pueblos_de_España

2 03 2014

Esta mañana hemos empezado la pequeña ruta que pretendo hacer por algunos lugares de Mallorca. Seguro que acabaré añadiendo más, muchos más, y espero de verdad poder disfrutarlos todos, así que poquito a poco os iré contando.

De momento el pistoletazo de salida lo hemos dado con el Pueblo Español de Palma de Mallorca (Esta es la web oficial pero parece que no funciona). Se construyó en 1967 y resulta ser un monumento a las ciudades más destacadas y a los elementos más representativos de ellas. Entrar en el museo es como viajar en el tiempo y en el espacio a la vez.

Por supuesto hubo tiempos mejores en los que todas las cafeterías y restaurantes estaban abiertos ofreciendo su variada oferta gastronómica a los visitantes, en los que tiendas de regalos y artesanía ocupaban los edificios, tiempos en los que explorando sus rincones encontrabas talleres de pintores, escultores y otros artistas o en los que soltaban vaquillas en la Plaza Mayor… esos tiempos pasaron y la crisis dejó otros en los que no queda nada de eso salvo una tienda de perlas y una cafetería en esta Plaza Mayor. Ya no hay artistas ni tiendas… parece una ciudad fantasma cuya única misión es preservarse para conservar esa fotografía pintoresca de la mezcolanza de estilos y clases que ha habido en España.

En verdad la visita ha sido muy agradable y la sensación esa de viajar en un momento desde la Alhambra de Granada hasta la Plaza de Santa María de Burgos es cuando menos graciosa.

Eso sí, tened en cuenta que en algunas webs como esta con información turística sobre Mallorca, donde dicen cosas del estilo:

Aquí podrás disfrutar de las demostraciones de costumbres populares de distintos pueblos de España, y de demostraciones de artesanía y gastronomía regional. Podrás ver monumentos típicos, bares y restaurantes de cada región…

Debéis quedaros sólo con el podrás ver monumentos típicos.

No sabía que había otro Pueblo Español, o Poble Espanyol, en Barcelona, más antiguo, de 1929, que seguro merece la pena visitar. Y ya, puestos a curiosear, pues resulta que en Lisboa hay otro pueblecito que va un poco más allá porque además de tratarse de una réplica está hecho en miniatura. Es el Portugal dos Pequenitos.





el_bar_madrid_y_julio_iglesias

3 03 2012

Es verdad que los tiempos cambian y las cosas ya no son lo que eran. Yo tengo un recuerdo particular de cuando era pequeño: mi madre en el coche llevaba cintas de Bertin Osborne y de Julio Iglesias. Entonces escuchaba toda la cinta por una cara, le daba la vuelta cuando se acababa y una y otra vez volvía a darle la vuelta… bueno, cambiaba de cinta mucho menos que ahora de pista en el Spotify. Así que en concreto el “dos corazones y un destino” de Bertín Osborne, “abrazadito a la luna” de Juan Pardo y “un hombre solo” de Julio Iglesias los he escuchado más que… bueno, no se me ocurre con qué compararlos.

Pues a todo esto, resulta que anoche salimos a tomar unos vinitos por aquí por el Romántico, en León,. Nos acercamos al Bar Camarote Madrid y tomamos varios vinos: Arzuaga, Matarromera, Protos, Viña Mocen… deliciosos, sobretodo el de Rueda que me gustó mucho.

Ya que hablo del Bar Madrid, os cuento un poco; está en la calle Cervantes, cerca de la calle Ancha en León, así que me pilla a un paso de casa. Entré allí una tarde que estaba dando tumbos por León, entonces desconocido para mí, sin saber siquiera que me encontraba en el Barrio Romántico, lo que llaman del Cid. El caso es que bueno, había bastante gente y me llamó la atención aunque no le presté mucha atención. Me tomé un cortito y caminando.

Poco a poco, desde que estoy en León, dejé de pedir cortos y empecé a probar vinos. Antes no me había llamado la atención, tal vez de vez en cuando tomaba un vinito pero poco más; ahora sí, en el sentido no entender de clases y uvas de las que proceden y demás, no, sino de probarlos y notar sus diferencias y decidir si me gusta uno u otro y listo. El caso es que mis padres vinieron aquí a León en diciembre del año pasado y los llevé, antes al Nuevo Sevilla, y después fuímos al Bar Madrid. Y me gustó más aún estando con mi padre. Las tapas que te ponen en verdad no son mucho, o unas patatas fritas, o un salmorejo o sopa de ajo, sin embargo el ambiente es perfecto y la carta que tienen de raciones se sale. Y bueno, queda la música… que es por la que escribo esta entrada. Ponen música de Luís Miguel, Sabina o Bosé y me encanta. Ese momentito del día, o de la noche, ahí con esa copita de vino, buena compañía y esas canciones que suenan que me encantan… en ese sitio… ¡es especial!.

Carlos Herrera hablaba del Bar Madrid en un artículo suyo allá por 2009 cuando respondía a la pregunta que le hacían… ¿cuál es el mejor bar de España?

¿Qué pasó anoche? Pues estábamos allí cuando de pronto sonó ‘lo mejor de tu vida’ de Julio Iglesias.

Me trajo tantos recuerdos de pronto que bueno, que me emocioné y todo. Así que compré el disco en Amazon y se supone que en un par de días lo tendré. Otro día hablaré de esto, de Amazon. La cuestión es que no recuerdo las canciones que había en ese disco, sólo un par de ellas, esa, “lo mejor de tu vida” y otra, “un hombre solo” y de alguna manera estoy impaciente por escucharlas de nuevo.

¿No os ha pasado algo así? Quizás con un libro o con alguna película, con alguna fotografía antigua, no sé… a veces da gusto mirar un poquito atrás y ver cómo ha cambiado todo y con suerte recrear sensaciones agradables. A fin de cuentas somos el resultado de las cosas que hacemos…

En fin, prometo un vinito con alguna de esas canciones de fondo ¡Especial!





bienvenido_a_casa

3 03 2012

Acaban de salir de la Oficina del Peregrino con sus Credenciales Compostelanas, se miran y sonríen al darse cuenta de que no pueden parar, el Camino aún no ha terminado.

Cuando vine aquí en septiembre se me pasó por la cabeza que me gustaría vivir en León, en la ciudad. No era más que una intención. En septiembre no me preocupé mucho por eso, trataba de adaptarme a lo que había a mi alrededor y ya había decidido dejar eso a un lado para más adelante.

Antes de Navidad, paseando por el centro de León, ví un piso que me gustaba: estaba justo detrás de la Catedral. Tardé en decidirme y cuando por fin quise cogerlo lo habían alquilado. Suele ocurrir en la vida… esperas y los trenes se marchan aunque tal vez con algún fin porque poco después cuando fui a una inmobiliaria a preguntar me enseñaron un piso en la misma calle Ancha. Ya lo había visto y ni pregunté por él porque creía que se quedaba fuera de todas mis posibilidades.

Por cosas que uno no se imagina, o yo al menos no me lo imaginaba, pude manejarlo de forma que me hice con él. Era un último piso, un tercero con balcones que daban la calle Ancha completamente vacio, no había ni una escoba, bueno, por no haber no había ni agua ni luz, pero desde él se ve toda la calle Ancha, la Casa Botines, el Palacio de los Guzmanes y la Catedral de León. Me dejó prendado así que gasté todo el mes de enero en arreglarlo todo, en limpiarlo a fondo, en arreglar cosillas que no me gustaban y en comprar y poner muebles hasta dejarlo a mi gusto por fin.

Lo curioso de todo es que ni en Murcia ni en Cartagena he sentido las casas como mías en todos estos años, es más, he tenido siempre la sensación de que estaba de paso. Y resulta que ahora aquí me siento mejor que nunca. Es una sensación asombrosa, deliciosa y desde luego acogedora.

Ahora estoy viendo The Way. Los que me conocen jamás imaginarían que diría algo así porque siempre me ha gustado estar en la calle, caminar, mirar, ir a un bar a tomar un cafetillo o cualquier cosa para retrasar la hora de llegar a casa. Y como os digo, ahora estoy en casa, he cenado y viendo una película… me resulta extraño.

the Way, hablando de todo un poco, es una película de Martin Sheen que se estrenó en el 2010, justo después de mi Camino de Santiago, el que cambió toda mi vida y aún a día de hoy sigue cambiándola.

En este momento el gitano, Ismael, le acaba de dar la mochila que su hijo le quitó la jornada anterior a Tom Avery, suena ThankYouIndia de Alanis Morrissette y pienso que no me cansaré nunca de ver esta película. No sé cuántas veces volveré a hacer el Camino durante el resto de mi vida, pero de lo que estoy seguro es de que cada una de ellas será diferente, increíblemente especial y necesaria, sin duda.

En fin, hacía muchos meses que no me sentaba tranquilamente a escribir y a dedicarme un ratillo. Ya va llegando el momento. Y dentro de un ratillo, en cuando vengan estos, nos vamos a tomar unos vinitos por el Romántico.





bicicleando_por_Andalucía

9 05 2011

Bueno, muchos sabéis que hace aproximadamente un mes crucé Andalucía en bicicleta. Se me ocurrió que podía ir a la Feria de Espera en bici, descubriendo partes de Andalucía desconocidas para mí y reviviendo de alguna forma la increíble aventura que supuso hacer el Camino de Santiago desde Alemania en octubre y noviembre del año pasado.

Así que el 18 de abril mi cuñado Jörg y yo salimos de Cartagena, cerca del mediodía, a tomar unas tapitas con @_CONEJO y @nazita_ en el #ViejoAlmacén y seguidamente dejamos la ciudad dirección Mazarrón.

Bueno, para los que no lo sepan, Espera es un pueblecito que hay en la provincia de Cádiz, cerca del pantano de Bornos, al que voy desde hace algunos años bien por Feria o por Romería o símplemente por ir. Conocía a JuanFran y a través de él al resto.

Sigo, como decía, salimos de Cartagena hacia el Puerto de Mazarrón pasando por Canteras, las Cuestas del Cedacero e Isla Plana. Atravesamos el Puerto de Mazarrón, tomamos una cañita en el Oásis de las Palmeras antes de adentrarnos en las playas de Bolnuevo y llegamos a Puntas de Calnegre, en concreto a la Cala Calnegre donde pasamos la primera noche. Más adelante, en otro post probablemente, incluiré enlaces a los mapas con las rutas y el itinerario que seguí cada día.

Al día siguiente amaneció lloviendo. Jörg no llevaba ropa de lluvia así que esperamos a que amainara allí mismo en el bar que hay en la playa. Decidimos continuar el camino sin regresar a la carretera y aquello se convirtió en un tramo del GR92 intransitable apenas a pié de forma que tuvimos que ir cargando con las bicicletas a hombros por el sendero y bueno… yo creía que me moría. Almorzamos en Águilas y llegamos hasta Mojácar a las cinco de la tarde aproximadamente con lo que tuvimos tiempo de reparar mis dos pinchazos y de buscar tranquilamente algún lugar en el que pernoctar.

La mañana siguiente la pasamos casi entera en Mojácar; Jörg volvía a Murcia en el autobús de las 13:00 así que decidimos ver el pueblo tranquilamente. Poquillo antes de que llegara el autobús pasamos las alforjas que él llevaba a mi bicicleta y envolvimos la suya en film transparente para evitarle roces y partes móviles en el maletero. En cuanto se fue seguí el camino hacia Almería. Pasé Carboneras y Los Escullos, cerca de San José, hasta El Alquián, a escasos kilómetros de Almería, donde pasé la noche. Me costó bastante el tramo de Rodalquilar, con unas pendientes del 10% que me hicieron ver las estrellas recién cargado que iba y aún no me había hecho a la idea ni de ir sólo ni de administrarme correctamente los kilómetros de cada día.

La cuestión es que en Almería ví a María del Mar y a Antonio, quedamos allí para desayunar, en la Cafetería Colombia. Allí tuve que decidir si continuar por la costa, más llano todo, o si dirigirme hacia la sierra. Pensé que sería más bonita la parte de la sierra así que salí de Almería por el norte, pasé por Benahadux y Alhama de Almería bien, tranquilillo, pero a la altura de Rágor mirad que me encontré con un puerto que bueno… En Fondón me crucé con una pareja que estaba haciendo la Transándalus, fue un encuentro agradable. La noche la pasé en Laujar de Andarax, junto al nacimiento del río a apenas un kilómetro del pueblo. Hay un área de recreo muy agradable. A todo esto, seguía lloviendo, desde aquel día en Cala Calnegre…

La jornada siguiente discurrió por las faldas de Sierra Nevada. Comenzó a cambiar el paisaje, la niebla se volvió compañera de viaje, bajaron las temperaturas y llovía más. Y más subidas. Desayuné en el mismo pueblo, en Laujar un poquillo tarde porque me quedé durmiendo sin querer y bueno, de ahí ya me fui pasando por Alcolea, Cádiar y Bérchles donde paré a comer junto a la iglesia. Seguí un poquito más hasta Juviles donde decidí que pasaría la noche. Estos pueblos ya están a una altura considerable. Fuera en la calle hace fresco y llueve. Pernocté en una explanadilla que hay en la parte alta del pueblo que llaman ‘Fuerte de Juviles’. Imagino que antiguamente habría eso precisamente, un fuerte o alguna clase de fortificación. Hasta que se hizo de noche, más o menos, estuve en un bar, el Café Alonso, en el que me tomé un ColaCao que me vino especial. La cuestión es que ahí es donde comencé a tomarme tiempo. Cuando estás pedaleando piensas muchas cosas pero no retienes tantas, te distraes con una cosa u otra e incluso a veces intentas eso precisamente, distraerte para evitar pensar en el esfuerzo. Sin embargo en esos ratitos sentado tranquilo y a solas se piensan otro tipo de cosas, se echan de menos momentos que han pasado o que no van a pasar, se repasan las cosas que se han hecho de una forma diferente… son ratitos necesarios.

Quinto día de travesía. Las Alpujarras. Llegué a desayunar a Trevélez. Según me comentaron se trata del pueblo a más altura de España. Como pueblo no me gustó, refiriéndome a que no tiene una estructura como tal sino que está atravesado por la carretera y en torno a un ensanchamiento de la misma se han colocado bares, tiendas y secaderos de jamones… no hay una placita con su fuente en frente de la iglesia en torno a la cual se desarrolla la población. Desayuné un ColaCao con churros que bueno… Lo siguiente fue Pampaneira. Sorprendente. Está apenas a unos kilómetros de Bubión, dónde me han dicho que hay un monasterio budista, y de Capileira, antesala del Pico del Veleta. En Pampaneira había gente a patadas. Las terrazas en la calle y la placita estaban repletas de gente, los balcones coloreados con cientos de alfombras que imagino que son hechas allí o en la zona y bueno, reconozco que tenía su encanto. Comí ahí en el pueblo, me tomé un cafetillo y seguí mi camino hacia Motril. Todo cuesta abajo salvo ‘Los Caracolillos’ que son un pequeño puerto de montaña que precede a Motril similar al de Rodalquilar con un desnivel del 10% que te lo explica. Llegué a Motril tempranillo así que me paré un ratillo a tomar una cañita y decidí que iría a dormir a Puerto Motril, a la playa. Ocurre que cuando llegué pasé por la puerta de dos campings y bueno, no pude resistir la tentación. Pasé la noche en el Camping Playa de Poniente. Nada, tranquilillo todo. Estuve paseando un poquillo por la noche pero vamos, que muy tranquilo todo.

De Motril seguí por la costa hacia Málaga. me hubiera gustado parar en Almuñecar en vez de pasar de largo, pero bueno, en otra ocasión. Pasé por Nerja… las playas de Nerja son una preciosidad, rectas, amplias y casi salvajes porque no llegas a ellas con el coche. Se ven desde la carretera pero están ahí abajo, tienes que bajar a ellas, y luego subir para volver. Me gustó también la costa de Torrox-Costa: se trata de un amplio paseo marítimo lleno de terrazas de todos los estilos gastronómicos, bares y pubs, etc. En Torre del Mar paré a descansar y desde ahí llegué hasta La Cala del Moral. Pasada La Araña encontré un área en la que pasaría la noche, el Peñon del Cuervo, siguiendo el Paseo de los Canadienses. Como era temprano regresé a La Cala del Moral a tomar una cervecita. De vuelta en el Peñón conocí porque se acercó a Felipe. Es un vagabundo, extremeño, que está viviendo allí en el Peñón desde hace cuatro años. Después de separarse la vida no sé si le llevó hasta allí o si decidió él vivirla así. Creo que lo primero porque hablando con él creo que es fácil percibir que siente nostalgia y me habló de las ganas que tenía de arrancar de nuevo, de encontrar un trabajo y de una forma u otra ir dejando eso atrás. Por la noche allí en el Peñón hubo pelea: había una peña de chavales cerca, en las barbacoas, haciendo una botellona y bueno, acabaron rompiéndose las botellas en la cabeza… creía que alguna me iba a tocar a mí.

Volví a ver a Felipe por la mañana, caminamos un ratillo juntos por el Paseo de los Canadienses y ya seguí hasta Málaga. Estuve callejeando un poquillo hasta que paré a desayunar en una confitería, La Canasta, en frente del Mercado de Atarazanas. Probé las torrijas porque un hombre que estaba comprando me explicó que eran típicas de allí. ¿Habéis probado las torrijas? Es el postre más delicioso que he probado jamás. Estaba sentado en la terracita y oye que cuando la probé me daban mareos de lo buenas que estaban…

Bueno, al caso, que me gustó Málaga pero así sin darme cuenta casi se ma pasó la mañana allí. Salí antes de comer hacia la Sierra de las Nieves. Es todo muy llano hasta que estás llegando a Álora. Subir ese pueblo es un escándalo para las piernas con una bicicleta cargada. Comí allí tirado en un banco en un parque, desfondado y pensando que no quería pedalear más… aunque enseguida se me pasó y seguí hacia El Chorro, a las puertas del Desfiladero de los Gaitanes. Me quedé en el Camping El Chorro: es un camping en medio del monte, de tercera, muy económico y bien situado. Echando cuentas pensé que si al día siguiente salía llegaría a Cádiz el martes, el miércoles quizás así que me propuse quedarme un día más.

Así pasé el noveno día de la travesía allí en El Chorro. Salí a andar por el Sendero del Caminito del Rey que es una senda que se acerca al Desfiladero de los Gaitanes y pasa junto a las vías del tren y permite ver el antiguo Caminito del Rey. Es una zona evidentemente muy frecuentada por escaladores, de hecho conocí a un grupillo en el Camping… Jose, Rocío, etc. que bueno, hay que conocerlos. El día allí transcurrió muy tranquilo, paseillo, comer, descansar, mirar, dormir… reírme con estos, en fin, un día de no hacer nada. Al día siguiente tendría que hacer un puerto así que no me vino tampoco mal.

Como decía, ya estaba concienciado, tenia que hacer el Puerto del Viento en la Sierra de las Nieves, tras el cual se llega a Ronda y a su serranía. Una vez que llegué a El Burgo, el pueblo que hay antes del comienzo del Puerto del Viento, comí, me tomé un cafetillo y me costó algo menos de un par de horas llegar a la cima, a 1190 metros. Eso sí, muy animado y a muy buen ritmo. De ahí a Ronda no había nada, apenas una hora. En Ronda ocurrió que me sorprendió. Es increíble, ¿un pueblo o una ciudad?… había más ambiente allí que en Santo Domingo un sábado por la tarde. Y me apeteció pasar la tarde allí: esto fue el miércoles antes de Feria. Pasé por la Oficina de Turismo, llamé a los Campings que había y me fuí al más cercano, el Camping del Sur que está a poco más de un kilómetro, es de primera y cuesta casi lo mismo que los otros más retirados y de tercera. Me duché en el camping, me cambié de ropa, cené y dejé todo listo, la tienda, etc. antes de volver al centro. Me quedé maravillado, en serio. Las callejas que tiene, lo cuidado que está todo, el ambiente que hay, los comercios, los turistas, la gente de allí… en fin. Aunque había cenado, estaba ahí en la Plaza del Socorro entre tanto ambiente que vaya, era el momento… en la Taberna Los Candiles me pusieron media ración de carne en salsa… bueno, sin comentarios, y esa cañita… y luego un cafetito junto a la Plaza de Toros, en el Café Atrium que vaya… estaban jugando además el Madrid contra el Barcelona en uno de los cuatro clásicos que tenían lugar en el mes… en fin, un ambiente impensable.

El decimo primer día de travesía no estaba previsto que fuera el último. Llegué a comer a Grazalema; descansé un poquito y subí el Puerto del Boyar, pero una vez en lo alto, a 1109 metros, no me quedaba nada más que bajar y bajar hasta Arcos de la Frontera. Benamahoma y El Bosque fueron un flash poco más o menos porque iba a toda pastilla… y cuando llegué a las cinco y media a Arcos pensé que era una tontería quedarme por ahí además que después de estar en Ronda, Arcos me dio una impresión triste y no me apeteció quedarme; merendé en un parque y me fuí a Espera.

Así pasaron, muy por encima, los once días que estuve de travesía por Andalucía. En Espera pues estuvimos de Feria, pasada por agua pero de Feria a fin de cuentas. Y el regreso a Cartagena lo hice en tren… bueno, autobús de Espera a Sevilla, en el AVE de Sevilla a Madrid y en el Talgo, o Altaria lo llaman ahora, de Madrid a Cartagena. Aproveché un transbordo largo en Madrid para poder acercarme a comer al Malaspina, detrás de Puerta del Sol. Cada vez que voy a ese lugar me sorprende y me encanta.

Y bueno, poco más. O mucho más en realidad pero muchas impresiones me las quedo yo para mí. Puedo comentar sin embargo, porque me parece relevante y desde luego sorprendente dado que mis expectativas eran un poquillo opuestas, que hay partes en las que Andalucía no es barata y que me gusta más el norte. Con que no es barata me estoy refiriendo a un sector muy conccreto del turismo rural y que me gusta más el norte lo digo porque me gusta más la lluvia y el frío que el sol, nada más. Ya veréis las fotos y fliparéis porque hay unos paisajes… bueno, de película. Y que tiene más montes de lo que me imaginaba, eso también me sorprendió un poquillo porque creía que sería más llana y no, vaya que te hartas a pedalear cuesta arriba.





mister_witt_y_antonete_galvez

21 03 2011

Curiosidades. No sé si os suena este nombre, Antonete Gálvez. El padre del Cantonalismo dicen en la wikipedia. El caso es que efectivamente lo era. En mi anterior blog, theletterineversent, escribí sobre él pero ahora me voy a extender un poquito más.

Antonete Gálvez era natural de Torreagüera, un pueblecito de Murcia. Antonete Gálvez era un republicano de los que más. Tras La Gloriosa de 1868 se logra la expulsión de Isabel II de España y se da paso a un gobierno provisional durante el cual se elabora la Constitución de 1869 que establecía una monarquía como forma de gobierno en España. Esto supuso un grave problema pues el espíritu revolucionario que había conseguido acabar con el gobierno carecía de una dirección política clara. Dado que las Cortes rechazaron la idea de república para España, los republicanos se sintieron inclinados a que fuera un monarca quien gobernara siempre que fuera alguien capaz y que acatara la Constitución. Se nombró entonces a Juan Prim dirigente del gobierno y al general Serrano regente de la nación mientras se buscaba al candidato ideal.

Se comenzaron a barajar varias posibilidades y al final la evidente mala fama de los Borbones hico sugerir que fuera Amadeo I, duque de Aosta e hijo del rey de Italia, el candidato y quien accediera finalmente al trono. Fue el primer Rey de España elegido en un Parlamento y desde un principio contó con el rechazo sistemático de los carlistas y republicanos por un lado. Los carlistas porque en ese momento pretendían que fuera Carlos VII, sucesor de Carlos V de España, quien accediera al trono arrebatado por Isabel II y los republicanos porque evidentemente pretendían una República en España y no estaban del todo contentos con esta elección. Por otro lado contaba también con el rechazo de la aristrocracia borbónica pues lo consideraba un extranjero allegado, un sustituto, y también por parte de la Iglesia por apoyar las desamortizaciones y ser hijo de un monarca que había clausurado los Estados Pontificios. Por último se ganó la desconfianza y la frialdad del pueblo al que le costaba acercarse debido a su falta de don de gentes y la dificultad que tenía para aprender el idioma. Además nada de esto se vio favorecido por la inestabilidad política, los levantamientos republicanos, la Tercera Guerra Civil (Carlista) o el recrudecimiento de la Guerra Grande de Cuba (de los 10 años). Ambas requieren que se decrete una nueva quinta o llamamiento para hacer el servicio militar y los republicanos más progresistas, en Murcia dirigidos por Antonete Gálvez, y con el respaldo del pueblo harto de que se pierdan vidas y de derramar sangre en tierras extrañas, dan el paso reclamando la República Federal y el fin del servicio militar. Amadeo I hizo una alusión a los españoles… Esto es una jaula de locos… y sin esperar la aprobación de los diputados, presentó formalmente su renuncia a la corona en 1873 tras lo cual se instauró la Primera República Española.

Sin embargo los comienzos de esta Primera República fueron extraños, de hecho fue verdaderamente inestable. Las diferencias internas, a pesar de la fortaleza que aparentaban las Cortes, entre federales moderados y progresistas y la atención acaparada tanto por la Guerra Carlista como por los problemas de Cuba, hacían que la Constitución federal de 1873 no lograra salir a la luz en una espera que resultaba interminable. De este modo se constituyeron los cantones en un intento de reivindicación y presión al gobierno. Sin embargo sucedieron de inmediato varios cambios importantes. En principio, el 13 de julio de 1873 se proclamó el Cantón Murciano. Cuando Antonete convenció a la marinería, constituído el Cantón de Cartagena un día antes, multitud de ciudades en toda España se proclamaron cantonales dando lugar a la Revolución Cantonal de 1873. El gobierno republicano, primero de la mano de Pi y Margal y después de la mano de Nicolás Salmerón, ambos Presidentes de la Primera República en 1873, aún no había puesto fin a la revuelta. Pi y Margal se negaba a reprimir la rebelión de los cantones convencido, evidentemente, de que los sublevados segúian la doctrina que él les había procurado. Aceptada su dimisión, Nicolás Salmerón se hizo al cargo del gobierno republicano y encomendó a generales contrarios a la República Federal la tarea de sofocar los cantones. Así fueron haciendo los generales Pavía y Martínez-Campos. Este último consigue someter también el núcleo cantonal de Murcia hasta que en agosto de 1873 se encuentra reducido únicamente al Cantón Cartagenero. En un momento clave, Nicolás Salmerón presenta su dimisión por cargo de conciencia cuando le instan a firmar la sentencia de muerte de desertores en la Guerra Carlista. El poder pasa entonces a Emilio Castelar quien primero disuelve las Cortes y segundo encarga las operaciones a militares profesionales de dudosa fidelidad a la República. Es uno de ellos, López Domínguez, quien en enero de 1874 consigue la rendición del Cantón de Cartagena. Se trata de más de cinco meses de asedio a una ciudad amurallada, bien pertrechada que dispone de armas, de una flota, que acuña su moneda, tiene periódico propio, diseña un modelo de educación siguiendo los ideales y, también, asalta las ciudades de Almería y Alicante para abastecerse. La ciudad está sometida a un asedio de cinco meses durante los cuales se dejan caer, en los bombardeos, mil doscientos proyectiles diários dejándola prácticamente destruída.

Bien, ya sabemos qué papel tuvo Antonete Gálvez en toda esta historia al menos así por encima. La pregunta es… ¿y Mister Witt? O ‘mister güí’ como decimos aquí en Cartagena… ¿Ese quién es?.

Mister Witt es un café que hay en Cartagena en el callejón de San Roque que es el que une calle Jabonerías con calle del Cármen. Es nuevo y esta tarde he ido a ver cómo es. La decoración es agradable, parece confortable y es grande. La impresión es muy buena y yo recomiendo ir. La cuestión es que, curiosamente, parece que hay más historia de la que se ve a simple vista. Os comento: resulta, y de aquí ha surgido todo este post, que Mister Witt también es un ingeniero inglés casado con doña Milagritos Rueda que a pesar de sus intentos de permanecer neutral sucumbe a la pasión de su mujer por el movimiento y acaba involucrándose de forma muy activa en la Cartagena cantonal. Así es como se puede presentar al personaje de la obra de Ramón J. Sender, Mister Witt en el cantón, un premio nacional de literatura en el que se descubre una aventura independentista y revolucionaria que relata cómo se organizaban los cantonales para repeler los ataques y conseguir abastecerse o cómo sobrevive una sociedad civil asediada, diezmada y hambrienta en una ciudad destruída de la que sólo quedaron escombros.





atardece_agua

10 06 2009

Lo que verdaderamente quiero es agradecer a todos los que fueron eso precisamente, que estuvieron allí.

Los que no pudieron ir pues decirles que lamento profundamente que faltaran porque la verdad es que planeé todo con la intención de que os divirtiérais, de que supusiera una aventura, una experiencia para recordar.

Todos sabemos que las primeras veces se peca de novato y bueno, hay muchos detalles que perfilar, cosas que cambiar, pero puedo aseguraros que la sensación que me recorrió por dentro al sentir que estábais allí era indescriptible. Os pido disculpas formalmente por los imprevistos que pudieron surgir.

Eso sí, no me preguntéis, pero yo cuando entré era de noche y cuando salí casi había salido el sol… del Zeta digo… que mal, que mal, que mal…





bigger_pictures

10 06 2009

Desde hoy las fotos que subo a Flickr son de 3400x2700p. Son fotos que van ocupando unos 8MB de disco pero están geniales.

Así que a descargar a lo loco. Ya quedó atraś eso de enviar fotos por email hipermegareducidas. Espero que no perdáis detalle.








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