planning_v1.0

25 06 2016

Esta tarde por fin he podido empezar a prediseñar nuestro viaje; apenas he preparado una etapa de unos 60 kilómetros. Seguro que después todo cambia, sobre la marcha, pero me gusta la idea de tener algún camino trazado para empezar a pedalear.

Los mapas de esta parte los tengo de OpenCycleMap, y con Wikiloc voy diseñando la ruta. Después los imprimiré en las fichas de cada etapa que quiero hacer, aproximada. La información de interés de cada una de ellas, lugares que visitar, campings, gites d’etape y otros servicios que pueden resultar de ayuda los consulto en diferentes webs para añadirlos a la parte de atrás de cada ficha.

Screenshot from 2016-06-25 23:33:13

Esta primera ruta discurre por la frontera este de Francia así que los recursos franceses provienen de estas páginas:

Pistas ciclables http://www.francevelotourisme.com/

Campings municipales http://www.camping-municipal.org

Campings privados http://www.eurocampings.es

Gites d’etape http://www.gites-refuges.com/

Oficinas de turismo http://www.tourisme.fr/

Ferrocarril http://www.sncf.com/

À ne pas manquer https://www.tripadvisor.es/

Es apasionante cómo va tomando forma; Anna está superilusionada, y yo, claro, aunque lo que más me apasiona es pensar que Pedrito va a estar con nosotros y lo bonito que creo que va a ser para él.

Bueno, seguiré poquito a poco haciendo cosillas.

¡Buen fin de semana a todos!





un_viaje_sin_hilos

20 05 2012

Imagina que vas a hacer un viaje; tienes que llevar lo que vayas a usar, tú, nadie más lo va a llevar por ti. Puedes comprar cosas a lo largo del viaje, evidentemente, pero en cualquier caso, sea lo que sea, lo vas a llevar tú. Cada cosa cuenta. No por el peso sino por la necesidad a fin de cuentas. Entonces, la pregunta es ¿qué te llevarías? o también me vale, ¿qué no te llevarías?. Y puedo hacer una más, ¿qué crees que necesitarás?.

Bien, ahora os cuento; primero os pongo al tanto. Estamos a menos de dos meses de coger las vacaciones de verano; algunos ya sabéis que tengo pensado hacer un viajecillo dando la vuelta a España, bueno, a la península, en bicicleta. Aquí en el blog aún no he comentado nada apenas por falta de tiempo pero en breve daré detalles.

De momento un pequeño avance; se supone que el día 9 de julio podré salir de León con mi bicicleta rumbo a Portugal, a Porto, para desde allí seguir hacia el sur pegado a la costa: Lisboa, Huelva, Gibraltar, Málaga, Almería y Cartagena donde pararé, si hay tiempo, unos días a ver a mi familia, y de seguido, Alicante, Valencia y Castellón; dejaré la costa para ir hacia Zaragoza, Pamplona y alcanzar la costa cantábrica en San Sebastián y seguir, Santander, Gijón y de nuevo León. Así de primeras salen algo más de 4000 kilómetros. Ya veremos al final qué pasa.

Esto está pre-programado en unas 42 etapas como véis en el boceto que he hecho; es sólo para tener una pequeña idea de si es posible hacerlo en el tiempo que tengo de vacaciones aunque luego no respete ni los sitios ni los días esos porque nunca se sabe qué puede surgir.

Ahora, y a lo que iba cuando abrí esta entrada; ¿en que plan?. Pues veréis, esto sí lo he comentado en varias ocasiones, estos dos años, desde que hiciera el Jakobusweg, han sido unos años de importantes cambios en mi vida; muchas cosas han dejado de ser para que otras fueran, algunos los he provocado o al menos los he intentado, otros han ocurrido y he tenido que hacerles frente. Me he encontrado conmigo mismo, me han vencido mis debilidades y he logrado metas gracias a mis fortalezas. He descubierto parajes recónditos que sé que no voy a volver a visitar, también he conocido a gente interesante y a gente a cuyo lado no quiero caminar; he aprendido cosas buenas y me he dejado llevar por la comodidad de lo aprendido evitando el esfuerzo en otras. Y mucho más. Ahora tengo este viaje en mente; hace unos meses la idea que tenía era la de viajar a Islandia y dar la vuelta a la isla en bicicleta, por ocio. Eso económicamente ahora no es viable de modo que abandoné la idea. Fue pasando el tiempo y sin darme cuenta surgió una pequeña necesidad que se ha materializado en este viaje por la costa de la península Ibérica. Es un proceso similar al que ocurrió cuando hice el Camino, y no cuando atravesé Andalucía. Poco a poco, día a día, se va acumulando un poquito más de necesidad de desconectar, de regresar a las cosas que me hacen sentir a gusto conmigo, dejar que pasen un poco de largo todas esos lastres que enmascarados como necesidades se nos cuelan en el día a día no dejándonos ver lo que ocurre ante nosotros, la vida.

Hay algunas cosas fundamentales que diferenciaron los viajes de Alemania y Andalucía; por un lado el dinero y por otro la comunicación. En el Camino apenas llevaba dinero y sin embargo en Andalucía tenía mi tarjeta de crédito para emergencias. En Alemania no tenía más que un móvil para hacer llamadas si ocurría algo y en Andalucía llevé un smartphone con conexión a Internet. También, más fundamental aún si cabe, el viaje de Alemania era necesario y el de Andalucía no. En Alemania no tenía música y por Andalucía todas las noches escuchaba música al acostarme. Y ahora resulta que este se parece mucho más al viaje de Alemania que al de Andalucía, haciendo referencia a estos tres detalles que os cuento. Parecen tonterías pero se trata de experiencias totalmente diferentes. Somos adictos a estas cosas y dejamos de percibir lo que hay en nosotros mismos, en nuestro entorno y en las personas que nos rodean. No se pueden comparar las experiencias porque son como os digo, de distinta índole. En Le Puy-en-Velay no recuerdo el tiempo que pasé sentado en las escaleras de una plazoleta desmoralizado por las inclemencias del tiempo y las averías en la bicicleta, queriendo coger un tren de vuelta a Cartagena y sin dinero para ello, llorando y sin saber qué iba a pasar esa noche, sin saber cómo podría continuar el viaje al día siguiente con la bicicleta así… En Andalucía subía fotos al facebook o a enviaba tweets de vez en cuando y mi preocupación era que el móvil tuviera batería o encontrar lugares en los que cargarlo… sin duda no se puede comparar. Y resulta que uno me gustó y el otro no, así que sin querer, este viaje lo estoy planteando cada vez más seriamente de esta forma; sé que es necesario y por eso he decidido que le voy a dar más prioridad que a otras cosas que puedan surgir; apenas llevaré dinero y el teléfono… un Nokia3109c va que se mata.

Ahora que puedo comparar puedo a la vez contestar a esas preguntas del principio… sé que las cosas que necesito son muchas menos de las que creemos de buenas a primeras pero sobretodo sé que no necesito las redes sociales, que no necesito estar día y noche localizado o dinero para comer y cenar en bares o restaurantes cada día. Sé que puedo cocinar en medio de la nada, que las cuatro o cinco personas que son importantes y que quiero visitar a lo largo de mi viaje estarán esperándome a que llegue, que la música la llevo dentro y es emocionante, sé que no necesito ni cambiarme de ropa a diario ni lavar la ropa a diario, ni ducharme, por supuesto. Y también sé que es maravilloso descubrir de cuánto eres capaz cuando crees que no puedes continuar. Eso es maravilloso sin duda, más que nada.

Así pues, tú ¿qué te llevarías?





mis_mapas_del_camino_y_de_andalucia

26 05 2011

Muchos sabéis que hace unos meses hice el Camino de Santiago en bici desde Alemania. Tardé 36 días, además de los que dediqué a ver, descansar, etc. en Santiago y a los preparativos previos. También sabéis que hace un mes aproximadamente crucé Andalucía, desde Cartagena, donde vivo, hasta Cádiz, también en bici. Dediqué 10 días.

La tarea que tengo pendiente es la de colocar los mapas. Yo los tengo impresos y marcados todos pero lo que pretendo es compartirlos con vosotros, para que podáis descargarlos para vuestros dispositivos GPS o para verlos desde casa tranquilamente. En el caso del Jakobsweg, encontraréis referencias y mapas para peregrinos que lo hacen caminando. Yo llevo una bicicleta de carretera muy cargada y preferentemente evito las pistas de montaña. Procuro circular por pequeñas carreteras de pueblo, carreteras secundarias o incluso pistas si son accesibles, pero como os digo, evito los senderos abruptos de montaña. Resulta que no hay mapas que refieran al Camino de Santiago por carreteras como me lo he planteado yo así que casi me atrevo a decir que estos serán un referente para quien tenga intención de hacerlo en este plan.

En Andalucía igualmente tenemos la TransÁndalus, muy conocida, pero discurre por muchas pistas, senderos, etc. Yo la he tomado de referencia y a partir de algunos tramos he hecho mi propia ruta para llegar a Cádiz visitando las Alpujarras, la costa de Almería o la Serranía de Ronda.

No tengo todos los mapas. Lo que voy a hacer es lo siguiente: voy a poner un listado de todas las etapas y conforme las vaya teniendo terminadas las iré enlazando con sus mapas y actualizando esta entrada de blog. Vamos a ello, Andalucía primero y después Camino de Santiago.

Etapa 1.- Cartagena – Cala Calnegre
Etapa 2.- Cala Calnegre – Mojácar
Etapa 3.- Mojácar – El Alquián
Etapa 4.- El Alquián – Laujar de Andarax
Etapa 5.- Laujar de Andarax – Juviles
Etapa 6.- Juviles – Motril
Etapa 7.- Motril – El Palo
Etapa 8.-  El Palo – El Chorro
Etapa 9.- El Chorro – Ronda
Etapa 10.- Ronda – Espera

Etapa 1.- Speyer – Bad Bergzabern
Etapa 2.- Bad Bergzabern – Strasbourg
Etapa 3.- Strasbourg – Heiligenstein
Etapa 4.- Heiligenstein – Issenheim
Etapa 5.- Issinheim – Montbeliard
Etapa 6.- Montbeliard – Maîche
Etapa 7.- Maîche – Colombier
Etapa 8.- Colombier – Lausanne
Etapa 9.- Lausanne – Genève
Etapa 10.- Genève
Etapa 11.- Genève – Yenne
Etapa 12.- Yenne – Faramans
Etapa 13.- Faramans – Saint Bonnet le Froid
Etapa 14.- Saint Bonnet le Froid – Le Puy en Velay
Etapa 15.- Le Puy en Velay – Sauges
Etapa 16.- Sauges – Nasbinals
Etapa 17.- Nasbinals – Conques
Etapa 18.- Conques – Montbrun
Etapa 19.- Montbrun – Cahors
Etapa 20.- Cahors – Lectoure
Etapa 21.- Lectoure – Riscle
Etapa 22.- Riscle – Saint Just Ibarre
Etapa 23.- Saint Just Ibarre – Saint Jean Pied de Port
Etapa 24.- Saint Jean Pied de Port – Pamplona
Etapa 25.- Pamplona – Estella
Etapa 26.- Estella – Nájera
Etapa 27.- Nájera – Tosantos
Etapa 28.- Tosantos – Burgos
Etapa 29.- Burgos – Carrión de los Condes
Etapa 30.- Carrión de los Condes – León
Etapa 31.- León – Ponferrada
Etapa 32.- Ponferrada – O’Cebreiro
Etapa 33.- O’Cebreiro – Sárria
Etapa 34.- Sárria – Melide
Etapa 35.- Melide – Santiago de Compostela
Etapa 36.-Santiago de Compostela





un_épico_epic5_

8 05 2011

Hace unos días un amigo al que ya he mencionado en varias ocasiones en el blog me habló sobre Josef Ajram. A raíz de eso en una entrada anterior de este blog también hice alguna mención pero ahora quiero ahondar un poquito más porque creo que a muchos además de interesante os va a parecer como dice el título, épico.

Josef Ajram es un agente de bolsa catalán al que hemos podido ver en varias ocasiones con Buenafuente. Pero a mí me han hablado de él por otra cosa diferente que no es otra que su pasión por el deporte de resistencia.

Como podéis ver, en su palmarés aparecen pruebas como Marathon des Sables, Ultraman, Titan Desert, Transalpine o Ironman… son pruebas espectaculares. Yo me quedo mudo viendo todos esos nombres en el historial de un sólo tío, vamos que me quedo sin habla.

Voy a comentaros de qué van así por encima, ¿vale? y después seguimos con más cosas pero así no perdemos el hilo y nos vamos haciendo a la idea.

Veréis, el Marathon des Sables es como imagináis una maratón que se celebra en el desierto del Sáhara al sur de Marruecos de séis días de duración. Los corredores tienen que recorrer unos 254kms y han de cargar toda la comida que consumirán durante la prueba, como mínimo 14000kcal. Está considerada  una de las pruebas más duras del mundo no por la distancia a recorrer sino por las condiciones que se dan en el desierto.

La Ultraman es una triatlón de tres días de duración en la que los 35 ó 40 participantes deberán recorrer 10km a nado, unos 420km en bicicleta y 85km corriendo. Se celebra en Hawaii y disponen de 12 horas para completar cada una de las etapas entre las cuales se han dividido las distancias totales de las tres disciplinas pero no disponen más que de 5 horas y media para realizar la prueba de natación.

La Titan Desert MTB es una prueba de bicicleta de montaña cuyo recorrido se inicia al sur de Marruecos y este año concluye en Granada. La prueba comienza mañana 9 de mayo y acabará el próximo 14 de mayo con una meta a los piés de la Alhambra y sin duda será espectacular. Estamos hablando de unos 600km en bicicleta durante séis jornadas por el desierto atravesando puertos de montaña escalofriantes y en unas condiciones que ni imaginamos.

Esta es la Transalpine-Run… me parece una de las más duras. Como se puede intuír del nombre de la prueba, se trata de cruzar los Alpes, desde Alemania hasta Italia. Los corredores cubrirán unos 260km de recorrido en 8 etapas pero, esto es lo importante, fijaros en los desniveles positivos de cada etapa: 1824m, 2454m, 2699m, 2226m, 870m, 1332m, 2004m, 1817m… más de 15000m de desnivel positivo son una barbaridad se los tome uno como se los tome. Uno de los requisitos para los participantes es que puedan recorrer en un ambiente alpino extremo 7 kilómetros de distancia horizontal y 500m de desnivel positivo por hora. Así, como suena.

Por último queda hablar de la IronMan. Creo que todos hemos oído hablar de esta prueba que se celebraba originalmente en Hawaii aunque ya se celebran en otras partes del mundo; a pesar de ello el campeonato mundial se sigue celebrando en Hawaii. Bien, la Ironman es una triatlón en la que los corredores disponen de 12 horas para recorrer unos 3’8km a nado, 180km en bicicleta y 42km corriendo, el equivalente a una maratón.

Visto todo esto, ya sabemos un poco lo que supone contar con los nombres de estas pruebas entre los logros de un atleta. Ahora bien, vamos a hablar del Epic5. Os explico rápido y os detallo a continuación. Epic5 consiste en una prueba en la que 5 corredores realizan 5 Ironmans durante 5 días, es decir, una Ironman al día. Me entra la risa tonta… Vamos a ver a los corredores:

Empezamos con Jason Plester , USA, que es el que se inventó la prueba esta. 5 Ultraman, 5 Ironman y la Epic5 de 2010.

El siguiente es Chet The Jet, USA, entrenador de la Ironman Hawaii. 45 maratones, 80 ultramaratones, 15 Ironman (2 dobles y 2 triples) y una carrera x10 Ironman.

Le toca a Craveri, ARGENTINA. Director de Laboratorios Framacéuticos Craveri. 23 Ironman, 3 Ultraman y una Marathon des Sables.

Seguimos con Christian Isakson, USA. No sé a qué se dedica pero sí que promueve proyectos contra la pornografía infantil. 5 Ironman y 4 maratones.

Y por último, lo he dejado para el final… Josef Ajram, ESPAÑA. Broker de bolsa. 3 Ultraman, 5 Ironman, 3 Marathon des Sables, un Titan Desert, un Transalpine-Run, un Tour Everis, un Lisboa Andorra Ride

Estos cinco hombres están corriendo la Epic5 de 2011. Precisamente hoy domingo ha sido el tercer día.La cuestión es que cuando me entretengo viendo estas cosas no puedo menos que pensar… ¿dónde está el límite? ¿hasta dónde se puede llegar? Precisamente Josef Ajram contesta a eso de esta forma: I don’t know where the limit is but I know where it’s not, vamos, no sé dónde está el límite pero sí sé dónde no está. Curioso.





preparando_la_ruta_de_las_fortalezas_2011

13 03 2011

Sé que empiezo con un poquillo de retraso pero bueno, más vale tarde que nunca. El caso es que hoy he hecho ya, por fin, la primera salida para ir preparándome para la Ruta de las Fortalezas de este año 2011. Queda nada, un par de semanas así que no hay tiempo que perder.

Tenía previsto empezar con una marcha que sin duda cuesta menos dibujarla en el mapa de Wikiloc que hacerla y no la he podido terminar del tirón así que la he dividido.

Os comento; en principio tenía previsto salir de la Plaza Bastarreche, subir al San Julián, bajar e ir por Calle Real y Barrio de la Concepción hasta Tentegorra y regresar por el Eroski hasta la Alameda de San Antón y terminar en Plaza de España. Esto, vamos:

Pero nada, eso no ha sido posible así de primeras. Y de últimas tampoco. A media subida del San Julián me temblaban las piernas y se me iba la cabeza, entonces he dejado de correr y he llegado arriba caminando, intentando llevar un ritmo alto pero la cuestión es que no iba corriendo como tenía previsto. Y he pensado entonces en fraccionar la salida de hoy. Así que he regresado a casa a comer algo ligero porque en realidad no me encontraba exhausto dando por concluida la sesión matutina.

Y por la tarde he cogido la bicicleta y me he ido a Galifa, la he dejado allí y he regresado corriendo pasando por Canteras y Tentegorra. Así he conseguido hacer un poquito más de distancia de lo previsto, espaciándolo todo e introduciendo otro ejercício que me ayuda a descansar unos músculos mientras trabajan otros, ayuda además a elevar la capacidad pulmonar y bajar la frecuencia cardíaca sin abusar de una combinación muscular determinada. Además así no pierdo el hábito, que diez días después de la Ruta de las Fortalezas me voy en bici a Cádiz y el Veleta está ahí, vamos que quiero pasar de un lado a otro de Sierra Nevada y ahí hay tela.

Y mañana tendré que ir a por la bici de modo que haré justo lo contrario, subiré a Galifa por Tentegorra y Canteras, cogeré la bici y regresaré a Cartagena. Y en vez de seguir con alguna otra subida al Calvario o al San Julián me voy a nadar. Más de lo mismo, sigo haciendo ejercício, mejorando la forma física pero sin desgastar tan rápidamente los músculos que trabajan cuando corro. El martes toca descanso, voy a trabajar y no hay deporte, y el miércoles a arrancar de nuevo con otra sesión de dos días. Esto marcha. A ver al final cómo va todo.

Por cierto, esta es la música que llevo cuando salgo a correr: Lista THE RUNNING XPERIENCE, para  y este es el mp3, chiquitito y a buen precio… lo malo es que funciones ninguna salvo el ON/OFF y el PLAY, pero bueno, ya tocará un iPod.

¿Posible maratón de montaña? ¿duathlón o triathlón quizás?… después de ver cosas como estas se le va a uno la cabeza porque si hace unos días encontraba vídeos de verdaderas figuras del deporte de montaña, ahora he encontrado esto:

TransGranCanaria, 123km, 8500m D. A.

TrailAneto, 96km, 5950m D+. A.

Andorra UltraMític, 112km, 9700m D. A.

Maratón Alpino Madrileño, 42km, 5300m D.A. ¡Posiblemente el más duro del mundo!

Zegama-Aizkorri, 42km, 5472m D. A.

TransVulcania, 83km, 8525m D. A.

The Wild Boar Rogaining, mapa de 90km2, 63balizas, 24horas.

GR10 Xtrem, 93km, 6800m D. A.

Y otras tantas que habrá… en fin, ahora a descansar.





ruta_de_las_fortalezas_2011

7 03 2011

He encontrado el perfil de la ruta. En realidad hasta ahora no había tenido tiempo de indagar en la web de la ruta. El caso es que además de inscribirme en el foro, ver algunos de los tramos esos virtuales que han incluído a los que no he encontrado manera de enlazar y cotillear un poquillo por ahí he encontrado el perfil de la prueba.

Es genial. El año pasado lo pasé fatal y este año aún no he empezado a entrenar… ya veremos que pasa aunque si sigue así la cosa nada bueno.

El caso es que hay un hilo en Twitter, #rdlf2011 en el que podéis ver qué comenta la gente. Además han creado un ejercício en EndoMondo, el tracker online de ejercícios en el que podéis seguir todo el trazado por tramos, descargarlo en vuestro iPod o Android y correr a entrenar para el gran día.





este_es_el_momento

7 10 2010

Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino.

Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado.

He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern.

Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ?

Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar.

He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.


Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino.

Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado.

 

He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern.

 

Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por lo que el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ?

 

Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar.

 

He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino. Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado. He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern. Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por lo que el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ? Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar. He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.

Quedan apenas dos días para viajar a Alemania. Ahora, después de tanto tiempo, resulta que sí, que me voy a hacer este Camino.

Cuando pensé en junio que tal vez compraría una bicicleta para hacer alguna travesía desde luego nunca se me pasó por la cabeza que llegara este día. Creo que pensaba más en prepararlo todo que en que verdaderamente llegara el momento. Y así cada día hasta hoy, preparando cosillas, mirando y planeando, incluso saliendo con la bici a entrenar para estar preparado.

 

He ido sintiendo emoción y temor conforme pasaban los días pero en todo momento ha sido algo ‘utópico’ en plan ‘estoy preparando un viaje’. Ya está todo preparado y no me queda más que esperar a que acabe la cuenta atrás y estar allí el lunes, volando hacia Kaiserslautern.

 

Y empiezo a sentir otra clase de emociones. He descubierto preocupación, más miedo quizás por lo que el tiempo, mejor dicho por el mal tiempo, pero sobre todo lo que siento más profundamente es una inmensa excitación que no hace más que traer imágenes a mi mente de todas las cosas y lugares que quiero ver. Es increíble, si pudiera explicarlo bien con palabras… no dejo de imaginar el momento en el que con la credencial sellada en Speyer, me suba a la bicicleta y comience a pedalear. ¿Hará frío, lloverá, será un día gris, saldrá el sol, a qué se olerá, cuánto pesará la bicicleta, cómo será la ciudad, y las casas, y la gente, y las primeras calles saliendo de la ciudad… ?

 

Ahora mismo, sin haber empezado y sin saber cómo acabará puedo aseguraros que merece la pena intentarlo nada más que por esto que se siente en los previos de modo que en todo momento, salga como salga, voy a animaros a que os atreváis a algo así siempre que se os pase por la cabeza y tengáis ocasión para ello, en serio, no lo dejéis pasar.

 

He preparado un itinerario que recorre Francia de este a oeste. Quiero entrar en Siuza para bordear los lagos Neuchâtel y Léman o de Genève. Descubrir la ribera del Ródano o los pueblos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a lo largo del GR65FR. Quiero subir al Mt.-Ste.-Odile aunque me cueste casi una jornada más de pedaleo. Dormir en medio de un bosque, junto a un río y en la cima de alguna colina o montaña si se tercia. Quiero tomarme un café con leche en algún café de pueblo en el que los aldeanos hablen otro idioma, mirarlos, sentir su día a día y seguir mi camino y quiero despertarme helado de frío y calentar un poco de leche a la que echarle unos pocos cereales y algún trocito de chocolate y desayunar entre la bruma del amanecer o en el avance de la tienda mientras llueve con el constante repiqueteo de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

 

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.

de las gotas en el techo de la tienda y pensando en cómo voy a pedalear ese día. Me apetece oler a leña quemada en alguna aldea, parar y mirar alrededor, poder sentarme en una terraza en Lausana disfrutando de la multitud y almorzar junto a un mojón de carretera en algún tramo entre algún pueblo. En fin, tantas cosas en las que pienso… lo mejor de todo es que no puedo imaginar siquiera cómo va a ser y las cosas que me van a apetecer en verdad una vez esté allí. Es una clase de incertidumbre fantástica. Eso sí, me apetece llegar a Santiago, sentarme en la esterilla frente a la Catedral, en la Plaza del Obradoiro, y dejar pasar la tarde entera y eso creo que me seguirá apeteciendo cada día.

 

Lo dicho; en un par de días me voy. Como no sé si volveré a conectarme antes, aprovecho para despedirme y mandar a todos un abrazo muy fuerte.








A %d blogueros les gusta esto: