planning_v1.0

25 06 2016

Esta tarde por fin he podido empezar a prediseñar nuestro viaje; apenas he preparado una etapa de unos 60 kilómetros. Seguro que después todo cambia, sobre la marcha, pero me gusta la idea de tener algún camino trazado para empezar a pedalear.

Los mapas de esta parte los tengo de OpenCycleMap, y con Wikiloc voy diseñando la ruta. Después los imprimiré en las fichas de cada etapa que quiero hacer, aproximada. La información de interés de cada una de ellas, lugares que visitar, campings, gites d’etape y otros servicios que pueden resultar de ayuda los consulto en diferentes webs para añadirlos a la parte de atrás de cada ficha.

Screenshot from 2016-06-25 23:33:13

Esta primera ruta discurre por la frontera este de Francia así que los recursos franceses provienen de estas páginas:

Pistas ciclables http://www.francevelotourisme.com/

Campings municipales http://www.camping-municipal.org

Campings privados http://www.eurocampings.es

Gites d’etape http://www.gites-refuges.com/

Oficinas de turismo http://www.tourisme.fr/

Ferrocarril http://www.sncf.com/

À ne pas manquer https://www.tripadvisor.es/

Es apasionante cómo va tomando forma; Anna está superilusionada, y yo, claro, aunque lo que más me apasiona es pensar que Pedrito va a estar con nosotros y lo bonito que creo que va a ser para él.

Bueno, seguiré poquito a poco haciendo cosillas.

¡Buen fin de semana a todos!





un_viaje_sin_hilos

20 05 2012

Imagina que vas a hacer un viaje; tienes que llevar lo que vayas a usar, tú, nadie más lo va a llevar por ti. Puedes comprar cosas a lo largo del viaje, evidentemente, pero en cualquier caso, sea lo que sea, lo vas a llevar tú. Cada cosa cuenta. No por el peso sino por la necesidad a fin de cuentas. Entonces, la pregunta es ¿qué te llevarías? o también me vale, ¿qué no te llevarías?. Y puedo hacer una más, ¿qué crees que necesitarás?.

Bien, ahora os cuento; primero os pongo al tanto. Estamos a menos de dos meses de coger las vacaciones de verano; algunos ya sabéis que tengo pensado hacer un viajecillo dando la vuelta a España, bueno, a la península, en bicicleta. Aquí en el blog aún no he comentado nada apenas por falta de tiempo pero en breve daré detalles.

De momento un pequeño avance; se supone que el día 9 de julio podré salir de León con mi bicicleta rumbo a Portugal, a Porto, para desde allí seguir hacia el sur pegado a la costa: Lisboa, Huelva, Gibraltar, Málaga, Almería y Cartagena donde pararé, si hay tiempo, unos días a ver a mi familia, y de seguido, Alicante, Valencia y Castellón; dejaré la costa para ir hacia Zaragoza, Pamplona y alcanzar la costa cantábrica en San Sebastián y seguir, Santander, Gijón y de nuevo León. Así de primeras salen algo más de 4000 kilómetros. Ya veremos al final qué pasa.

Esto está pre-programado en unas 42 etapas como véis en el boceto que he hecho; es sólo para tener una pequeña idea de si es posible hacerlo en el tiempo que tengo de vacaciones aunque luego no respete ni los sitios ni los días esos porque nunca se sabe qué puede surgir.

Ahora, y a lo que iba cuando abrí esta entrada; ¿en que plan?. Pues veréis, esto sí lo he comentado en varias ocasiones, estos dos años, desde que hiciera el Jakobusweg, han sido unos años de importantes cambios en mi vida; muchas cosas han dejado de ser para que otras fueran, algunos los he provocado o al menos los he intentado, otros han ocurrido y he tenido que hacerles frente. Me he encontrado conmigo mismo, me han vencido mis debilidades y he logrado metas gracias a mis fortalezas. He descubierto parajes recónditos que sé que no voy a volver a visitar, también he conocido a gente interesante y a gente a cuyo lado no quiero caminar; he aprendido cosas buenas y me he dejado llevar por la comodidad de lo aprendido evitando el esfuerzo en otras. Y mucho más. Ahora tengo este viaje en mente; hace unos meses la idea que tenía era la de viajar a Islandia y dar la vuelta a la isla en bicicleta, por ocio. Eso económicamente ahora no es viable de modo que abandoné la idea. Fue pasando el tiempo y sin darme cuenta surgió una pequeña necesidad que se ha materializado en este viaje por la costa de la península Ibérica. Es un proceso similar al que ocurrió cuando hice el Camino, y no cuando atravesé Andalucía. Poco a poco, día a día, se va acumulando un poquito más de necesidad de desconectar, de regresar a las cosas que me hacen sentir a gusto conmigo, dejar que pasen un poco de largo todas esos lastres que enmascarados como necesidades se nos cuelan en el día a día no dejándonos ver lo que ocurre ante nosotros, la vida.

Hay algunas cosas fundamentales que diferenciaron los viajes de Alemania y Andalucía; por un lado el dinero y por otro la comunicación. En el Camino apenas llevaba dinero y sin embargo en Andalucía tenía mi tarjeta de crédito para emergencias. En Alemania no tenía más que un móvil para hacer llamadas si ocurría algo y en Andalucía llevé un smartphone con conexión a Internet. También, más fundamental aún si cabe, el viaje de Alemania era necesario y el de Andalucía no. En Alemania no tenía música y por Andalucía todas las noches escuchaba música al acostarme. Y ahora resulta que este se parece mucho más al viaje de Alemania que al de Andalucía, haciendo referencia a estos tres detalles que os cuento. Parecen tonterías pero se trata de experiencias totalmente diferentes. Somos adictos a estas cosas y dejamos de percibir lo que hay en nosotros mismos, en nuestro entorno y en las personas que nos rodean. No se pueden comparar las experiencias porque son como os digo, de distinta índole. En Le Puy-en-Velay no recuerdo el tiempo que pasé sentado en las escaleras de una plazoleta desmoralizado por las inclemencias del tiempo y las averías en la bicicleta, queriendo coger un tren de vuelta a Cartagena y sin dinero para ello, llorando y sin saber qué iba a pasar esa noche, sin saber cómo podría continuar el viaje al día siguiente con la bicicleta así… En Andalucía subía fotos al facebook o a enviaba tweets de vez en cuando y mi preocupación era que el móvil tuviera batería o encontrar lugares en los que cargarlo… sin duda no se puede comparar. Y resulta que uno me gustó y el otro no, así que sin querer, este viaje lo estoy planteando cada vez más seriamente de esta forma; sé que es necesario y por eso he decidido que le voy a dar más prioridad que a otras cosas que puedan surgir; apenas llevaré dinero y el teléfono… un Nokia3109c va que se mata.

Ahora que puedo comparar puedo a la vez contestar a esas preguntas del principio… sé que las cosas que necesito son muchas menos de las que creemos de buenas a primeras pero sobretodo sé que no necesito las redes sociales, que no necesito estar día y noche localizado o dinero para comer y cenar en bares o restaurantes cada día. Sé que puedo cocinar en medio de la nada, que las cuatro o cinco personas que son importantes y que quiero visitar a lo largo de mi viaje estarán esperándome a que llegue, que la música la llevo dentro y es emocionante, sé que no necesito ni cambiarme de ropa a diario ni lavar la ropa a diario, ni ducharme, por supuesto. Y también sé que es maravilloso descubrir de cuánto eres capaz cuando crees que no puedes continuar. Eso es maravilloso sin duda, más que nada.

Así pues, tú ¿qué te llevarías?





bicicleando_por_Andalucía

9 05 2011

Bueno, muchos sabéis que hace aproximadamente un mes crucé Andalucía en bicicleta. Se me ocurrió que podía ir a la Feria de Espera en bici, descubriendo partes de Andalucía desconocidas para mí y reviviendo de alguna forma la increíble aventura que supuso hacer el Camino de Santiago desde Alemania en octubre y noviembre del año pasado.

Así que el 18 de abril mi cuñado Jörg y yo salimos de Cartagena, cerca del mediodía, a tomar unas tapitas con @_CONEJO y @nazita_ en el #ViejoAlmacén y seguidamente dejamos la ciudad dirección Mazarrón.

Bueno, para los que no lo sepan, Espera es un pueblecito que hay en la provincia de Cádiz, cerca del pantano de Bornos, al que voy desde hace algunos años bien por Feria o por Romería o símplemente por ir. Conocía a JuanFran y a través de él al resto.

Sigo, como decía, salimos de Cartagena hacia el Puerto de Mazarrón pasando por Canteras, las Cuestas del Cedacero e Isla Plana. Atravesamos el Puerto de Mazarrón, tomamos una cañita en el Oásis de las Palmeras antes de adentrarnos en las playas de Bolnuevo y llegamos a Puntas de Calnegre, en concreto a la Cala Calnegre donde pasamos la primera noche. Más adelante, en otro post probablemente, incluiré enlaces a los mapas con las rutas y el itinerario que seguí cada día.

Al día siguiente amaneció lloviendo. Jörg no llevaba ropa de lluvia así que esperamos a que amainara allí mismo en el bar que hay en la playa. Decidimos continuar el camino sin regresar a la carretera y aquello se convirtió en un tramo del GR92 intransitable apenas a pié de forma que tuvimos que ir cargando con las bicicletas a hombros por el sendero y bueno… yo creía que me moría. Almorzamos en Águilas y llegamos hasta Mojácar a las cinco de la tarde aproximadamente con lo que tuvimos tiempo de reparar mis dos pinchazos y de buscar tranquilamente algún lugar en el que pernoctar.

La mañana siguiente la pasamos casi entera en Mojácar; Jörg volvía a Murcia en el autobús de las 13:00 así que decidimos ver el pueblo tranquilamente. Poquillo antes de que llegara el autobús pasamos las alforjas que él llevaba a mi bicicleta y envolvimos la suya en film transparente para evitarle roces y partes móviles en el maletero. En cuanto se fue seguí el camino hacia Almería. Pasé Carboneras y Los Escullos, cerca de San José, hasta El Alquián, a escasos kilómetros de Almería, donde pasé la noche. Me costó bastante el tramo de Rodalquilar, con unas pendientes del 10% que me hicieron ver las estrellas recién cargado que iba y aún no me había hecho a la idea ni de ir sólo ni de administrarme correctamente los kilómetros de cada día.

La cuestión es que en Almería ví a María del Mar y a Antonio, quedamos allí para desayunar, en la Cafetería Colombia. Allí tuve que decidir si continuar por la costa, más llano todo, o si dirigirme hacia la sierra. Pensé que sería más bonita la parte de la sierra así que salí de Almería por el norte, pasé por Benahadux y Alhama de Almería bien, tranquilillo, pero a la altura de Rágor mirad que me encontré con un puerto que bueno… En Fondón me crucé con una pareja que estaba haciendo la Transándalus, fue un encuentro agradable. La noche la pasé en Laujar de Andarax, junto al nacimiento del río a apenas un kilómetro del pueblo. Hay un área de recreo muy agradable. A todo esto, seguía lloviendo, desde aquel día en Cala Calnegre…

La jornada siguiente discurrió por las faldas de Sierra Nevada. Comenzó a cambiar el paisaje, la niebla se volvió compañera de viaje, bajaron las temperaturas y llovía más. Y más subidas. Desayuné en el mismo pueblo, en Laujar un poquillo tarde porque me quedé durmiendo sin querer y bueno, de ahí ya me fui pasando por Alcolea, Cádiar y Bérchles donde paré a comer junto a la iglesia. Seguí un poquito más hasta Juviles donde decidí que pasaría la noche. Estos pueblos ya están a una altura considerable. Fuera en la calle hace fresco y llueve. Pernocté en una explanadilla que hay en la parte alta del pueblo que llaman ‘Fuerte de Juviles’. Imagino que antiguamente habría eso precisamente, un fuerte o alguna clase de fortificación. Hasta que se hizo de noche, más o menos, estuve en un bar, el Café Alonso, en el que me tomé un ColaCao que me vino especial. La cuestión es que ahí es donde comencé a tomarme tiempo. Cuando estás pedaleando piensas muchas cosas pero no retienes tantas, te distraes con una cosa u otra e incluso a veces intentas eso precisamente, distraerte para evitar pensar en el esfuerzo. Sin embargo en esos ratitos sentado tranquilo y a solas se piensan otro tipo de cosas, se echan de menos momentos que han pasado o que no van a pasar, se repasan las cosas que se han hecho de una forma diferente… son ratitos necesarios.

Quinto día de travesía. Las Alpujarras. Llegué a desayunar a Trevélez. Según me comentaron se trata del pueblo a más altura de España. Como pueblo no me gustó, refiriéndome a que no tiene una estructura como tal sino que está atravesado por la carretera y en torno a un ensanchamiento de la misma se han colocado bares, tiendas y secaderos de jamones… no hay una placita con su fuente en frente de la iglesia en torno a la cual se desarrolla la población. Desayuné un ColaCao con churros que bueno… Lo siguiente fue Pampaneira. Sorprendente. Está apenas a unos kilómetros de Bubión, dónde me han dicho que hay un monasterio budista, y de Capileira, antesala del Pico del Veleta. En Pampaneira había gente a patadas. Las terrazas en la calle y la placita estaban repletas de gente, los balcones coloreados con cientos de alfombras que imagino que son hechas allí o en la zona y bueno, reconozco que tenía su encanto. Comí ahí en el pueblo, me tomé un cafetillo y seguí mi camino hacia Motril. Todo cuesta abajo salvo ‘Los Caracolillos’ que son un pequeño puerto de montaña que precede a Motril similar al de Rodalquilar con un desnivel del 10% que te lo explica. Llegué a Motril tempranillo así que me paré un ratillo a tomar una cañita y decidí que iría a dormir a Puerto Motril, a la playa. Ocurre que cuando llegué pasé por la puerta de dos campings y bueno, no pude resistir la tentación. Pasé la noche en el Camping Playa de Poniente. Nada, tranquilillo todo. Estuve paseando un poquillo por la noche pero vamos, que muy tranquilo todo.

De Motril seguí por la costa hacia Málaga. me hubiera gustado parar en Almuñecar en vez de pasar de largo, pero bueno, en otra ocasión. Pasé por Nerja… las playas de Nerja son una preciosidad, rectas, amplias y casi salvajes porque no llegas a ellas con el coche. Se ven desde la carretera pero están ahí abajo, tienes que bajar a ellas, y luego subir para volver. Me gustó también la costa de Torrox-Costa: se trata de un amplio paseo marítimo lleno de terrazas de todos los estilos gastronómicos, bares y pubs, etc. En Torre del Mar paré a descansar y desde ahí llegué hasta La Cala del Moral. Pasada La Araña encontré un área en la que pasaría la noche, el Peñon del Cuervo, siguiendo el Paseo de los Canadienses. Como era temprano regresé a La Cala del Moral a tomar una cervecita. De vuelta en el Peñón conocí porque se acercó a Felipe. Es un vagabundo, extremeño, que está viviendo allí en el Peñón desde hace cuatro años. Después de separarse la vida no sé si le llevó hasta allí o si decidió él vivirla así. Creo que lo primero porque hablando con él creo que es fácil percibir que siente nostalgia y me habló de las ganas que tenía de arrancar de nuevo, de encontrar un trabajo y de una forma u otra ir dejando eso atrás. Por la noche allí en el Peñón hubo pelea: había una peña de chavales cerca, en las barbacoas, haciendo una botellona y bueno, acabaron rompiéndose las botellas en la cabeza… creía que alguna me iba a tocar a mí.

Volví a ver a Felipe por la mañana, caminamos un ratillo juntos por el Paseo de los Canadienses y ya seguí hasta Málaga. Estuve callejeando un poquillo hasta que paré a desayunar en una confitería, La Canasta, en frente del Mercado de Atarazanas. Probé las torrijas porque un hombre que estaba comprando me explicó que eran típicas de allí. ¿Habéis probado las torrijas? Es el postre más delicioso que he probado jamás. Estaba sentado en la terracita y oye que cuando la probé me daban mareos de lo buenas que estaban…

Bueno, al caso, que me gustó Málaga pero así sin darme cuenta casi se ma pasó la mañana allí. Salí antes de comer hacia la Sierra de las Nieves. Es todo muy llano hasta que estás llegando a Álora. Subir ese pueblo es un escándalo para las piernas con una bicicleta cargada. Comí allí tirado en un banco en un parque, desfondado y pensando que no quería pedalear más… aunque enseguida se me pasó y seguí hacia El Chorro, a las puertas del Desfiladero de los Gaitanes. Me quedé en el Camping El Chorro: es un camping en medio del monte, de tercera, muy económico y bien situado. Echando cuentas pensé que si al día siguiente salía llegaría a Cádiz el martes, el miércoles quizás así que me propuse quedarme un día más.

Así pasé el noveno día de la travesía allí en El Chorro. Salí a andar por el Sendero del Caminito del Rey que es una senda que se acerca al Desfiladero de los Gaitanes y pasa junto a las vías del tren y permite ver el antiguo Caminito del Rey. Es una zona evidentemente muy frecuentada por escaladores, de hecho conocí a un grupillo en el Camping… Jose, Rocío, etc. que bueno, hay que conocerlos. El día allí transcurrió muy tranquilo, paseillo, comer, descansar, mirar, dormir… reírme con estos, en fin, un día de no hacer nada. Al día siguiente tendría que hacer un puerto así que no me vino tampoco mal.

Como decía, ya estaba concienciado, tenia que hacer el Puerto del Viento en la Sierra de las Nieves, tras el cual se llega a Ronda y a su serranía. Una vez que llegué a El Burgo, el pueblo que hay antes del comienzo del Puerto del Viento, comí, me tomé un cafetillo y me costó algo menos de un par de horas llegar a la cima, a 1190 metros. Eso sí, muy animado y a muy buen ritmo. De ahí a Ronda no había nada, apenas una hora. En Ronda ocurrió que me sorprendió. Es increíble, ¿un pueblo o una ciudad?… había más ambiente allí que en Santo Domingo un sábado por la tarde. Y me apeteció pasar la tarde allí: esto fue el miércoles antes de Feria. Pasé por la Oficina de Turismo, llamé a los Campings que había y me fuí al más cercano, el Camping del Sur que está a poco más de un kilómetro, es de primera y cuesta casi lo mismo que los otros más retirados y de tercera. Me duché en el camping, me cambié de ropa, cené y dejé todo listo, la tienda, etc. antes de volver al centro. Me quedé maravillado, en serio. Las callejas que tiene, lo cuidado que está todo, el ambiente que hay, los comercios, los turistas, la gente de allí… en fin. Aunque había cenado, estaba ahí en la Plaza del Socorro entre tanto ambiente que vaya, era el momento… en la Taberna Los Candiles me pusieron media ración de carne en salsa… bueno, sin comentarios, y esa cañita… y luego un cafetito junto a la Plaza de Toros, en el Café Atrium que vaya… estaban jugando además el Madrid contra el Barcelona en uno de los cuatro clásicos que tenían lugar en el mes… en fin, un ambiente impensable.

El decimo primer día de travesía no estaba previsto que fuera el último. Llegué a comer a Grazalema; descansé un poquito y subí el Puerto del Boyar, pero una vez en lo alto, a 1109 metros, no me quedaba nada más que bajar y bajar hasta Arcos de la Frontera. Benamahoma y El Bosque fueron un flash poco más o menos porque iba a toda pastilla… y cuando llegué a las cinco y media a Arcos pensé que era una tontería quedarme por ahí además que después de estar en Ronda, Arcos me dio una impresión triste y no me apeteció quedarme; merendé en un parque y me fuí a Espera.

Así pasaron, muy por encima, los once días que estuve de travesía por Andalucía. En Espera pues estuvimos de Feria, pasada por agua pero de Feria a fin de cuentas. Y el regreso a Cartagena lo hice en tren… bueno, autobús de Espera a Sevilla, en el AVE de Sevilla a Madrid y en el Talgo, o Altaria lo llaman ahora, de Madrid a Cartagena. Aproveché un transbordo largo en Madrid para poder acercarme a comer al Malaspina, detrás de Puerta del Sol. Cada vez que voy a ese lugar me sorprende y me encanta.

Y bueno, poco más. O mucho más en realidad pero muchas impresiones me las quedo yo para mí. Puedo comentar sin embargo, porque me parece relevante y desde luego sorprendente dado que mis expectativas eran un poquillo opuestas, que hay partes en las que Andalucía no es barata y que me gusta más el norte. Con que no es barata me estoy refiriendo a un sector muy conccreto del turismo rural y que me gusta más el norte lo digo porque me gusta más la lluvia y el frío que el sol, nada más. Ya veréis las fotos y fliparéis porque hay unos paisajes… bueno, de película. Y que tiene más montes de lo que me imaginaba, eso también me sorprendió un poquillo porque creía que sería más llana y no, vaya que te hartas a pedalear cuesta arriba.





un_épico_epic5_

8 05 2011

Hace unos días un amigo al que ya he mencionado en varias ocasiones en el blog me habló sobre Josef Ajram. A raíz de eso en una entrada anterior de este blog también hice alguna mención pero ahora quiero ahondar un poquito más porque creo que a muchos además de interesante os va a parecer como dice el título, épico.

Josef Ajram es un agente de bolsa catalán al que hemos podido ver en varias ocasiones con Buenafuente. Pero a mí me han hablado de él por otra cosa diferente que no es otra que su pasión por el deporte de resistencia.

Como podéis ver, en su palmarés aparecen pruebas como Marathon des Sables, Ultraman, Titan Desert, Transalpine o Ironman… son pruebas espectaculares. Yo me quedo mudo viendo todos esos nombres en el historial de un sólo tío, vamos que me quedo sin habla.

Voy a comentaros de qué van así por encima, ¿vale? y después seguimos con más cosas pero así no perdemos el hilo y nos vamos haciendo a la idea.

Veréis, el Marathon des Sables es como imagináis una maratón que se celebra en el desierto del Sáhara al sur de Marruecos de séis días de duración. Los corredores tienen que recorrer unos 254kms y han de cargar toda la comida que consumirán durante la prueba, como mínimo 14000kcal. Está considerada  una de las pruebas más duras del mundo no por la distancia a recorrer sino por las condiciones que se dan en el desierto.

La Ultraman es una triatlón de tres días de duración en la que los 35 ó 40 participantes deberán recorrer 10km a nado, unos 420km en bicicleta y 85km corriendo. Se celebra en Hawaii y disponen de 12 horas para completar cada una de las etapas entre las cuales se han dividido las distancias totales de las tres disciplinas pero no disponen más que de 5 horas y media para realizar la prueba de natación.

La Titan Desert MTB es una prueba de bicicleta de montaña cuyo recorrido se inicia al sur de Marruecos y este año concluye en Granada. La prueba comienza mañana 9 de mayo y acabará el próximo 14 de mayo con una meta a los piés de la Alhambra y sin duda será espectacular. Estamos hablando de unos 600km en bicicleta durante séis jornadas por el desierto atravesando puertos de montaña escalofriantes y en unas condiciones que ni imaginamos.

Esta es la Transalpine-Run… me parece una de las más duras. Como se puede intuír del nombre de la prueba, se trata de cruzar los Alpes, desde Alemania hasta Italia. Los corredores cubrirán unos 260km de recorrido en 8 etapas pero, esto es lo importante, fijaros en los desniveles positivos de cada etapa: 1824m, 2454m, 2699m, 2226m, 870m, 1332m, 2004m, 1817m… más de 15000m de desnivel positivo son una barbaridad se los tome uno como se los tome. Uno de los requisitos para los participantes es que puedan recorrer en un ambiente alpino extremo 7 kilómetros de distancia horizontal y 500m de desnivel positivo por hora. Así, como suena.

Por último queda hablar de la IronMan. Creo que todos hemos oído hablar de esta prueba que se celebraba originalmente en Hawaii aunque ya se celebran en otras partes del mundo; a pesar de ello el campeonato mundial se sigue celebrando en Hawaii. Bien, la Ironman es una triatlón en la que los corredores disponen de 12 horas para recorrer unos 3’8km a nado, 180km en bicicleta y 42km corriendo, el equivalente a una maratón.

Visto todo esto, ya sabemos un poco lo que supone contar con los nombres de estas pruebas entre los logros de un atleta. Ahora bien, vamos a hablar del Epic5. Os explico rápido y os detallo a continuación. Epic5 consiste en una prueba en la que 5 corredores realizan 5 Ironmans durante 5 días, es decir, una Ironman al día. Me entra la risa tonta… Vamos a ver a los corredores:

Empezamos con Jason Plester , USA, que es el que se inventó la prueba esta. 5 Ultraman, 5 Ironman y la Epic5 de 2010.

El siguiente es Chet The Jet, USA, entrenador de la Ironman Hawaii. 45 maratones, 80 ultramaratones, 15 Ironman (2 dobles y 2 triples) y una carrera x10 Ironman.

Le toca a Craveri, ARGENTINA. Director de Laboratorios Framacéuticos Craveri. 23 Ironman, 3 Ultraman y una Marathon des Sables.

Seguimos con Christian Isakson, USA. No sé a qué se dedica pero sí que promueve proyectos contra la pornografía infantil. 5 Ironman y 4 maratones.

Y por último, lo he dejado para el final… Josef Ajram, ESPAÑA. Broker de bolsa. 3 Ultraman, 5 Ironman, 3 Marathon des Sables, un Titan Desert, un Transalpine-Run, un Tour Everis, un Lisboa Andorra Ride

Estos cinco hombres están corriendo la Epic5 de 2011. Precisamente hoy domingo ha sido el tercer día.La cuestión es que cuando me entretengo viendo estas cosas no puedo menos que pensar… ¿dónde está el límite? ¿hasta dónde se puede llegar? Precisamente Josef Ajram contesta a eso de esta forma: I don’t know where the limit is but I know where it’s not, vamos, no sé dónde está el límite pero sí sé dónde no está. Curioso.





fotografía_y_mecánica_todo_junto

5 04 2011

Este va de fotografía… creo.

Ya anuncié en una entrada anterior que llegada esta fecha intentaría grabar unos vídeos con la intención de compartir con vosotros algunas ideas sobre cómo reparar las bicicletas durante el viaje que nos propongamos.

Como decía en la entrada del blog, la idea es la de emplear las herramientas que entiendo que llevaremos durante nuestro viaje, o sea, prescindiendo de todas las comodidades que podemos llegar a encontrar en un taller o en nuestro garaje si acaso lo hemos habilitado y usando pues lo mínimo.

Para ello, para grabar, ya me he tanteado un trípode… estos son mis primeros piritos en el mundo del cine. Bueno, el trípode me lo han dejado; es un ManFrotto. Resulta que como soy muy curioso me he puesto a mirar, por eso, por curiosidad. Y quiero uno. Sí. Este es un 718B. Lleva una zapata que se fija a la cámara de forma que la puedes colocar o retirar del trípode rápidamente, algo que a mi compacta le queda grande pero mola.

La cámara, la Lumix TZ5, me la manejo de perlas, la tengo dos años y ya no tenemos secretos. Es cómoda y pequeña y sin embargo tira unas fotografías increíbles. Vosotros cuando veáis el nombre ‘Leica’ rondando por ahí sabed que algo bueno os espera. Ahora bien… aquí viene la gran duda.

Quiero grabar cómo realizo algunas operaciones en la bicicleta. La bicicleta evidentemente estará en el suelo y lo que no sé es cómo o dónde colocar la cámara para poder hacerlo todo sin tener que estar pendiente de moverla a un lado o a otro, con la idea de tener una vista general pero en la que a la vez se aprecien los detalles.

Hace unos años estuve haciendo unos cursos a través de Inforges Murcia de Comunicación Audiovisual y nos enseñaron a manejar, de forma básica, las cámaras de vídeo, algunos truquillos o consejos, etc. Después nos fuímos unos días a la 7RM a hacer algunas prácticas. Allí aprendí bastante sobre los encuadres, iluminación ideal, temperaturas de color o forzar el ángulo, etc. pero vamos, muy por encima todo. Ahora me he puesto a mirar a ver si hay alguna guía o recopilatorio de sugerencias para hacer vídeos de este tipo. He encontrado algunos enlaces que tengo que ver con calma como ArtesVisuales, Scribd o Helium pero sigo buscando…

Sobre cómo quiero que sea el vídeo, pues sí es verdad que tengo algunas ideas que se me pasan por la cabeza. Por ejemplo, no quiero que la cámara esté en contínuo movimiento por eso que he descartado la idea de colocarla en la cabeza a modo de frontal. Tampoco me gustaría que fuera un plano tan general que no se aprecie lo que hago. Y tampoco quiero un primer plano del que me pueda salir contínuamente ya que no voy a estar pendiente de la pantalla de la cámara. La luz me importa menos dado que la cámara irá ajustando automáticamente en caso de que le haga sombra o no yo mismo al moverme. Me interesa saber si hay alguna ‘preferencia’, igual que la regla de los tercios en fotografía, a la hora de colocar la cámara, su altura e inclinación… baja e inclinada hacia arriba o al revés, o a la altura de lo que quiero grabar aunque creo que en ese caso además aparecerá el fondo de donde esté trabajando con lo que se puede desviar la atención del observador… en fin, pues eso. Tips y Sugerencias porque en ¡dos días estoy grabando!.

De todas formas yo sigo mirando y en cuanto tenga así una idea concreta pues lo iré comentando. Ya sabéis, @pedroaguera. Y ya de primeras, gracias.






toca_cambio

13 12 2010

Había pensado utilizar dos llantas de 26″ que tenía de una bicicleta anterior para montar en ella un par de cubiertas de montaña y así poder usar la bicicleta tanto en carretera como en pistas y demás. Sin embargo me ha dado pereza pensar en lo laborioso e incómodo que resulta cambiar unas llantas de 700 por otras de 26″ y tener entonces que ajustar las pastillas de freno, etc. Así que he decidido algo intermedio de momento pero usando las llantas de 700. ¿Qué ocurre? que me quedo entre Pinto y Valdemoro así que en cuanto pueda compro otra pareja de llantas y les monto las Schwalbe Marathon Plus Tour que son las que quiero llevar para el próximo viaje. Y en estas llantas que tengo ahora dejo las que acabo de comprar: una Specialized Captain CX Sport para la rueda delantera y una Specialized Crossroads para la rueda trasera, ambas de 700.

Ya iré comentando la experiencia. De momento lo que puedo decir de las Delta Cruiser son maravillas teniendo en cuenta lo delgadas que son esas cubiertas y que han hecho un viaje de casi 3000kms con mucha carga.








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