la preparación de aquel dependiente, aunque en los carteles dice ‘Consulta con nuestros técnicos’, no sé yo.

Así la cosa empecé a buscar, a mirar y a preguntar, casi siempre en Alemania, también en Nueva Zelanda y el Reino Unido, sobre materiales, recomendaciones de equipación, etc. Me subscribí a foros y me hinché… acabé de inglés y de alemán hasta los mismos, pero dio buenos resultados. Al final conseguí informarme sobre qué necesitaba de verdad, no qué me querían vender, aprendí y conseguí hacerme con el equipo idóneo para un principiante en esto. Tuve que comprar todo fuera, en Alemania las cosas de la bicicleta, en Nueva Zelanda el equipo para dormir y pernoctar y en en Reino Unido lo que era de montaña, por los precios fundamentalmente y porque algunas marcas aquí en España no están disponibles.

Como esto está en contínuo cambio no puedes dejar de mirar y eso hago. Y lo que quiero es compartir con vosotros estas observaciones.

Mirad, en Alemania hay una tienda que es un referente en el mundo del deporte de aventura. Globetrotter Ausrüstung. Material muy específico de muchísimas disciplinas. No es Decathlon, no os equivoquéis. Trabajan de otra forma, es muy distinto. Tienen pistas de prueba para que pruebes el calzado antes de comprarlo en distintos tipos de firme y con distintas pendientes, salas de frío, hielo y viento para que pruebes sacos de dormir y ropa de montaña a -40ºC (puedes dormir ahí horas porque entienden que es algo que puedes necesitar probar durante un largo período de tiempo y no en cinco minutos), hay piscinas para probar las piraguas, canoas, kayaks o equipo de buceo, rocódromos para probar equipamiento, calzado y ropa de escalada… en fin, mirad, esta es la tienda de Köln (Colonia). Tienen un canal de televisión, 4-SeasonsTV, en el que hacen reviews de material nuevo que entra, feedbacks del viejo una vez testeado, experiencias de usuarios, eventos, turismo, consejos y comparaciones de productos… Una vez que tienes la tarjeta de cliente puedes hacer pedidos sin necesidad de realizar el pago de nada; cuando lo recibes ves las cosas, te pruebas, dudas y tal hasta que te decides y devuelves lo que no quieres sin costes, teniendo que pagar únicamente aquello con lo que te quedas. ¿Os imagináis eso aquí en España? No funcionaría, pediríamos cosas para usarlas durante el fin de semana y devolverlas después o algo por el estilo, o a lo mejor les devolveríamos cosas del Decathlon, etc.

Sin embargo, por extraño que parezca, tenemos algo parecido… Bueno, están únicamente en Madrid, en Huesca y en Benasque y se llama Barrabés. No sé si han abierto ya en Zaragoza. Es cara, pero es la mejor tienda de montaña que podréis encontrar en España en lo que se refiere a las marcas con las que trabajan y desde mi punto de vista son los que más posibilidades tienen de dar el paso hacia lo que yo entiendo que debe ser una tienda de montaña, con gente preparada y con iniciativa. De momento ya tienen una revista y boletines técnicos y un canal de vídeos en los que nos dan consejos.

Con todo esto quiero insistir en la iportancia que tiene el tener a gente preparada. Hoy en día es facilísimo acceder a información a través de internet. El usuario no es tonto y cada vez tiene más acceso a la información y al mercado online. Si le quieres cobrar más de lo que a él le cuesta comprar un artículo por Internet tienes que ofrecerle algo más evidentemente; estoy hablando de un buen servicio, un buen asesoramiento, proporcionarle confianza, demostrarle interés por sus necesidades y no liarlo con mentiras o camelos. Y esto parece que en España nos cuesta entenderlo. Por eso todos vamos al Decathlon.

Y yo estoy cansado de que me quieran engañar o de encontrarme con gente incompentente ocupando puestos de trabajo que no se esfuerzan en conservar. ¿No sería ideal que un vendedor de una determinada sección se leyera las reviews que hacen las marcas de sus productos nuevos?, ¿que buscaran información sobre los productos, que miraran comparativas, etc.?, ¿que fueras a comprar y aunque no lo sean, den la impresión de ser competentes y no auténticos vagos que van a echar horas e intentar que te lleves lo que tienen porque algún descerebrado ha comprado lo que un proveedor les ha dicho que compren sin atender a las necesidades de los clientes que son los que al final se acaban adaptando a los productos y no al revés?… pues sí que sería ideal, sí.





entrenamiento_online_con_strands

23 02 2011

De Strands creo que ya hablé hace tiempo pero como tenía, por aquel entonces mi iPod pues no le dedicaba mucho tiempo e iba directamente a lo cómodo que era Nike+ y la sincronización con el iPod a través de iTunes. Y a partir de ahí tenía configurado Strands para que se actualizara automáticamente en base a este. Ahora, como ya no tengo mi iPod 😦 ni lo voy a tener pues he pensado que me quedo con Strands.

Todo esto es porque la Ruta de las Fortalezas está a nada y yo ando descuidaillo. Hay que ponerse las pilas y a mí además resulta que todas estas cosillas de ir compartiendo en redes, etc. pues me gusta. Así que a Strands. ¿Tú tienes Strands?.

Bueno os comento. Hay varios servicios para monitorear o grabar entrenamientos y poderlos compartir online. Mirando por encima tenemos por ejemplo Runner’s Studio y Sports Track, ambos consisten en un software que instalamos en nuestro ordenador. Running Ahead y LogYourRun permiten guardar un registro de nuestros entrenamientos a través de una web. Y mis preferidos Nike+, MapMyRun, Endomondo que lo he descubierto hace poco, RunKeeper, The Running Training Log que es the la revista Runner’s World pero sobretodo me gusta Strands; estoy convencido de que es el mejor. Todos estos consisten en aplicaciones online compatibles con numerosos dispositivos bien podómetros o medidores de cadencia, etc.

Así pues, con la moda de las redes sociales resulta que ahora también podemos añadir esto a nuestra lista de ‘motivos’ para salir a hacer deporte. No solo por mentener o mejorar nuestra forma física o por cuestiones de salud. Ahora también puedes añadir ese puntito de motivación extra que supone el compartir o mostrarlo.

En Strands puedes seleccionar entre varias disciplinas distintas y sus categorías posibles, puedes bien introducir los datos por tu cuenta o importarlos desde dispositivos Nike+, Suunto, Polar, Garmin, a través de una hoja CSV o desde un archivo GPX, dibujar tu recorrido en el mapa o igualmente importarlo, comentar incluso la dieta que has llevado o pretendes seguir y por supuesto comentar sobre el equipamiento que llevas y utilizas.

Strands genera gráficos y figura estimaciones según los objetivos que te marques, te ofrece recomendaciones y además te permite estar en contacto y seguir los entrenamientos de tus contactos tanto del propio Strands como de Facebook o Twitter. Tiene un apartado en que puedes crear listas de audio para compartirlas con tus contactos… eso si te gusta oír música mientras corres, nadas, pedaleas o haces lo que sea y por supuesto ya está disponible la aplicación para iPhone y en breve también para Android.

En fin, es una especie de panel de control o registro en el que se reflejan todos tus entrenamientos. Y como está de moda el ‘share on Facebook’… Por supuesto todo esto es una cuestión de gustos pero por mi parte a la hora de recomendaros alguno, dado que el Nike+, cuya interface me gusta mucho, únicamente sirve para eso, para Nike+, pues os recomiendo este, Strands.





este_es_el_momento

7 10 2010

Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino.

Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado.

He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern.

Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ?

Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar.

He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.


Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino.

Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado.

 

He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern.

 

Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por lo que el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ?

 

Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar.

 

He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino. Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado. He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern. Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por lo que el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ? Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar. He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.

Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino.

Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado.

 

He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern.

 

Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por lo que el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ?

 

Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar.

 

He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

 

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.

de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

 

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.






my_bavarian_video

7 06 2010

Ya casi todos sabéis que en diciembre estuve con mi cuñado y algunos amigos en una pequeña travesía por los montes de Bavaria, en Alemania, cerca de la República Checa. Este es un vídeo que he hecho de aquel viaje. Aquello es precioso, a todo el que pueda le recomiendo que vaya y que dedique algunos días a descubrirlo. Sin duda no le defraudará.

Hay algunas cosas que quiero cambiar del vídeo, la música y el texto final que no está bien, me lo ha corregido mi hermana 😀 ya lo veréis en cuanto esté terminado. Un abrazo a todos.








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