de_ruta_por_la_peninsula

3 06 2012

Poquito a poco se acerca el día; yo estoy cada vez más emocionado.

En poquito más de un mes si todo sale bien estaré en marcha, sin internet, sin música, a solas conmigo mismo pedaleando, parando a comer cuando me de la gana, que no lo que me de la gana, durmiendo en el suelo, en una playa o en algún claro de algún bosquecillo, donde pille, con el sol por despertador cada mañana, el mar, pueblos, ciudades, gentes que descubrir y conocer, amigos y conocidos con los que encontrarme… averías e imprevistos que seguro habrá y malos momentos sé que también los habrá pero también sé que merecen la pena y mucho.

Así que he empezado a subir las etapas para que quien quiera pues pueda consultarlas. Insisto una vez más en que sólo son para estimar cómo será el viaje porque luego siempre ocurre otra cosa, tomas otro camino o te detienes en un pueblo sin más. Bueno, pues eso, que las estoy subiendo aquí a través de BikeMap.net. La serie se llama IBÉRICA y no Heracles como pensé al principio únicamente para que no haya confusión en el caso de quien ande buscando los mapas a través de los buscadores y se sepa enseguida a qué se refiere. Ruta Ibérica es bastante descriptivo de lo que es en sí misma, ¿no?… aquí está:

No me digáis que no es emocionante… a mí me tiene loco sólo pensarlo.

En fin, ya iré subiendo más etapas estos días.





a_Santiago_contra_el_cáncer

28 05 2012

Veréis, se me ha planteado intentar hacer esta carrera; os comento porque creo que es muy interesante:

Se trata de una iniciativa que la Escuela del Corredor ULE El Chorco pone en marcha y que actualmente cuenta con el apoyo de La Caixa y evidentemente de la Asociación Española Contra el Cáncer. Se presentó hace apenas unos días así que el proyecto ya está en marcha. (Ver la noticia en La Crónica de León)

   

Según dicen en la web del evento, todos podemos hacer algo más para apoyar la lucha contra el cáncer. Nuestra particular manera de cubrir el Camino de Santiago es una manera de recaudar dinero y, sobre todo, de conmover las conciencias. Nuestro lema: “Correr es vivir contra el cáncer”

Y así es como se ha planteado una carrera que ya es de por sí emocionante. Cuando tuve noticias de la primera edición en octubre de 2011 me conmovió la idea; entonces no fue más que una primera toma de contacto para ver o estudiar la viabilidad de una carrera de este calibre con más corredores y ahora es una realidad que está a punto de cambiar las vidas de mucha gente.

Las de los participantes por un lado. La emoción de correr, el sacrificio, cada kilómetro recorrido, el ánimo que te infunde el compañero o el apoyo que le brindas en esa subida imposible, el aire en tu cara mientras tus piés te llevan hacia esa meta, el equipo de relevo y la emoción de ese fugaz encuentro, la expectación de la gente a tu paso, cada pueblo, cada flecha amarilla, todo esto se suma inexorablemente a la magia y la embriaguez en la que te sumerge el Camino de Santiago, su espiritualidad y su historia, y a la recompensa que en este caso no es otra que saber que has formado parte de esa lucha silenciosa y prolongada, cómplice y burlona, repleta de esperanza, de orgullo y satisfacción que tanta gente libra a diario contra el cáncer, un mano a mano todos juntos.

Y por otro lado las de todas aquellas personas a las que la vida de alguna manera les ha brindado un cara a cara con la enfermedad. Bien pacientes, familiares o voluntarios que día a día lidian unidos por la esperanza de una vida mejor y desde luego mucho más humana. Digo que cambiará sus vidas porque detrás de todo lo que se pueda recaudar podrán ver el rostro de todas esas personas que unidas abrazan el compromiso y la ilusión de intentar cambiar las cosas, convertirlas en mejores y sobretodo compartirlas.

Por eso es por lo que en cuanto supe de esta carrera me ilusionó más que ninguna otra cosa y estoy seguro de que cualquiera que esté leyendo esto y eche un vistazo al blog de la carrera sentirá poco menos que una tentación irrefrenable de salir corriendo ya mismo.

Bien, pues como habéis visto, para poder hacer esa aportación a la AECC, cada corredor debe contribuir con 200€. Y aquí es donde yo os pido vuestro apoyo. Cada donación o aportación irá acompañada, aquel que lo desee, de su correspondiente reconocimiento en la web de la cita. Creo que no es difícil, y espero que no lo sea, alcanzar esta cantidad que estará destinada íntegramente a la AECC. Los corredores ya disponemos de soporte logístico y pernoctaciones gracias a la colaboración de empresas y patrocinadores que ya han cubierto estos aspectos de la carrera.

Ahora sólo me falta tu apoyo. ¡El 29 de junio todos, tú también, corremos contra el cáncer!

Por favor, no dudéis en contactar conmigo a través del email pedroaguera@gmail.com o teléfono 620150898 para conocer más detalles sobre cómo realizar las aportaciones además de las ventajas fiscales que estas ofrecen.





un_viaje_sin_hilos

20 05 2012

Imagina que vas a hacer un viaje; tienes que llevar lo que vayas a usar, tú, nadie más lo va a llevar por ti. Puedes comprar cosas a lo largo del viaje, evidentemente, pero en cualquier caso, sea lo que sea, lo vas a llevar tú. Cada cosa cuenta. No por el peso sino por la necesidad a fin de cuentas. Entonces, la pregunta es ¿qué te llevarías? o también me vale, ¿qué no te llevarías?. Y puedo hacer una más, ¿qué crees que necesitarás?.

Bien, ahora os cuento; primero os pongo al tanto. Estamos a menos de dos meses de coger las vacaciones de verano; algunos ya sabéis que tengo pensado hacer un viajecillo dando la vuelta a España, bueno, a la península, en bicicleta. Aquí en el blog aún no he comentado nada apenas por falta de tiempo pero en breve daré detalles.

De momento un pequeño avance; se supone que el día 9 de julio podré salir de León con mi bicicleta rumbo a Portugal, a Porto, para desde allí seguir hacia el sur pegado a la costa: Lisboa, Huelva, Gibraltar, Málaga, Almería y Cartagena donde pararé, si hay tiempo, unos días a ver a mi familia, y de seguido, Alicante, Valencia y Castellón; dejaré la costa para ir hacia Zaragoza, Pamplona y alcanzar la costa cantábrica en San Sebastián y seguir, Santander, Gijón y de nuevo León. Así de primeras salen algo más de 4000 kilómetros. Ya veremos al final qué pasa.

Esto está pre-programado en unas 42 etapas como véis en el boceto que he hecho; es sólo para tener una pequeña idea de si es posible hacerlo en el tiempo que tengo de vacaciones aunque luego no respete ni los sitios ni los días esos porque nunca se sabe qué puede surgir.

Ahora, y a lo que iba cuando abrí esta entrada; ¿en que plan?. Pues veréis, esto sí lo he comentado en varias ocasiones, estos dos años, desde que hiciera el Jakobusweg, han sido unos años de importantes cambios en mi vida; muchas cosas han dejado de ser para que otras fueran, algunos los he provocado o al menos los he intentado, otros han ocurrido y he tenido que hacerles frente. Me he encontrado conmigo mismo, me han vencido mis debilidades y he logrado metas gracias a mis fortalezas. He descubierto parajes recónditos que sé que no voy a volver a visitar, también he conocido a gente interesante y a gente a cuyo lado no quiero caminar; he aprendido cosas buenas y me he dejado llevar por la comodidad de lo aprendido evitando el esfuerzo en otras. Y mucho más. Ahora tengo este viaje en mente; hace unos meses la idea que tenía era la de viajar a Islandia y dar la vuelta a la isla en bicicleta, por ocio. Eso económicamente ahora no es viable de modo que abandoné la idea. Fue pasando el tiempo y sin darme cuenta surgió una pequeña necesidad que se ha materializado en este viaje por la costa de la península Ibérica. Es un proceso similar al que ocurrió cuando hice el Camino, y no cuando atravesé Andalucía. Poco a poco, día a día, se va acumulando un poquito más de necesidad de desconectar, de regresar a las cosas que me hacen sentir a gusto conmigo, dejar que pasen un poco de largo todas esos lastres que enmascarados como necesidades se nos cuelan en el día a día no dejándonos ver lo que ocurre ante nosotros, la vida.

Hay algunas cosas fundamentales que diferenciaron los viajes de Alemania y Andalucía; por un lado el dinero y por otro la comunicación. En el Camino apenas llevaba dinero y sin embargo en Andalucía tenía mi tarjeta de crédito para emergencias. En Alemania no tenía más que un móvil para hacer llamadas si ocurría algo y en Andalucía llevé un smartphone con conexión a Internet. También, más fundamental aún si cabe, el viaje de Alemania era necesario y el de Andalucía no. En Alemania no tenía música y por Andalucía todas las noches escuchaba música al acostarme. Y ahora resulta que este se parece mucho más al viaje de Alemania que al de Andalucía, haciendo referencia a estos tres detalles que os cuento. Parecen tonterías pero se trata de experiencias totalmente diferentes. Somos adictos a estas cosas y dejamos de percibir lo que hay en nosotros mismos, en nuestro entorno y en las personas que nos rodean. No se pueden comparar las experiencias porque son como os digo, de distinta índole. En Le Puy-en-Velay no recuerdo el tiempo que pasé sentado en las escaleras de una plazoleta desmoralizado por las inclemencias del tiempo y las averías en la bicicleta, queriendo coger un tren de vuelta a Cartagena y sin dinero para ello, llorando y sin saber qué iba a pasar esa noche, sin saber cómo podría continuar el viaje al día siguiente con la bicicleta así… En Andalucía subía fotos al facebook o a enviaba tweets de vez en cuando y mi preocupación era que el móvil tuviera batería o encontrar lugares en los que cargarlo… sin duda no se puede comparar. Y resulta que uno me gustó y el otro no, así que sin querer, este viaje lo estoy planteando cada vez más seriamente de esta forma; sé que es necesario y por eso he decidido que le voy a dar más prioridad que a otras cosas que puedan surgir; apenas llevaré dinero y el teléfono… un Nokia3109c va que se mata.

Ahora que puedo comparar puedo a la vez contestar a esas preguntas del principio… sé que las cosas que necesito son muchas menos de las que creemos de buenas a primeras pero sobretodo sé que no necesito las redes sociales, que no necesito estar día y noche localizado o dinero para comer y cenar en bares o restaurantes cada día. Sé que puedo cocinar en medio de la nada, que las cuatro o cinco personas que son importantes y que quiero visitar a lo largo de mi viaje estarán esperándome a que llegue, que la música la llevo dentro y es emocionante, sé que no necesito ni cambiarme de ropa a diario ni lavar la ropa a diario, ni ducharme, por supuesto. Y también sé que es maravilloso descubrir de cuánto eres capaz cuando crees que no puedes continuar. Eso es maravilloso sin duda, más que nada.

Así pues, tú ¿qué te llevarías?





disCamino_y_el_Camino_de_los_Sentidos

3 03 2012

En el año 2009 Javier acompañó a Gerardo en su primer Camino de Santiago desde Roncesvalles. Tardaron 12 días en recorrer el Camino Francés en un triciclo adaptado para ambos haciendo historia. Digo que hicieron historia porque Gerardo es sordociego. Efectivamente, no ve y no oye y necesita el apoyo contínuo de quienes le rodean y ahí está Javier. Ambos hicieron el Camino de Santiago dejando una huella asombrosa. Cuando conocí su proyecto personalmente me quedé impresionado y admirado. Es de una magnitud colosal.

Desde entonces, en estos dos años, han continuado con su aventura personal convirtiéndola en un referente de valores que inspira a muchísima gente. Han recorrido el Camino del Norte y han viajado con la Bicicleta de la Esperanza desde Madrid hasta Santiago en compañía de Juan Sebastian.

El proyecto que tenían para este año 2012 era hacer el Camino de Levante, sin embargo ha habido un cambio de planes y el Camino de los Sentidos en esta ocasión se cruza con DisCamino.

DisCamino es un proyecto que emprende Javier Luque con su hijo antonio que padece parálisis cerebral y se disponen a recorrer los 800kilómetros que separan Roncesvalles de Santiago de Compostela. Qué mejor que ir de la mano de Javier Pitillas para que definitivamente este tipo de proyectos adquieran la mayor relevancia posible, para que sirvan de inspiración y ayuden a tomar conciencia sobre las capacidades humanas que siempre están tan por encima de lo esperado. Así es como poco a poco, sin tenerlo planeado, el Camino de los Sentidos y DisCamino este año pedalean juntos.

Hace ya varios años circulaba un vídeo por Internet que me llamó la atención. Dick y Rick Hoyte, padre e hijo, participaban en una triatlón, una de las más de 1000 carreras de distintas modalidades que han completado desde la primera de 5 millas en 1977. Han cruzado los Estados Unidos a pie y en bicicleta recorriendo más de 6000 kilómetros y han participado en 6 IronMan Challenges. El vídeo en cuestión, como os decía, muestra una de estas pruebas y es emocionante, desde luego.

Yo creo que esto ya sentó el precedente para generaciones posteriores en las que hemos podido encontrar casos verdaderamente increíbles en los que se demuestra que las capacidades del hombre son infinitas y alentadoras.

Volviendo al Camino de los Sentidos, algo que me llamó mucho la atención fue que Gerardo hizo el Camino y Javier lo acompañaba, quiero decir que no empujan su silla o lo llevan en bicicleta. Y por otro lado Javier Pitillas: no es su padre, ni su hermano… es un amigo y puedo decir que desde mi punto de vista le da un significado a la palabra “amigo” único hasta el punto que me cuesta creerlo a veces cuando pienso en ello. ¿Amor?, ¿Compromiso?, ¿Voluntad?, ¿Ilusión?… no puedo hacerme a la idea de en que magnitud puede llegar a sentir Pitillas cualquiera de esos valores o emociones. Me causa admiración.

Así que visto esto, ya sé que el día uno de julio llegarán, si todo ha ido bien, aquí en León y a mí me gustaría verles.

En el texto de esta entrada hay enlaces a las páginas y blogs que tienen. Os digo esto porque además del itinerario, información sobre asociaciones y proyectos que están relacionados, hay un apartado en el que se pueden comprar kilómetros, monumentos o ciudades y lugares especiales del Camino para ayudarles a llevar a hacer realidad este sueño. Echádle un vistazo, os gustará.

Nada pues, que nos vemos el uno de julio, ¡Buen Camino!





bienvenido_a_casa

3 03 2012

Acaban de salir de la Oficina del Peregrino con sus Credenciales Compostelanas, se miran y sonríen al darse cuenta de que no pueden parar, el Camino aún no ha terminado.

Cuando vine aquí en septiembre se me pasó por la cabeza que me gustaría vivir en León, en la ciudad. No era más que una intención. En septiembre no me preocupé mucho por eso, trataba de adaptarme a lo que había a mi alrededor y ya había decidido dejar eso a un lado para más adelante.

Antes de Navidad, paseando por el centro de León, ví un piso que me gustaba: estaba justo detrás de la Catedral. Tardé en decidirme y cuando por fin quise cogerlo lo habían alquilado. Suele ocurrir en la vida… esperas y los trenes se marchan aunque tal vez con algún fin porque poco después cuando fui a una inmobiliaria a preguntar me enseñaron un piso en la misma calle Ancha. Ya lo había visto y ni pregunté por él porque creía que se quedaba fuera de todas mis posibilidades.

Por cosas que uno no se imagina, o yo al menos no me lo imaginaba, pude manejarlo de forma que me hice con él. Era un último piso, un tercero con balcones que daban la calle Ancha completamente vacio, no había ni una escoba, bueno, por no haber no había ni agua ni luz, pero desde él se ve toda la calle Ancha, la Casa Botines, el Palacio de los Guzmanes y la Catedral de León. Me dejó prendado así que gasté todo el mes de enero en arreglarlo todo, en limpiarlo a fondo, en arreglar cosillas que no me gustaban y en comprar y poner muebles hasta dejarlo a mi gusto por fin.

Lo curioso de todo es que ni en Murcia ni en Cartagena he sentido las casas como mías en todos estos años, es más, he tenido siempre la sensación de que estaba de paso. Y resulta que ahora aquí me siento mejor que nunca. Es una sensación asombrosa, deliciosa y desde luego acogedora.

Ahora estoy viendo The Way. Los que me conocen jamás imaginarían que diría algo así porque siempre me ha gustado estar en la calle, caminar, mirar, ir a un bar a tomar un cafetillo o cualquier cosa para retrasar la hora de llegar a casa. Y como os digo, ahora estoy en casa, he cenado y viendo una película… me resulta extraño.

the Way, hablando de todo un poco, es una película de Martin Sheen que se estrenó en el 2010, justo después de mi Camino de Santiago, el que cambió toda mi vida y aún a día de hoy sigue cambiándola.

En este momento el gitano, Ismael, le acaba de dar la mochila que su hijo le quitó la jornada anterior a Tom Avery, suena ThankYouIndia de Alanis Morrissette y pienso que no me cansaré nunca de ver esta película. No sé cuántas veces volveré a hacer el Camino durante el resto de mi vida, pero de lo que estoy seguro es de que cada una de ellas será diferente, increíblemente especial y necesaria, sin duda.

En fin, hacía muchos meses que no me sentaba tranquilamente a escribir y a dedicarme un ratillo. Ya va llegando el momento. Y dentro de un ratillo, en cuando vengan estos, nos vamos a tomar unos vinitos por el Romántico.





inspiraciones

22 10 2011

Este año probablemente pueda disfrutar de más vacaciones que otros. Y puede que mi cuñado, con esto de que estará en España, también.

Se nos pasó por la cabeza ir a Groenlandia, en bicicleta y en canoa. Ahí está la cosa. El tema es que Islandia se está barajando también como una alternativa relevante.

Mirad esto primero…

Es bonito, ¿verdad? Y dan ganas de ir, ¿a que sí?. Bueno, este vídeo es parte de un programa islandés orientado a reactivar la economía fomentando, entre otras cosas, el turismo. Para ello emplean muchos recursos, podéis visitar INSPIREDBYICELAND para deleitaros, promocionando la cultura esencialmente, intentando vender además ‘calidad de vida’.

Islandia tiene más de 13000 kilómetros de carreteras, no todas son asfaltadas. Sin embargo, la que nos interesa principalmente es la ‘Ring Road’ o ‘Route 1’, la que da la vuelta a toda la isla. Tiene unos 1300 kilómetros de longitud; lo bueno es que de ella salen otras muchas hacia el interior y esto así ofrece muchísimas posibilidades a la hora de redefinir la ruta en base a las circunstancias.

A parte de Cabo Norte, ahora mismo es una de las rutas que más me apetece hacer. Por supuesto el resto de Europa, Canadá y Alaska, pero supongo que habrá que esperar para eso.

Y bueno, repetir el Camino de Santiago sería algo estupendo, no sé. El otro día vi un vídeo del Camino que hizo gringito95. Es un vídeo cuya composición me gusta mucho. A parte de que consiguió grabar muchísimos recursos, lo maquetó de forma que le quedó de lujo, tanto que dan ganas de ir apenas verlo.

Así que, con todo esto, poquito a poco iremos dando forma a estas ideas que se nos pasan por la cabeza, preparando cosillas e intentaré teneros al corriente de todos los preparativos, como cuando el Camino de Santiago desde Alemania, Jakobusweg.

 

 





reemprendiendo_el_camino

19 10 2011

Tres meses. Hace casi tres meses que escribía la última entrada. Entonces hablaba sobre cosillas y preparativos del Camino de Santiago que iba a hacer con @frinkelson a finales de agosto.

Bueno, han ocurrido muchas cosas desde entonces; sin duda puedo decir que han sido unos meses con una carga emocional muy intensa y estoy seguro de que dejarán una marca considerable en mi vida. No tengo intención de extenderme mucho aunque ya me conocéis… en fin.

Puedo comenzar a contaros que a primeros de agosto me fui a Alemania a ver a mi hermana que estaba embarazada. Ya sabemos que es una niña lo que viene y estamos de verdad contentísimos. En esas fechas ellos ya comenzaban las clases de forma que pasamos una semana tranquila, íbamos a bañarnos a un lago cercano, Gelterswoog, a dar vueltecillas con la bici o la moto por los montes cercanos que llegan a la torre Humbergturm, me refiero a mi cuñado y en un par de ocasiones Jan vino también, y bueno, fueron unos días deliciosos. Conocí y probé el Schniposa en una terraza increíble, la del Alter Bremerhof, en Kaiserslautern, y lo mejor de entonces fue que una tarde había recibí un mensaje de aquí de España en el que me comentaban que definitivamente había aprobado las oposiciones a las que me había presentado en junio y julio en Sevilla. Fuímos a celebrarlo al 21, o TwentyOne, en el centro de Kaiserslautern y qué os voy a contar… de noche en aquella terraza, la más alta de la ciudad, lloviendo un poquito, con mi copita y esa música increíble que sonaba de fondo, mi hermana y mi cuñado, también estaban Jan y Eike, en fin, un momento único.

A mi regreso a España ingresamos a mi abuela en el hospital. Esta situación se prolongó a lo largo de todo el mes de agosto. Cancelé el viaje que tenía previsto hacer, el Camino, y fui postponiendo mi traslado a León hasta el último momento. En ese mes intenté combinar el estar con mi abuelo el tiempo que podía, en Perín, con los preparativos de mi traslado. Así todo, el 29 de agosto me fui a Toledo, en concreto a Tembleque a ver a Juanfran. Estuve allí dos días. Fueron dos días en los que me sentí más desubicado que nunca antes en mi vida. Habiendo dedicado tan poco tiempo a prepararme para irme y habiendo estado tanto tiempo en Perín con mi abuelo o en el hospital con mi abuela creo que no me había hecho a la idea de que llevaba el coche cargado con todas mis cosas y unas perspectivas de cambio increíbles en mi vida que me pareció, en esos días, que se me quedaban grandes. Una barbaridad. Digo una barbaridad porque esa mezcolanza de emociones o sentimientos no es posible describirla. Aunque en realidad me agobiaba más la sensación de dejar algo pendiente.

El día 31 llegué a León. Fue un regreso curioso porque de pronto me encontraba en la ciudad en la que se originó todo: El viernes 12 de noviembre de 2010 llegué a León después de una etapa de 107 kilómetros; salí esa mañana de Carrión de los Condes. Llevaba 2411 kilómetros y 179 horas de pedaleo en la bici desde Alemania. Una experiencia de esa índole sin duda cambia a una persona. Y a mí me cambió definitivamente. Esa noche entré en el Nuevo Sevilla a tomar unos cortos y pensé muchas cosas. Paseando por la ciudad no dejé de sorprenderme y por la mañana cuando salía en dirección a Ponferrada pensé para mí en lo agradable que sería vivir en una ciudad como esta. Yo terminé, varios días después mi Camino y con las mismas comencé a recorrer otro, no menos verdadero, interior, el que me ha traído de vuelta.

Así, como os contaba, el 31 de agosto llegué a León y los recuerdos y las emociones se abrieron hueco para asomarse un poquito más a la ventana esa desde la que se ven los logros alcanzados y las nuevas metas, auténticos retos cargados de seducción, imposible renunciar a acometerlos. A la mañana siguiente ingresé en la Academia y esa misma tarde me llamaron para decirme que mi abuela había fallecido.

Ahora no me apetece escribir sobre ese día y el viaje de regreso a Cartagena. Puedo comentar que me despedí de ella antes y que lloré mucho después. Los que me conocen saben que mi abuela fue mi madre. En fin, quizás más adelante comente algo al respecto. Es probable que no.

La cuestión es que ahora han pasado casi dos meses. Los cambios en el estilo de vida han sido asombrosos. Aún no me he acostumbrado, lo reconozco, y dudo que ninguno aquí lo haya hecho aún. Recuerdo que al principio yo, y me atrevo a decir que otros más también sentirían algo similar, sentía una sensación extraña, una especie de temor a la soledad, a quedarte solo, lo que te invita de pronto a relacionarte con todos sin improtar nada; es como si lo importante fuera relacionarse, alejar los temores o las inseguridades de esa forma y sin tener en cuenta para ello nada más. Cuando esa primera emoción pasa, quince días, un mes, cada uno necesita más o menos tiempo, comienza uno a percibir detalles más pequeños que antes pasaba por alto, comienza a organizar el entorno y a depender menos de esa necesidad abrumadora primera. Y entonces es cuando puedes permitirte ser un poco más crítico, exigente y selectivo. Es algo que todos hacemos casi sin darnos cuenta.

El balance que hago es definitivamente positivo. Echo de menos ver a mi abuelo y no por mí si no por él. Hace poco ha perdido a la mujer de su vida y no me imagino siquiera cómo puede ser, no voy a dejar de ser un sentimental empedernido. Me apetece verle porque creo que se sentirá mejor. No echo de menos Cartagena tanto como podría haber imaginado; supongo que eso está ahí, que ya lo conozco y creo que tengo muchísimas cosas que ver, descubrir, aprender, y desde luego oportunidades para ello.

Pienso mucho en mi hermana, eso sí es cierto además desde que se fuera a Alemania y yo conociera aquello me ha recorrido una sensación de ilusión por seguir esos pasos de una forma u otra. Así que a parte de muchas otras cosas que quedan pendientes, estas Navidades las volvemos a pasar en Kaiserslautern, D.m.

Bueno, a parte de todo y a pesar de lo que queda pendiente, pretendo que esta entrada sirva para, como dice su título, reemprender la marcha apasionada después de estos meses de parada obligada. Sabéis que ando, intento andar, por Twitter y Facebook para contaros mis cosillas un poco día a día pero también sabemos que esos pasan muy por encima de los detalles, así que nos vemos de nuevo por aquí por el blog.

¡Un abrazo a todos!

 








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