dona_sang

16 03 2014

Hace muchos años, aún era yo chico, me decidí por razones personales a donar sangre en cuanto legalmente pudiera. Así, en cuanto cumplí los 18 años me hice donante en Murcia. Y allí que iba cada tres meses, al Centro Regional de Hemodonantes de Murcia, a donar un poquito. Soy 0- así que nunca viene mal.

donasang

Con el paso del tiempo fui abandonando ese hábito que ahora retomo de nuevo, ahora en Palma de Mallorca. Las razones siguen siendo las mismas, y lo seguirán siendo mientras viva y pueda, y lo que lamento es haber dejado de hacerlo durante tanto tiempo.

Hay varios puntos tanto fijos como itinerantes a los que se puede ir en fechas distintas. Lo que no hay son excusas, así que mañana a Plaza de España.





oviedo_medieval_y_mertens_en_gijón

5 05 2013

Ayer estuve en Gijón, no había ido allí desde septiembre del año pasado y bueno, esta vez ha sido diferente, ahora os cuento.

Estaba celebrándose la Media Maratón de Gijón en lo que yo creo que es un marco incomparable porque discurría, en uno de sus tramos, por el muro de San Lorenzo y a mí ya sabéis que ese mar me tiene prendado. Enhorabuena por cierto a Chema Martínez y a Irene Pelayo, los ganadores.

Paseando por el centro llegamos a Revillagigedo y resulta que había una exposición de fotografía de montaña que nos animamos a ver. Las fotos son increíbles pero la impresión de las mismas aún más. Están hechas con ‘tintas pigmentadas’ según leí y con un ‘acabado cristalizado’. El resultado era desde luego sorprendente. En fin, la exposición está llevada de la mano de Memorial Maria Luísa. Es una exposición itinerante así que puede que en algún momento pasen por tu ciudad, en ese caso, ve a verla.

Eso sí, habiendo paseado por Cimadevilla, subido al Cerro de Santa Catalina, habiendo hecho una parada de obligado cumplimiento en El Lavaderu y habiendo visto que por la noche tocaba Wim Mertens en el Teatro Jovellanos y quedarme con unas ganas increíbles de verlo y después también de haber bajado a la playa a mojarnos los piés un poquito, paramos en a tomar un cafetillo en el Café Varsovia, qué menos. Y de nuevo sorprendido, me encantó y os lo recomiendo: tranquilo, junto al mar, acojedor…

Aunque lo que de verdad me sorprendió ayer fue Oviedo. Nunca he visitado de Oviedo más que la Plaza de la Escandalera, Calle Pelayo y Calle Uría en las tantas veces que haya estado allí de paso yendo hacia Gijón. Y digo que me ha sorprendido porque se nos ha ocurrido acercarnos a la Catedral y bueno… sin darnos cuenta estábamos inmersos en un laberinto de calles medievales y bulliciosas. Algo increíble y fascinante. Desde la Plaza Portier a la Plaza de Alfonso II el Casto, en la que se encuentra la Catedral, la Calle San Antoni nos llevó hasta la Plaza del Ayuntamiento, la Magdalena, Daoiz y Velarde y a la Plaza Fontán para parar a comer en la Calle Ferro, junto al Mercado del Fontán y San Isidoro el Real… no sé cómo es posible que ese paseo haya sido capaz de hacerme ver tantas cosas de una manera tan diferente. Cayó el mito Gijón VS Oviedo que construí de pequeño. Ya que pudiera yo vivir en una ciudad como Oviedo cuyo patrimonio se derrama por sus calles para que al pasear lo disfrutes viviendo su historia, ya.

Así que con una impresión muy buena, ayer hice un viaje que me llevó sin duda a esos recovecos de la adolescencia para reparar algunas cosas que no sé por qué, di por sentadas entonces.

No puedo menos que sugeriros una parada en Oviedo como algo casi obligatorio, en serio.





de Sandro Cuturello a la heredera de Quevedo

11 11 2012

A veces intento encontrar el principio de algunas cosas. Mirad este…

Un niño le pidió a una escritora, a finales del siglo XX, que escribiera un libro y que lo llamara The Moving Castle. En 1986 la escritora Diana Wynne Jones  publicaba una obra fantástica para adultos jóvenes, Howl’s Moving Castle. En ella, Howell Jenkins, de jóven, entregó su corazón a un diablo encerrado en un castillo, Calcifer,  llevado por la pena que sentía hacia él. De ahí que pierde, junto con su corazón, su humanidad.

Posterior al libro aparece la película, animada, de la mano de Hayao Miyazaki.

 Sandro Cuturello se encarga de la música de esta película.

Y yo, una tarde, hace un año aproximadamente, después de tomar un café en el extinto Café Europa, entonces estaba en la Plaza de Regla, junto a la Catedral de León, caminando por calle Ancha escuché esta pieza que me encantó. Fue la primera pieza de música clásica que surtió efecto en mí, ni conciertos de Año Nuevo de Riccardo Muti ni nada por el estilo. Me gustó hasta el punto de animarme a buscar más. Howl’s Moving Castle de Sandro Cuturello, en el minuto 02:45, me dejó prendado.

Le siguieron otras piezas que me llamaron mucho la atención como Kaiserwalzer, pieza que compuso Johann Strauss hijo con motivo de la visita del Káiser alemán Guillermo II a Francisco José I, emperador de Austria. Se titulaba originalmente “Mano a mano” aunque creyó que “Vals del emperador” sería más apropiado y algo más diplomático dada las características del encuentro. Se tocó en Berlín en octubre de 1889 y yo la escuché interpretada por Sandro Cuturello nuevamente.

 Zadok the priest es uno de los cuatro Himnos de la Coronación que Friedrich Händel compuso a principios del siglo XVIII con motivo de la coronación de Jorge II de Inglaterra. Tomó bases bíblicas y en este primero relata la unción de Salomón como nuevo rey de los israelitas por parte del sacerdote Sadoc. Es una pieza que estremece apenas un minuto después de su comienzo.

Ensimismado con mis pequeños descubrimientos, un día, en Sevilla, escucho esta versión del tema de Adele, “Rolling in the deep”:

 The Piano Guys es un grupo formado por Jon Schmidt, Steven Sharp Nelson, Tel Stewart, Paul Anderson y Al van der Beek y en ocasiones Craig Linder o Matt Bachrach entre otros. Es sorprendente, ¿no?. Bueno, pues a partir de ahí fui encontrando otros temas que me han ido gustando y ayudando a definir mi gusto por la música. The Cello Song, una de las piezas clásicas más representativas jamás escritas de Johann Sebastian Bach desde luego jugó su papel… bien  interpretada por The Piano Guys por un lado y la interpretación de Pau Casals por otro lado.

Así pues ahora pienso en un piano y en un violín o un chelo juntos y creo que no puede haber mejor combinación.

Conocí entonces, no hace mucho de esto, a Anna, una chica que toca el chelo y que me llevó hasta Michael Nyman. Un pianista y compositor excepcional; no puedo dejar de invitaros a escuchar un par de temas o tres:

 Time Lapse, Chasing sheep is best left to shepherds y Knowing the ropes por ejemplo. The heart asks pleasure first es otro temazo sin duda.

Ya camelado como estaba pensé… nunca he ido a un concierto de piano, de violín o chelo… sólo una vez fui con María a un concierto de guitarra hace no sé cuantos años, así que me puse a buscar dónde y cuándo poder ir aquí en León y me topé de frente con la escuela y Fundación Eutherpe.

La Fundación Eutherpe, como dicen, “Para el desarrollo de la cultura musical”, se encuentra en León bajo la dirección de Margarita Morais. Me pongo a leer…

Cuántas veces me pregunto ¿hasta dónde llegará este amor ilusionado que disfrutamos hecho música? Cada concierto es, sin duda, una siembra infinita de savias irrepetibles y nuevas.
Pero el arte, aún lleno de luz, puede no verse. Lo esencial habita más allá de los sentidos. Hay cariños que se abren en la noche y otros, cuando el rocío despierta. Algunos giran al sol del día o hacen camino entre el llanto de la niebla. Un resplandor de oro alimenta la sabiduría del que ama y despeja las sombras que ocultan la belleza.
No sé cómo expresar mi admiración y agradecimiento a los jóvenes instrumentistas que llegan cada año desde diferentes partes del mundo.

Son las primeras letras de la carta de presentación de Margarita Morais.

 Estos son los conciertos para 2012 y los conciertos para 2013.

 Y entre mis curiosidades pues me pregunto por Margarita Morais. Busco y me llama la atención que sea la última heredera de Francisco de Quevedo.

 

Y voy y os lo cuento.





bicicleando_por_Andalucía

9 05 2011

Bueno, muchos sabéis que hace aproximadamente un mes crucé Andalucía en bicicleta. Se me ocurrió que podía ir a la Feria de Espera en bici, descubriendo partes de Andalucía desconocidas para mí y reviviendo de alguna forma la increíble aventura que supuso hacer el Camino de Santiago desde Alemania en octubre y noviembre del año pasado.

Así que el 18 de abril mi cuñado Jörg y yo salimos de Cartagena, cerca del mediodía, a tomar unas tapitas con @_CONEJO y @nazita_ en el #ViejoAlmacén y seguidamente dejamos la ciudad dirección Mazarrón.

Bueno, para los que no lo sepan, Espera es un pueblecito que hay en la provincia de Cádiz, cerca del pantano de Bornos, al que voy desde hace algunos años bien por Feria o por Romería o símplemente por ir. Conocía a JuanFran y a través de él al resto.

Sigo, como decía, salimos de Cartagena hacia el Puerto de Mazarrón pasando por Canteras, las Cuestas del Cedacero e Isla Plana. Atravesamos el Puerto de Mazarrón, tomamos una cañita en el Oásis de las Palmeras antes de adentrarnos en las playas de Bolnuevo y llegamos a Puntas de Calnegre, en concreto a la Cala Calnegre donde pasamos la primera noche. Más adelante, en otro post probablemente, incluiré enlaces a los mapas con las rutas y el itinerario que seguí cada día.

Al día siguiente amaneció lloviendo. Jörg no llevaba ropa de lluvia así que esperamos a que amainara allí mismo en el bar que hay en la playa. Decidimos continuar el camino sin regresar a la carretera y aquello se convirtió en un tramo del GR92 intransitable apenas a pié de forma que tuvimos que ir cargando con las bicicletas a hombros por el sendero y bueno… yo creía que me moría. Almorzamos en Águilas y llegamos hasta Mojácar a las cinco de la tarde aproximadamente con lo que tuvimos tiempo de reparar mis dos pinchazos y de buscar tranquilamente algún lugar en el que pernoctar.

La mañana siguiente la pasamos casi entera en Mojácar; Jörg volvía a Murcia en el autobús de las 13:00 así que decidimos ver el pueblo tranquilamente. Poquillo antes de que llegara el autobús pasamos las alforjas que él llevaba a mi bicicleta y envolvimos la suya en film transparente para evitarle roces y partes móviles en el maletero. En cuanto se fue seguí el camino hacia Almería. Pasé Carboneras y Los Escullos, cerca de San José, hasta El Alquián, a escasos kilómetros de Almería, donde pasé la noche. Me costó bastante el tramo de Rodalquilar, con unas pendientes del 10% que me hicieron ver las estrellas recién cargado que iba y aún no me había hecho a la idea ni de ir sólo ni de administrarme correctamente los kilómetros de cada día.

La cuestión es que en Almería ví a María del Mar y a Antonio, quedamos allí para desayunar, en la Cafetería Colombia. Allí tuve que decidir si continuar por la costa, más llano todo, o si dirigirme hacia la sierra. Pensé que sería más bonita la parte de la sierra así que salí de Almería por el norte, pasé por Benahadux y Alhama de Almería bien, tranquilillo, pero a la altura de Rágor mirad que me encontré con un puerto que bueno… En Fondón me crucé con una pareja que estaba haciendo la Transándalus, fue un encuentro agradable. La noche la pasé en Laujar de Andarax, junto al nacimiento del río a apenas un kilómetro del pueblo. Hay un área de recreo muy agradable. A todo esto, seguía lloviendo, desde aquel día en Cala Calnegre…

La jornada siguiente discurrió por las faldas de Sierra Nevada. Comenzó a cambiar el paisaje, la niebla se volvió compañera de viaje, bajaron las temperaturas y llovía más. Y más subidas. Desayuné en el mismo pueblo, en Laujar un poquillo tarde porque me quedé durmiendo sin querer y bueno, de ahí ya me fui pasando por Alcolea, Cádiar y Bérchles donde paré a comer junto a la iglesia. Seguí un poquito más hasta Juviles donde decidí que pasaría la noche. Estos pueblos ya están a una altura considerable. Fuera en la calle hace fresco y llueve. Pernocté en una explanadilla que hay en la parte alta del pueblo que llaman ‘Fuerte de Juviles’. Imagino que antiguamente habría eso precisamente, un fuerte o alguna clase de fortificación. Hasta que se hizo de noche, más o menos, estuve en un bar, el Café Alonso, en el que me tomé un ColaCao que me vino especial. La cuestión es que ahí es donde comencé a tomarme tiempo. Cuando estás pedaleando piensas muchas cosas pero no retienes tantas, te distraes con una cosa u otra e incluso a veces intentas eso precisamente, distraerte para evitar pensar en el esfuerzo. Sin embargo en esos ratitos sentado tranquilo y a solas se piensan otro tipo de cosas, se echan de menos momentos que han pasado o que no van a pasar, se repasan las cosas que se han hecho de una forma diferente… son ratitos necesarios.

Quinto día de travesía. Las Alpujarras. Llegué a desayunar a Trevélez. Según me comentaron se trata del pueblo a más altura de España. Como pueblo no me gustó, refiriéndome a que no tiene una estructura como tal sino que está atravesado por la carretera y en torno a un ensanchamiento de la misma se han colocado bares, tiendas y secaderos de jamones… no hay una placita con su fuente en frente de la iglesia en torno a la cual se desarrolla la población. Desayuné un ColaCao con churros que bueno… Lo siguiente fue Pampaneira. Sorprendente. Está apenas a unos kilómetros de Bubión, dónde me han dicho que hay un monasterio budista, y de Capileira, antesala del Pico del Veleta. En Pampaneira había gente a patadas. Las terrazas en la calle y la placita estaban repletas de gente, los balcones coloreados con cientos de alfombras que imagino que son hechas allí o en la zona y bueno, reconozco que tenía su encanto. Comí ahí en el pueblo, me tomé un cafetillo y seguí mi camino hacia Motril. Todo cuesta abajo salvo ‘Los Caracolillos’ que son un pequeño puerto de montaña que precede a Motril similar al de Rodalquilar con un desnivel del 10% que te lo explica. Llegué a Motril tempranillo así que me paré un ratillo a tomar una cañita y decidí que iría a dormir a Puerto Motril, a la playa. Ocurre que cuando llegué pasé por la puerta de dos campings y bueno, no pude resistir la tentación. Pasé la noche en el Camping Playa de Poniente. Nada, tranquilillo todo. Estuve paseando un poquillo por la noche pero vamos, que muy tranquilo todo.

De Motril seguí por la costa hacia Málaga. me hubiera gustado parar en Almuñecar en vez de pasar de largo, pero bueno, en otra ocasión. Pasé por Nerja… las playas de Nerja son una preciosidad, rectas, amplias y casi salvajes porque no llegas a ellas con el coche. Se ven desde la carretera pero están ahí abajo, tienes que bajar a ellas, y luego subir para volver. Me gustó también la costa de Torrox-Costa: se trata de un amplio paseo marítimo lleno de terrazas de todos los estilos gastronómicos, bares y pubs, etc. En Torre del Mar paré a descansar y desde ahí llegué hasta La Cala del Moral. Pasada La Araña encontré un área en la que pasaría la noche, el Peñon del Cuervo, siguiendo el Paseo de los Canadienses. Como era temprano regresé a La Cala del Moral a tomar una cervecita. De vuelta en el Peñón conocí porque se acercó a Felipe. Es un vagabundo, extremeño, que está viviendo allí en el Peñón desde hace cuatro años. Después de separarse la vida no sé si le llevó hasta allí o si decidió él vivirla así. Creo que lo primero porque hablando con él creo que es fácil percibir que siente nostalgia y me habló de las ganas que tenía de arrancar de nuevo, de encontrar un trabajo y de una forma u otra ir dejando eso atrás. Por la noche allí en el Peñón hubo pelea: había una peña de chavales cerca, en las barbacoas, haciendo una botellona y bueno, acabaron rompiéndose las botellas en la cabeza… creía que alguna me iba a tocar a mí.

Volví a ver a Felipe por la mañana, caminamos un ratillo juntos por el Paseo de los Canadienses y ya seguí hasta Málaga. Estuve callejeando un poquillo hasta que paré a desayunar en una confitería, La Canasta, en frente del Mercado de Atarazanas. Probé las torrijas porque un hombre que estaba comprando me explicó que eran típicas de allí. ¿Habéis probado las torrijas? Es el postre más delicioso que he probado jamás. Estaba sentado en la terracita y oye que cuando la probé me daban mareos de lo buenas que estaban…

Bueno, al caso, que me gustó Málaga pero así sin darme cuenta casi se ma pasó la mañana allí. Salí antes de comer hacia la Sierra de las Nieves. Es todo muy llano hasta que estás llegando a Álora. Subir ese pueblo es un escándalo para las piernas con una bicicleta cargada. Comí allí tirado en un banco en un parque, desfondado y pensando que no quería pedalear más… aunque enseguida se me pasó y seguí hacia El Chorro, a las puertas del Desfiladero de los Gaitanes. Me quedé en el Camping El Chorro: es un camping en medio del monte, de tercera, muy económico y bien situado. Echando cuentas pensé que si al día siguiente salía llegaría a Cádiz el martes, el miércoles quizás así que me propuse quedarme un día más.

Así pasé el noveno día de la travesía allí en El Chorro. Salí a andar por el Sendero del Caminito del Rey que es una senda que se acerca al Desfiladero de los Gaitanes y pasa junto a las vías del tren y permite ver el antiguo Caminito del Rey. Es una zona evidentemente muy frecuentada por escaladores, de hecho conocí a un grupillo en el Camping… Jose, Rocío, etc. que bueno, hay que conocerlos. El día allí transcurrió muy tranquilo, paseillo, comer, descansar, mirar, dormir… reírme con estos, en fin, un día de no hacer nada. Al día siguiente tendría que hacer un puerto así que no me vino tampoco mal.

Como decía, ya estaba concienciado, tenia que hacer el Puerto del Viento en la Sierra de las Nieves, tras el cual se llega a Ronda y a su serranía. Una vez que llegué a El Burgo, el pueblo que hay antes del comienzo del Puerto del Viento, comí, me tomé un cafetillo y me costó algo menos de un par de horas llegar a la cima, a 1190 metros. Eso sí, muy animado y a muy buen ritmo. De ahí a Ronda no había nada, apenas una hora. En Ronda ocurrió que me sorprendió. Es increíble, ¿un pueblo o una ciudad?… había más ambiente allí que en Santo Domingo un sábado por la tarde. Y me apeteció pasar la tarde allí: esto fue el miércoles antes de Feria. Pasé por la Oficina de Turismo, llamé a los Campings que había y me fuí al más cercano, el Camping del Sur que está a poco más de un kilómetro, es de primera y cuesta casi lo mismo que los otros más retirados y de tercera. Me duché en el camping, me cambié de ropa, cené y dejé todo listo, la tienda, etc. antes de volver al centro. Me quedé maravillado, en serio. Las callejas que tiene, lo cuidado que está todo, el ambiente que hay, los comercios, los turistas, la gente de allí… en fin. Aunque había cenado, estaba ahí en la Plaza del Socorro entre tanto ambiente que vaya, era el momento… en la Taberna Los Candiles me pusieron media ración de carne en salsa… bueno, sin comentarios, y esa cañita… y luego un cafetito junto a la Plaza de Toros, en el Café Atrium que vaya… estaban jugando además el Madrid contra el Barcelona en uno de los cuatro clásicos que tenían lugar en el mes… en fin, un ambiente impensable.

El decimo primer día de travesía no estaba previsto que fuera el último. Llegué a comer a Grazalema; descansé un poquito y subí el Puerto del Boyar, pero una vez en lo alto, a 1109 metros, no me quedaba nada más que bajar y bajar hasta Arcos de la Frontera. Benamahoma y El Bosque fueron un flash poco más o menos porque iba a toda pastilla… y cuando llegué a las cinco y media a Arcos pensé que era una tontería quedarme por ahí además que después de estar en Ronda, Arcos me dio una impresión triste y no me apeteció quedarme; merendé en un parque y me fuí a Espera.

Así pasaron, muy por encima, los once días que estuve de travesía por Andalucía. En Espera pues estuvimos de Feria, pasada por agua pero de Feria a fin de cuentas. Y el regreso a Cartagena lo hice en tren… bueno, autobús de Espera a Sevilla, en el AVE de Sevilla a Madrid y en el Talgo, o Altaria lo llaman ahora, de Madrid a Cartagena. Aproveché un transbordo largo en Madrid para poder acercarme a comer al Malaspina, detrás de Puerta del Sol. Cada vez que voy a ese lugar me sorprende y me encanta.

Y bueno, poco más. O mucho más en realidad pero muchas impresiones me las quedo yo para mí. Puedo comentar sin embargo, porque me parece relevante y desde luego sorprendente dado que mis expectativas eran un poquillo opuestas, que hay partes en las que Andalucía no es barata y que me gusta más el norte. Con que no es barata me estoy refiriendo a un sector muy conccreto del turismo rural y que me gusta más el norte lo digo porque me gusta más la lluvia y el frío que el sol, nada más. Ya veréis las fotos y fliparéis porque hay unos paisajes… bueno, de película. Y que tiene más montes de lo que me imaginaba, eso también me sorprendió un poquillo porque creía que sería más llana y no, vaya que te hartas a pedalear cuesta arriba.





hello_world

16 06 2010

Algunas mañanas parece que despertarse y levantarse es una mala idea y más aún cuando lo primero que te encuentras es esto… un tráfico increíble y ninguna manera de salir de él.





primavera

4 05 2010

Me ha llegado una invitación para un concurso de fotos de ‘Qué sabes de… ‘ y ya está puesta.

Os invito ya no sólo a ver mi foto sino las muchas que hay porque son muy buenas hasta el punto que de verdad da gusto entretenerse viéndolas. Recomendado. Por supuesto, a participar, que es muy sencillo.





granada

3 03 2010

Ya estamos de vuelta y no sé cómo describirlo…

El viernes concierto del Barrio en el Palacio de Deportes… impresionante. El sábado de tapitas por Granada, Plaza Bibarrambla, Plaza Nueva, el Mirador de San Nicolás, baños árabes de Hammans… el domingo más cañitas y tapitas por Plaza de Toros, Motril y de vuelta a Granada, Puerta Elvira y Calle Elvira y el Albahicín. Y el lunes Sierra Nevada, Pradollano… especial.

No quería regresar.








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